El Juego (en Edición)

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Capítulo 1 (Catalina)

Quién pensaría que desde esa tarde mi vida ya no sería la misma. Nadie sabe su destino, no sé si está escrito o lo escribimos, lo que sé es que puede cambiar. Bueno, veamos cómo cambio el mío.

Al llegar a casa, dejó mi bolso en la cama. Este cuarto lo comparto con mi hermana menor, así que la probabilidad de llegar y encontrar el cuarto ordenado es completamente nula. Dejó escapar un suspiro de agotamiento por la dura jornada de hoy en el Instituto y tras revisar el mensaje de aliento que me dejó mi mejor amiga en el teléfono me encamino al comedor con un poco de esperanza.

Mis padres son de las personas que buscan educar a los chicos sin importar lo duró o difícil del método en ellos. En mi caso, toda mi infancia se basó en entrenamientos y cosas que afectarían a cualquier chica ordinaria, pero en mi vida, solamente me otorgaba una pizca de adrenalina que deseaba drenar en cada aspecto de mí.

– Lamento la demora – digo mientras tomo asiento en la mesa y me dispongo a tomar un plato para comenzar a cenar.

– ¿Qué tal tú día?

Mi padre es policía en toda la zona, un hombre recto en cada aspecto que veas, y con su familia mucho más. Por eso cuando te hace una pregunta y continúa comiendo por obligación debes responder, esto para que no piense que has hecho algo mal o estas en algún problema.

– Todo estuvo bien – respondo de manera casual sin verlo a la cara – Tuvimos algunas clases extras, pero todo está de maravilla.

– Estas en las semanas finales – comenta mi madre tomando un bocado mientras leía algún caso que le hayan otorgado – Debes esforzarte al máximo.

Mi madre, bueno, ella es abogada, por eso decirle alguna mentira a ella es imposible. De eso vivimos ¿Qué podías esperar a cambio?

– Lo estoy haciendo – digo algo cohibida mirando al plato – Y me preguntaba, ya que estoy bien en las clases y...

– No – me corta mi padre inmediatamente antes de terminar de pronunciar palabra alguna – No tienes permitido salir durante el período libre, ya sabes las reglas.

Sí. Sé muy bien esas estúpidas reglas que no me permiten tener un ridículo respiro de esta casa.

– Pero sólo saldría con Karina a...

– No me agrada esa chica – secunda mi madre fulminándome con la mirada – No ahondes en el tema cuando sabes que la respuesta es NO.

– Esto es muy injusto – murmuro apretando los puños en mi regazo – Jamás me permiten hacer nada que ustedes no deseen.

Por un momento recibí una mirada de mi padre, no la supe descifrar al momento de encontrarme con sus ojos, tal vez fue... ¿Miedo? No lo creo, soy una adolescente y él un policía, seguro ha visto cosas peores que una chica murmurando en desacuerdo con él.

– Catalina, entrégame tu celular – pide mi madre.

La observo por un momento y está sumamente seria, es como si yo hubiese hecho algo mal y no lo sabía. Tomo el aparato de mi bolsillo y la miro confundida.

– ¿Por qué?

– Sólo entrégamelo – dice de nuevo extendiendo su mano hasta mí.

No debí preguntar sobre la salida cuando ya sé la respuesta. Le entrego mi celular con un poco de reticencia y bajo la mirada al plato frente a mí, de pronto ya no tengo hambre. No es para menos, luego de que tengas unos padres como los míos no solo pierdes el celular, sino también el apetito.

– Esto es injusto – digo – Yo no he hecho nada para que me traten así. Sólo hice una simple pregunta.

– Cinthia – dice mi padre elevando la mirada hasta mi hermana que se encuentra callada en el asiento a mi lado sin muchos ánimos de entrar en la discusión.

No la culpo.

– Ve a tu cuarto – ordena mi padre a Cinthia.

Dio un respingo al escucharlo, al igual que yo, y sin decir otra palabra se retiró del comedor con la mirada en el suelo.

– Sabes perfectamente que las salidas no están a discusión contigo – Me dice mi padre mirando fijamente mis ojos – No importa lo mayor que seas, no saldrás de esta casa a menos que sea para asistir al colegio.

– Es lo que no entiendo – digo un poco molesta – Voy al colegio, vengo a la casa. Cumplo con las reglas, no estoy en problemas y ¿Aun así no puedo salir con mis amigos?

– No – dice mi madre regresando la vista a los papeles a su lado – Ahora ve a tu cuarto. No tendrás tu teléfono estos días y tienes prohibido salir de aquí sin nosotros.



Laczuly0711

Editado: 05.09.2019

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