Caliginoso

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Prefacio

Él era todo lo que estaba mal en la vida y lo quería con desesperación, morder la manzana prohibida nunca antes había sido tan tentador. Tal vez ya estaba loca de amor por él antes de que si quiera llegara a mi vida, porque ya lo había visto en sueños y estaba esperándolo desde hacía mucho tiempo.

Rora a simple vista parecía ser el pueblo más normal del mundo, pero hay que ver siempre un poco mas allá de las cosas para poder entenderlas por completo. Realmente siempre ha sido un pueblo imán para lo sobrenatural, todo lo raro y escalofriante termina aquí y yo he visto venir muchas de esas cosas.

Por eso lo estaba esperando desde hace tantos años, no sabía con certeza que día él llegaría a rora, pero sabía que traería problemas con cada paso que diera dentro del pueblo. Lo veía venir como una tormenta con gran tempestad, como maleza en el jardín o como un gran cuervo negro acechando con saña.

 Un día sin que lo estuviese esperando en ese momento, él al fin llego, formando el caos que tanto había estado aguardando y siendo el hombre que había estado ansiando, él llego y se adueñó de todo a su paso convirtiéndose en el amo y señor de toda su existencia. Él era equivalente al oxígeno, vital para vivir. 

Debo admitir que lo había visto venir tantas veces de diferentes formas que nunca lo vi venir como mi dulce perdición y eso me tomo por sorpresa. Él era un desconcierto en todo lo que personificaba, pero era el caos más atrayente de todos los males que se avecinaban en mi existencia.



Yamilet Contreras Mendez

Editado: 05.12.2018

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