Egeo - El secreto de Poseidon

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PROLOGO

Año 1339

 

¿Dónde estaba?

Era lo que se preguntaba el dios Zeus, solo podía observar a su alrededor y aun así, siendo el creador de aquel mundo, no había nada, todo era oscuro, no reconocía la instancia, pero si le recordaba a su infancia, sin ninguna luz, ¿podría caer en los brazos de Morfeo nuevamente? O acaso estaba en este momento allí, los pasos que daban no resonaban, ningún sonido se transmitía salvo su respiración, aquel suelo estaba cubierto por una densa niebla, no veía sus pasos, no veía nada.

¡¿Dónde estaba?!

Maldecía a su disposición, era señor de todo lo que iba más allá de la tierra, ¿cómo había llegado allí? Su desesperación estaba creciendo a cada segundo, hasta que Zeus con su mano ilumino la estancia, de inmediato el escenario cambio, no era el Olimpo, ni el dominio de los mares, tampoco el inframundo. No sabía en realidad que estaba pasando más allá. ¿Cómo un dios no era consciente de lo que pasaba a su alrededor? Cuando se fue aclarando un poco y fue desapareciendo aquella niebla, se dio cuenta que era un templo, como el Olimpo, pero ese no era su hogar, entonces, ¿Qué era?, sus columnas eran más elevadas, sus paredes eran blancas. Se fue sintiendo débil a medida que avanzaba, ¿era eso posible?, después de todo lo que había vivido, después de todas las batallas que había pasado, eso no era ni siquiera comparable, con las heridas que le habían infringido, pero ahora era diferente ¿Así se sentía los humanos?

Ante sí y con sorpresa una luz sobresalió de una de las esquinas de aquel corredor, se dio cuenta que estaba en frente de una bruma nuevamente, decidido a salir de allí corrió cuanto pudo y más allá de esta había una costa. Salió de allí, caminando en línea recta, recordaba ese lugar, ya había estado con su hermano Poseidón allí e incluso había ido con algunas de sus amantes a ver ese magnífico paisaje.

Pero sabía que había algo alrededor que no era normal y no tenía idea del porqué, miro a su alrededor pero seguía solo, no había nadie, pero allí había una presencia poderosa, aquella sensación la conocía muy bien, quiso cambiar su forma y para su horror supo que no podía utilizar sus poderes ¿si eso era posible? ¿Qué más podría pasar en ese caso? Para su sorpresa, asumió con terror su ambiente, era simple, el dios Zeus en su magnificencia, conoció que ahora era totalmente imposible detectar el por qué estaba allí, ahora era un simple mortal.

-Aquí empezara todo para nosotros y terminara para ti querido Poseidón.

Escucho esa voz, ese hombre estaba atrás de él, volteo su cuerpo y vio a su hermano Poseidón, totalmente golpeado, varias heridas sobresalían de su cuerpo, aquel suelo estaba siendo manchado con sangre que emanaba de él, Poseidón trataba de levantarse así estuviera a punto de desmallarse, junto a él un hombre que no conocía, pero reía con fascinación al ver a Poseidón en su lucha por continuar con aquella pelea, en un simple golpe seco cayo nuevamente, se encontraba boca abajo, aun tenia fortaleza en su cuerpo, Zeus lo sentía, él no se rinde tan fácilmente, pero en su costado había una herida grave, se estaba desangrándose lentamente. Quería ver a ese hombre, él hombre que hablaba a su lado lucía un cuerpo inusual, sabía que esa no era su apariencia real, estaba bloqueando sus poderes adrede, no era un dios cualquiera, pero no podía reconocerlo y eso en verdad lo estaba frustrando, trato de evocar su trueno, pero no pudo, ¿Dónde estaba su arma? ¿Dónde estaba sus hermanos? ¿Dónde estaban los otros dioses?

-Vaya Zeus decidiste unirte a la fiesta –hablo de espaldas a él.

-¿Quién eres tú?

-Soy el dios que reinara en este mundo.

-Eso no va a ser posible –Zeus sonaba bastante seguro de sí mismo –no eres nadie, no eres nada.

-¿Por qué lo dices ¡Oh gran Zeus!? ¿Debo llamarte así? –le dijo con burla en su voz.

-Seguimos siendo los dioses de este mundo, de todo lo que ves –Ese hombre no se estaba intimidando con su presencia, muchos de sus hijos y de los dioses temían al gran Zeus ¿porque él no?

-Enserio lo crees Zeus, mira hacia allá –señalando un bulto en el piso –Eso que ves es Hades. No lo vio venir, es una lástima, pensaba que iba a ser el último en morir, pero el casco de invisibilidad fue de bastante utilidad, lástima que no se lo haya quedado Perseo, y por si te lo preguntas ya debe estar pasando por el rio Aqueronte.



Annie-maria

Editado: 05.07.2019

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