Grande Amore—amor Perdido—

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Capítulo I

Me encuentro con la oreja pegada a la fría puerta de madera de la habitación de mis padres, sé que está mal escuchar conversaciones ajenas, pero no tengo nada más que hacer en lo que resta del día.

Desde que mi padre viajó a Londres se ha estado comportando de una manera inusual, eso me tiene muy curiosa, hace tres días compró una hacha realmente costosa, no se preocupó para nada en el valor de aquel objeto y él siempre se preocupa por los gastos, es raro que compre algo así.

—Vamos querido, todavía tengo una preocupación con nuestra hija, ¿qué tal que aquel señor Weilburg no sea de su interés?, no quiero ver un drama cuando ella lo conozca— escucho decir a mi madre desde el interior de su habitación.

Frunzo el ceño, ¿quién es el señor Weilburg?

—Querida ya lo confirmé con él, ella tendrá que aceptar— responde mi padre.

—En eso te doy la razón, ¿cuando llega?, tienes que decir todo en este instante, el señor Weilburg podría llegar ahora, sería un irrespeto a que viniese sin que casi nadie en esta casa supiera la verdad.

—Lo haré en este instante— dice mi padre, puedo oir otros murmullos, pero no los logro comprender a la claridad.

Me acomodo en la puerta para tratar de tener una mayor claridad, escucho unos zapatos acercándose a mi, me separo rápidamente de ella e intento irme lo más rápido posible antes de que sospechen que los estaba escuchando, pero mi padre me llama.

Volteo hacia su cuerpo y así verlo de frente, está feliz, eso me hace feliz a mí también.

—Collete dile a tus hermanos que vengan rápido, hay reunión familiar, es  muy importante.

Yo asiento y me dirijo a el jardín trasero de la casa, es la hora de cortar leña, el invierno se acerca.

Nuestra casa es lo que se diría acogedora, consta de tres habitaciones, la cocina/comedor y una sala, el resto de la propiedad es jardín y el bosque detrás de esta.

No es la propiedad que deberíamos de tener al ser una familia numerosa, pero es mejor esto que nada, todo es mejor que nada.

Estoy nerviosa por lo que tenga que decir, no, estoy nerviosa por lo que pasaría luego de esto; la última vez que padre dijo reunión familiar resultó ser que una plaga había afectado los cultivos que habían en nuestro jardín, eso nos devastó pues habíamos trabajado duro para poder cultivar y subsistir por nuestra propia cuenta sin tener que gastar en el mercado del pueblo.

Pero siento que esto es un asunto totalmente distinto, me han nombrado, nunca lo habían hecho, tampoco estoy en la edad para ser anunciada ante la sociedad si es de lo que estaban discutiendo.

Y está este señor Weilburg, podría ser cualquier cosa ¡hasta hacer un intercambio!, entregarme a mí a un hombre a cambio de las deudas que mi padre halla tenido con él.

Al llegar a mi destino me acerco con paso firme hacia mis hermanos.

—Chicos nuestro padre nos espera en el comedor, dice que es importante, no hay hacer esperar a padre—digo haciendo que ellos dejen de cortar y posen las miradas en mi.

—¿Ahora que habrá pasado?— habla Christopher, el mayor.

—De seguro es una nueva deuda—menciona Nathaniel.

Ojalá y sea eso, solo una deuda, no puede dejar de pensar en lo que escuché, debo de dejar de espiar conversaciones ajenas.

—Sí... de pronto sea eso— digo en un tono apenas audible.

—Tú siempre te sabes las noticias antes de nosotros, ¿tienes algo más que contar?— dice Benjamin, niego rapidamente con la cabeza— Me decepcionas— añade con cierto tono de tristeza, lo cual me hace sonreír.

Por un momento los nervios se fueron.

—¿Acaso estás dudando de mí?, si supiese algo ya les hubiera dado la noticia, mejor vamos que a padre no le gusta esperar para una reunión familiar— menciono, ellos asienten con la cabeza y nos dirigimos a el comedor.

No puedo decirles lo que he escuchado, no sé si se trate sobre mí, tal vez hayan estado hablando de algún cliente de mi madre que desee que yo le realice algún pastel.

—Sé que ocultas algo, pero tranquila no le diré a nadie— me susurra Eric cuando estamos por entrar a la propiedad.

Nos adentramos hasta llegar al comedor, al entrar noto que mi madre tiene una sonrisa en su rostro, como siempre, pero mi padre está serio, lo cual me hace deducir que la reunión va a ser de esa forma, clara y concisa.

Me acomodo en mi lugar y aliso un poco mi vestido con mis manos. Mis hermanos se sientan en sus respectivos lugares.

Nos disponemos a escuchar a padre, pero él solo está callado viendo fijamente la pared, hasta que comienza a hablar sin desviar su mirada.

—Iré al punto de la reunión, hace ya algunos años realicé un trato con un señor de alto renombre, el señor Weilburg, este me ha aceptado mis condiciones y yo a él las suyas.

Ay Dios mío, esto no pinta nada bien.

—Por ende mi querida Collette se va a unir en matrimonio a el señor Weilburg en comienzos de la primavera, ya está todo planeado, solo falta que Collette lo conozca; este buen hombre nos sacará de todas nuestras deudas, además nos dará dinero y ustedes, hijos míos, se podrán casar con cualquier chica de deseen.

No sé qué decir, como me temía, mi padre me acaba de comprometer con alguien que no conozco, comprendo que él busca lo mejor para nuestra familia pero esa no era la manera, siquiera me lo consultaron, pero vamos, ¿qué podría hacer yo?

Nuestros padres me ven fijamente esperando mi respuesta, pero ¿qué quieren que les diga?, ¿que estoy feliz con esta noticia?

Estoy muy joven para casarme, y mis sentimientos están hacia otro hombre, pero no quiero hacer sufrir más a mi familia por nuestra pobreza, casarme con alguien de buena fortuna puede ser buena idea.

¿Por qué todo tiene que girar entorno a la fortuna?

Todos están en silencio, hasta que Alexander toma la palabra.

—Acabas de vender a tu única hija, genial.

—Tampoco es una idea descabellada si lo piensas bien— dice Nicolas.



Inefable

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En el texto hay: drama, amor, epoca

Editado: 05.07.2019

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