Miseria Humana

Autor: Isabella G. / Añadido: 28.10.18, 16:27:42

Esta es una historia de la vida real, contada en primera persona.

Espero que lo lean hasta el final.

Mis perros y los perros de los vecinos ladraban como si estuvieran matando a alguien afuera, solo querían que de una maldita vez se callen para seguir durmiendo en paz.

Intente ignorarlo, pero eran muy insistentes, bueno haciendo un lado todo el ruido que hacían me estaba quedando dormida nuevamente en eso la puerta era azotada con fuerza y con obvias intenciones de despertarnos puedo decir que me asuste mucho porque vi mi reloj y eran las 12:20 am, ¿a quién se le ocurre golpear de tal manera a estas horas de la madrugada? En eso mi madre se levanto asustada para ver quién era, la vecina Raquel de una casa más abajo de la mía:

  • ¿Buenas vecina, que paso? Pregunto mi madre.
  • Vecina, disculpe que la moleste a estas horas. Hay un abuelito en el parque de la casa barrial preguntando por la parroquia Turubamba le dije que es aquí pero no me quiere creer, lo deje esperando ahí con una cobija y café con pan para este frío.  

Dicho esto, la “buena samaritana” se lavó las manos avisándole a mi mami para que se haga cargo ella y Raquel desapareció ignorando que el pobre abuelito seguía ahí afuera sin ninguna ayuda.

 De pronto el abuelito comenzó a golpear puerta por puerta en toda mi calle, era muy insistente, en eso eran las 12:50 am, el pobre abuelito era ignorado todos miraban por detrás de sus cortinas, pero nadie le brindaba la mano. Así paso como media hora golpeando. Mi mami llamaba a la UPC de la policía, pero como dicen el dicho “la desgracia no viene sola” no había nadie en la unidad de policía comunitaria. Cuando los fuimos a ver literalmente no había ni un carro solo un foquito de la entrada que estaba encendido, apostaba que estaban en casos como el nuestro o peores…

 En eso mi mami llamaba al 911 porque “ayudan en estos casos”

 911 ¿en qué le podemos ayudar? Pregunto la operadora. Omitiré lo que mi mami les dijo porque ya sabrán ustedes y la única respuesta de aquella chica fue: Estamos coordinando con el rescate, y con eso pasaron como una hora y nadie llego al rescate del abuelito el cual insistente seguía golpeando puertas incluida la mía.

Cuando estábamos llegando a la nuestra casa a lo lejos vimos a otro vecino gritándole déspotamente al pobre abuelito, ¡QUE QUIERE, QUE QUIERE!¡NO HAY NADA, DEJE DE MOLESTAR! Dicho esto, le cerró la puerta en la cara.

Automáticamente nos encolerizamos con ese viejo maldito si supiera que va por el mismo camino, quería gritarle todas sus verdades en la cara y finalizar diciendo “es por eso que su mujer lo abandono” Pero no valía la pena si todos lo que viven en este barrio solo ven detrás de sus cortinas y nadie dice nada.

El abuelito con lágrimas a punto de caer a su rostro de dirigía a otra puerta para seguir intentando que alguien lo ayude, mi mami retenida de llanto e ira por el acto cruel ese ese desgraciado lo llamo para que ya no siga arando en el mar, bueno pues en eso ya era 1:20 am.

  • ¿Qué paso abuelito? Pregunto muy afligida mi mami.
  • Estoy buscando la parroquia Turubamba.
  • ¿Para que busca esa parroquia?
  • Es que ahí vivo yo.
  • Pero esta es la parroquia, abuelito.

Dicho esto, no supo que más responder. Se notaba que estaba perdido desde hace días por el fuerte olor a orina y la ropa sucia al igual que su rostro.

Venga siéntese en mi portón ya mismo viene la ayuda es eso subí a ver el teléfono de casa para llamar a las vecinas que siempre se llenan la boca diciendo “tenemos que ayudar al prójimo” bla, bla, bla…. Las típicas si nunca fallan un domingo a misa (no estoy generalizando)

Primer intento: Nunca contesto porque sabia a lo que llamaba.

Segundo intento: La misma respuesta.

Tercer intento: …

Policía comunitaria: …

911: Seguimos coordinando el rescate.

En eso era la diez para las dos de la mañana y el abuelito ya tenia una luz de esperanza porque alguien le brindo ayuda, pero nosotras no.

A mi mami se le ocurre llamar a una amiga suya que su esposo es policía haber si algo podía hacer él. La respuesta de Cecilia nos dio una luz de esperanza, pero no por su esposo si no porque ella tenía el botón de pánico de la policía y que a ese botón si hacían caso no como el 911.

En esa espera mi mami le hizo la conversa al abuelito de nombre Carlos nos supo decir que él trabajaba como ingeniero mecánico en el ejército de Brasil y cuando se jubiló se regresó acá dejando a un hijo allá su otro hijo vivía aquí en la costa que debes en nunca lo venían a visitar. Cuando envejeció más lo llevaron a un albergue donde les cuidan unos religiosos olvidándose completamente de él.

Aseguraba que el guardia del albergue no le dejo entrar a él ni a cinco más y por eso se quería regresar a su casa la cual había vivido años atrás. Lo curioso es que ese albergue quedaba a dos horas en carro desde mi sector y el se regreso a “pie” hasta acá eso más si no se perdió por preguntando o solo lo vinieron a dejar por acá para ya no hacerse cargo de él.

A las 2:15 am sonó el teléfono de casa, era Cecilia con grandes noticias.

La policía ya va a su casa, dijo con alegría dicho esto el patrullero estaba curvando la esquina de nuestra calle le hicimos señas para que venga, un policía se bajo del carro mientras que otro informaba que ya lo encontraron, intercambiaron algunas palabras con mi mami y luego se dirigió al abuelito

  • Que paso abuelito, dijo el policía muy afligido.
  • Lléveme al albergue San Juan de Dios, suplico el abuelito.
  • Venga suba.

Dicho esto, se paro y antes de subirse se acercó donde mi mami tomándola de las manos y dijo: “Dios nos bendiga”

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 Se deben estar preguntando de ¿Por qué carajos no lo entramos a nuestra casa para esperar ayudar, sabiendo que estaba afuera? Les explicare.

Al ser un abuelito de la calle no sabíamos que enfermedad tenía sea mental o física en eso podía pasar miles de cosas y como dice el dicho “la desgracia no viene sola” pero más que eso era para que en un porsiacaso venga la ayuda y debía comprobar lo que decíamos.

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