Enséñame a no odiarte

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Capitulo 1

 Actualmente vivimos rodeados por una sociedad descompuesta llena de prejuicios que se rigen por ideales absurdos. Etiquetandonos según la situación económica en la que nos encontramos:

1. De primero estan los ricos: personas con demasiado poder en sus manos que juegan a ser Diós y que creen que por tener más dinero del que necesitan pueden controlar el mundo a su antojo. 2. El segundo grupo al que yo pertenezco son los de clase media: conocidos como empleados publicos destinados a realizar el trabajo más pesado. Nos toca hacer el trabajo de secretarias, enfermeras, obreros de empresas y todo aquel personal que aunque no lo quieran aceptar es el que mas hace y menos gana. Esta clasificación tambien se divide en dos parte. Estan los de clase media alta que viven en pocas palabras, relativamente bien; y los de clase media baja que debemos tener al menos dos empleos para poder sobrevivir. Mi madre dice que no debo quejarme tanto, que hay personas en peores condiciones que nosotros y es ahí donde entra la tercera clase social. 3 Los pobres: personas que no tienen si quiera un pedazo de pan para llevarse a la boca, actualmente los vemos por las calles pidiendo, urgando en la basura o durmiendo en las sillas del parque central. Normalmente viven de la limosna de los rangos superirores y tristemente mueren a temprana edad por causas como hipotermia, neumonia, desnutricion e incluso cáncer. Me da dolor tan solo verlos, la mayoria va descalsos, recorriendo las calles a cualquier hora. Su semblante se ve deteriorado por el duro día a día que les toca enfrentar. Siempre tienen la mirada perdida  oscura con la sonrisa oculta detrás de marchitas expresiones del sufrimiento constante al que se ven expuestos.

Siento un imenso dolor cuando los veo urgar la basura en buscan de algo. Sobre todo a los niños, es por eso que constantemente me pregunto ¿Dónde quedo la humanidad? ¿En que momentos nos cerramos a tal punto que nos causa indiferencia ver a alguien muriendose de hambre? Mi madre suele decir que también los padres son responsables, pero yo no se que pensar. No es su culpa que la taza de desempleo sea alta y que los impuestos nos coman a diario. Una persona completamente cuerda puede terminar completamente loca si no sabe como sobrellevar todo esto.

El tren se detiene en la última estación, bajo del bagón de forma monótona siguiendo el ritmo de las demás personas. Otro día más de trabajo, rodeada de los mismos pasajeros, deteniendome en el mismo puesto de la esquina donde compro el misco café con crema y bastante azúcar.

-Buenos días señor Williams- saludo al dueño del puesto. Es un hombre mayor de al menos sesenta años con los cabellos blancos, rechoncho y con los cachetes siempre colorados por el frío.

-Buenos días Eva- me responde amablemente- ¿Lo mismo de siempre?- Asiento sacando el dinero de mi cartera. El señor Williams ha trabajado en este lugar desde antes de que yo me graduara de la universidad, me conoce desde que tengo once años. La verdad que tanto él como su esposa Roxana se han convertido en personas importantes para mi.

-Aquí tienes hija mia.

-Gracias- Pago el monto correspondiente y tomo mis cosas para seguir mi camino hacia la empresa. Trabajo es una idirtorial que queda a una cuadra y media del puesto. Ese es mi primer empleo, mi segundo empleo es en una cafetería cerca de mi casa los fines de semana, la paga no es muy buena, pero con las propinas me ayuda bastante y hasta puedo darme un gusto de vez en cuando. Sorbo mi café con cuidado de no quemarme y abró el periódico para ver que hay de nuevo en las noticias.

LA BOMBA DEL MOMENTO.

El famoso y joven empresario Ashton Moore nos revela que esta en buscan de una mujer con quien compartir su vida. Lo que nos lleva a preguntarnos ¿Quién será la afortunada que tenga el placer de ser su esposa? 

Niego con la cabeza y ruedo los ojos decepcionada. Me parece absurdo y poco profesional difamar la vida personal de alguien de esta manera. Los medios de comunicación tienen el trabajo de mantenernos informados, pero ellos confunden eso con canibalismo, donde la politica y la farandula son el principal tema de conversación dejando aun lado lo que en realidad deberían públicar.

Entro a la empresa haciendo sonar mis tacones contra el pulido piso de marmol: -Buenos días Nancy- saludo a la recepcionista principal de la empresa. Es igual de joven que yo, tiene el cabello claro al igual que sus ojos y la piel y poco bronceada.

-Buenos días Eva- me responde tan amable como siempre. Subo al elevador fijando la vista de nuevo en el periodico. Antes de que las puertas se cierren alguien las detiene y abre paso a mi lado. Lo ignoro, estoy tan centrada en leer sobre la taza de desempleo que aunmento un 15 % este mes, que soy completamente agena a la persona a mi costado.

-Buenos días- me dice. Su voz es calida y calamada. Aparto la vista del periodico para ver de quien se trata. El alma se me va a los pies cuando noto que nada más que el hijo de mi jefe: Asthon Moore, el empresario más joven en la industria literaria y el soltero mas cotizado de Manhattan. Este me sonrie de manera amistosa esperando una respuesta de mi parte.

-Buenos días señor Moore- es lo único que respondo antes de centrar mi vista en las noticias. La verdad es que jamas he tenido el mal gusto de hablar con él y cuando me refiero a mal gusto es que tengo que confesarles que este ser es un cretino que tuvo el moral de decir que los inmigrantes latinos no sirven para nada más que limpiar pisos y fregar trastes sucios. La verdad es que me sentí muy decepcionada al saber que hay personas tanto aquí como allá afuera que nos consideran basura. Mentiria si digo que no me pone nerviosa, pero mi desprecio hacia ente hombre es más grande que mi propio miedo.



Laura Vattuono

Editado: 14.02.2019

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