Confluencias

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#1 Un ladrón profesional nos cuenta su historia (o sea, yo)

Nota: Si no te gusta el relato (el personaje es un insolente), por favor no desestimes la obra completa. Pasa a la siguiente, que los temas y géneros son variados.

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¿Alguna vez te has preguntado cómo sería hablar con el ladrón más habilidoso y buscado del universo?

Pues hoy estás de suerte, él mismo te habla.

Obviamente tú no podrás hablarme, pero no es como que me importe. Así que todo bien.

En segundo lugar, ¿alguna vez quisiste participar en primer plano en un robo al banco más importante de una ciudad?

Pues hoy estás de suerte, ahora mismo me encuentro en la esquina entre Cherry Street y Bank Street, a tres cuadras de la Trees Avenue y a sólo dos del banco que ostenta el título de más importante en esta ciudad. Puedes vivir la experiencia, obviamente sin poder sentir la adrenalina que ahora corre por mis venas (pero es lo que hay), si te quedas conmigo algunos minutos más.

Vaya, esto será genial. E inquietante, como siempre lo es antes de una incursión así.

Por más altanero y petulante que yo sea (lo admito humildemente), siempre existe la posibilidad de que me capturen. Ese es el precio que uno debe pagar para tener un sueldo así de remunerado. Y eso es lo que hace realmente atractivo e interesante a este trabajo. Por más que algunos lo consideren un delito. Bueno, lo es, pero no me juzgues.

Pero obviamente tengo mis métodos para salir de cualquier enredo si llega el caso, y esas cosas no pienso contarte pues podrías ser algún simpatizante de la ley. Si eres uno cabe la posibilidad de que incluso ya estés buscando mi ubicación en un mapa para llamar a la policía. Si es así... Suerte con eso, y, sinceramente, te odio.

Como sea.

Apenas vi el cartel que indicaba la ubicación del banco se me ocurrió la idea de robarlo para así poder contarte en primera persona cómo es, pues ¿quién mejor que yo para contártelo, eh?

No será fácil andar por ahí, amenazando a gente y cuidándose las espaldas con papel y lápiz en mano, así que sean indulgentes conmigo y perdonen cualquier falta en esta redacción, que cosa así no se ha visto nunca (si es que sí, esa persona me ha copiado, que conste).

Bueno, les prometí acción y todavía no despego el trasero de este banco para ponerme en movimiento, vaya falta de seriedad. Ya es hora.

Primero lo primero, un cafecito en el Ap's Books & Coffee, con algo del contenido de la petaca que llevo en un bolsillo, que nunca está demás.

Genial. La cafeína (y el alcohol) ayuda. Ya estoy preparado. ¡Manos al arma! ¿Les gusta? La frase es de mí autoría.

Me aseguro de que no haya policías en el área, y desde que secuestraron al alcalde y este fue reemplazado por otro eso sería un chiste (yo no tuve nada que ver con eso, por cierto; si hubiese sido yo lo habría hecho con mucha más gracia y clase).

Lo principal es acercarse sin llamar la atención, lo cual es prácticamente imposible en mi caso pues ya mencioné el papel y el lápiz. Así que me merezco puntos extra por no haber levantado ni una sola mirada hacia mí. Vale, probablemente todos han esperado a cruzarse conmigo para echarme una mirada de ¿ese está loco o qué?, pero no importa.

Hubiese hecho alguna entrada espectacular con una motocicleta o algo así, pero la idea de robar el banco se me ocurrió sólo minutos antes, cuando me acercaba a la esquina de Bank Street, por lo que no he podido prepararme apropiadamente. En el parque vi a un muchacho escribiendo en un pequeño cuaderno y la lamparita se me encendió sobre la cabeza, sería genial contarle a alguien cómo hago mi trabajo.

Y aquí estoy, caminando hacia el banco con las piernas ya adoloridas. Le pedí algunos papeles y un lápiz al muchacho y él simplemente me los dio, sin prestarme atención, lo cual me ha indignado. Pero lo superaré (y algún día tal vez lo mate).

—Te invitamos —escucho que alguien me dice. Aún no dejo atrás Cherry's Park y al volverme hacia la voz veo a un par de muchachos, de los cuales uno sostiene un volante hacia mí. Lo tomo y lo tiro nada más echarle un vistazo. Se trata de esa banda, Searching for a name, que ahora está de moda. Un nombre estúpido para una banda estúpida. Y además de tener un nombre terrible lo ponen en inglés, vaya. Es como con los nombres de las calles y de prácticamente todos los locales. ¿Qué necesidad hay de eso?

¡Vaya! Acabo de estrellarme contra otro transeúnte. Creo que escribir esto mientras camino no es una muy buena idea. Tengo que asegurarme de abstenerme sí o sí de hacerlo cuando cruce la calle, cielos. Sería irónico morir aplastado por un estúpido automóvil, cuando voy a algo mucho más peligroso que eso.

Sigo caminando. Y bien, ya me aburrí.

No recordaba que el banco estuviese tan lejos. Tal vez tenga que borrar varios párrafos para no retrasar tanto la acción. Está sólo a un par de cuadras, pero tengo la sensación de haber caminado muchas más.

Y finalmente llegó frente a ella. Guardo el papel bajo el sobaco izquierdo y el lápiz en uno de los bolsillos. Seguiré escribiendo cuando pueda hacerlo, pero lo haré en presente de todos modos, por cosas como la continuidad y la estética que cualquier persona común y corriente como tú jamás entendería. No lo digo por alardear ni por ofenderte, pero si es así me da igual. Sigamos.



Stefan Aguilera

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En el texto hay: locura, humor, misterio

Editado: 22.03.2018

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