Dejavú - Libro Bme #1

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Prólogo

Su respiración era bastante pesada. Estaba desesperado por terminar con todo lo que estaba sucediendo de una buena ves y dejar tirado en el suelo al imbecil que sostenía en una posición incómoda. El hombre le sonreía con un aire de suficiencia y trataba de apuntar el arma hacia su pecho, mientras que él se esforzaba en hacer todo lo posible, para que en el forcejeo, una bala no le volara los sesos.

Si dejaba que aquel moreno lograra su cometido, sería su fin. Aunque no temía, estaba completamente seguro de que no debía darle oportunidad en ningún momento, pues cualquier error podría darle un pasaje directo a la muerte y no estaba buscando eso.

Maldijo en sus adentros y trató de buscar una alternativa para salir de esa. Chocó su cabeza con un golpe certero a la nariz del contrincante, observando cómo este no reaccionaba al hecho de que la sangre se le estaba saliendo por la fosas; donde posiblemente sentía un dolor muy fuerte.

No lo pensó dos veces y atacó nuevamente a la frente con su propia cabeza, dando en el blanco y viendo cómo el hombre se mareaba por el impacto y aflojaba el agarre de la pistola. Con un mirada felina y sonrisa de victoria, Yoon Gi le apuntó con el arma en el mismo lugar que había propinado el golpe.

Él también sentía los efectos del mareo, pero ya estaba acostumbrado a usar ese ataque en repetidas ocaciones. Aunque en los primeros segundos todo le daba vueltas. Con malicia, presionó el gatillo y el detonante de la bala se accionó, dejando la misma entre ceja y ceja de su oponente.

El hombre cayó muerto en medio de la estancia, dejando un charco de líquido rojo; mientras que el joven apuntaba a sus espaldas, a los otros individuos que se aproximaban a él.

—Vamos, Yoon Gi. Es absurdo lo que estás haciendo. Sabes perfectamente que lo que tu padre quiere no está con nosotros.—mintió el mayor, apuntando  al sujeto sin vida en el suelo con su barbilla.—¿Era necesario matar a uno de mis guardaespaldas?— se quejó, dejando que si creciente indignación creciente en su pecho.

Yoon Gi miró con fastidio al de cabello blanquecino y mantenía la guardia en alto por si alguno de sus subordinados  aparecía en otra dirección.

Solo recibo órdenes y mi misión es encontrar lo que me ha sido impuesto no importando que suceda. Creo que está demás decir esto, pues lo sabe muy bien. respondió tajante.

El hombre lo miro con mala cara, entendiendo que el muchacho no se rendiría a obtener lo que buscaba. Así que, decidió darse por vencido a causa de que no deseaba ver más de sus hombres morir en las manos del pelinegro. Llegaba a pensar que era preferible ponerse del lado de Yeong Hwan y no sufrir más pérdidas Por su causa, porque esto le afectaría bastante su relación en el gobierno Coreano.

Observó al jovencito delante suyo. No podía creer cómo su padre tomó la decision tan drástica de volverlo parte de aquello. Sinceramente él no cometería el mismo error con sus hijos. No quería que se involucraran en lo que hacia. Aunque sus pensamientos parecieran erróneos, todo era por el bien de su familia.

Pero se esperaba de aquel hombre cualquier cosa.

El mismo solo se concentraba en que todo se empleara como deseaba y no le importaba sobre pasar a quien sea con tal de que todo se hiciera tal cual pedía. Era guiado por sus deseos compulsivos de poder.

Y al parecer su hijo estaba yendo por la misma vía.

El pelinegro lo observaba con insistencia, invitándole a hacer lo que él pedía. Bufó.

—Yoon Gi... — empezó, alzando su mano derecha. —Te daré lo que quieres, pero no dispares.— expresó, haciendo una señal con los dedos a uno de los sujetos que se mantenía a sus espaldas. Este se condujo por una puerta a los laterales del salón. Salió de allí de inmediato con un cofre de madera color negro en sus manos.

Yoon Gi no dejaba de pensar que podía ser una trampa que posiblemente estaban tramando. Por lo cual hizo un ademán para pedir que el objeto fuera abierto y confirmó en efecto que era lo que buscaba. Lo sostuvo y alzó sus ojos en dirección al hombre de cabello canoso.

—Un placer hacer negocios con usted.
El pelinegro se dió la vuelta y salió sin más del lugar para dirigirse a su próximo destino.



Hye Gun

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En el texto hay: suspenso, bts, yoongi

Editado: 24.09.2018

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