Bad boy?

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Capítulo I

Durante los exámenes de invierno antes de las festividades navideñas, la mayoría de la población universitaria suele migrar por algo de paz a la biblioteca, la agradable calidez de la chimenea disipa el frío ambiente y el temor de los corazones juveniles de reprobar una materia. Otros suelen ir a la cafetería a beber algo caliente mientras leen o intentan inútilmente memorizar a último minuto las que creen posibles preguntas para los finales.

La tarde avanza lentamente, dejando entrever una que otra nube esponjosa decorando el cielo que comienza a oscurecer tiñéndose este a su vez de un suave lavanda,  fragmentándose en delicadas estrías doradas y naranja. El aire frío es seco y corta la respiración, calando bajo los coloridos abrigos de los tres únicos chicos en el patio de la Universidad.

Sentados sobre la suave grama tenuemente humedecida por un helado rocío, Taehyung le da un sorbito a su gran vaso de café con leche, suspira completamente a gusto. La temporada de exámenes ha finalizado para él, al igual que para Jungkook y Jimin, a quienes convenció de ver el último atardecer en el campus de la Universidad antes de las vacaciones de navidad.

Mientras pasaban las horas entre risas y confesiones, Jungkook encontró una botella vacía de cerveza y comenzaron a girarla en el piso.

—Es la última ronda Tae  murmura Jungkook sin apartar la mirada del cielo  oscurecerá pronto  un grueso gorro de lana negra cubre casi por completo su cabeza, por debajo se asoman rebeldes algunos mechones achocolatados, el menor hala del enorme sweater mostaza con rayas rojas y blancas intentando envolver sus manos en el  — además, me congelaré si seguimos aquí.

—Si ,Tae — susurra Jimin, el castaño está sentado frente a él envolviéndose en un afelpado sweater blanco con rayas negras  ¿Cómo es que no tienes frío vestido así? — pregunta señalándolo con la cabeza.

Ante la incredulidad de sus amigos, Taehyung solo lleva una ligera camisa manga larga azul cielo

— Par de ancianos —  recrimina con un puchero a ambos — bien... Con esto se acaba el juego dice tomando la botella entre sus manos para hacerla girar.

Una sonrisa emocionada se dibuja en su rostro mientras la botella va desacelerando su ritmo con lentitud.

 No~  lloriquea Jimin debilmente.

—¡Waah!  Los ojitos extasiados del rubio desaparecen en una enorme sonrisa cuadrada — Jimin es mi última víctima de la tarde  canturrea feliz  Bien Jiminie, ¿verdad o reto?

El último reto que le puso a Jungkook fue lamer un árbol que no se veía particularmente limpio, ante el terror de Jimin de enfermarse, eligió en su turno "verdad", pero lo que le hizo confesar fue tan vergonzoso que ya no está seguro de que haya alguna opción buena con él.

— Jiminie, antes de navidad, por favor — apresura Tae sin dejar de sonreír con malicia.

 Eh...  el más pequeño muerde impaciente su labio inferior —bueno  susurra con un leve sonrojo comenzando a cubrir sus mejillas  reto, supongo.

 ¡Eso!  chilla Taehyung girando la cabeza rápidamente en todas direcciones para buscar cualquier cosa que pueda servir. Su ceño se acentúa y las comisuras de sus labios bajan en una mueca de fastidio cuando no encuentra absolutamente nada en el patio que podría ser interesante.

Hasta que lo ve.

Sus ojos brillan cuando sonríe. Jimin ve la cegadora sonrisa en la cara de Taehyung y gira un poco el rostro para ver que está mirando.

Cuando lo nota, su corazón se detiene.

Ciertamente, no sabe mucho de la solitaria figura que cruza el campus a paso lento. Delgado y pálido, con el cabello negro rebelde apuntando en diferentes direcciones. Una de sus manos cubierta por un guante negro de cuero sujeta una mochila gris sobre su hombro, bajo ella la apretada y reluciente casaca negra deja entrever una camiseta blanca fajada bajo unos jeans de tela desteñida.

Lo reconoce de inmediato a pesar de no ser compañeros.

En lo que respecta al mayor hay dos cosas que no se dejan pasar, la primera es que nadie se mete con Min Yoongi, jamás. Nunca.

Jamás.

Casi todos los estudiantes le tienen pavor. Incluido él.

¿Por qué?

No tiene mucha idea. Ninguno de ellos la tiene en realidad,  pero hay demasiados rumores. Yoongi lleva sobre la cabeza, un claro letrero implícito de advertencia.

Lo segundo es...no tiene amigos. O eso parece, siempre le ha visto solo.

El joven parece amar la soledad. Siempre come solo, estudia solo y si alguien se acerca demasiado lo mira de una forma tan amenazante que termina por espantarlo. Nadie, perturba la paz de Min Yoongi. Está en el estatuto universitario.

El pálido limpia con suavidad el suelo bajo la sombra de un árbol justo antes de sentarse.



Serendipia

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En el texto hay: yoongi, jimin, navidad

Editado: 18.07.2019

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