Jacob y misterio de los àrboles caídos

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Capitulo 1: Alfa

- ¡Ponlas allí hijo mío!- Vociferó la señora Scott mientras colocaba una de las cajas en la mesa.

- ¡ Por Dios Madre ! ¡ ¿ Cuántas veces debo decirte que no levantes cosas pesadas ?! - Gruñó Benjamín con cierta voz colérica al ver la caja tan grande que su madre había levantado  del suelo.

Dentro de la casa el piso estaba repleto de cajas,  bolsas y otras cosas aún más viejas. El joven y elegante  Benjamín era el único que se encontraba ayudando a Doña Carmen con tal mudanza, ya que, era su único hijo. Él se apresuraba a sacar las pocas cosas que estaban dentro, pues no quería que su señora se esforzara tanto. Cargaba cinco cajas a la vez sin importarle el cansancio o el sudor que a cada segundo se escurria por todo su cuerpo, sudor que daba a entender el agotamiento de aquel arduo trabajo. Entre salir y entrar una de las cajas que llevaba cae al suelo de manera repentina, dejando un desorden minucioso en dónde se veían: Libros, cuadernos, lápices y otras cosas antiguas esparcidas en el piso. Éste se dirige a levantarlas y entre recoger y entrar en la caja, encuentra un cuaderno con la forma de un libro viejo bañado en polvo ( El Misterio de los Árboles Caídos) Decía la enigmática portada que de inmediato intrigó a Benjamín.

- ¿Y èsto...? - Preguntó viéndolo cautelosamente mientras lo sostenía en su mano derecha.

Aquel joven tan elegante, de camisa negra, cabello corto, color negro y piel blanca, demostraba ser bastante curioso.

-A ver... - Musitó Carmen al momento de arrodillarse sobre el piso mientras se acercaba a él para así calmar la insaciable curiosidad que habitualmente demostraba tener- Es un libro que escribió tu difunto padre antes de morir - Explicó la señora Scott con amargas palabras al agachar su cabeza mientras que de sus ojos brotaban diminutas gotas de lágrimas. 

Siempre que veía a su hijo recordaba a su difunto esposo, pues Jacob y Benjamín eran totalmente parecidos; era como si Benjamín fuese una copia exacta de su padre cuando èste era joven. Pues ambos eran muy bellos,inteligentes, curiosos, elegantes y con unos brillantes ojos azules pintados por el cielo.

- Madre por favor, no llores. Hace años que papá murió y aun sigues así ¿ Por qué mejor no te quitas ese vestido negro, te sueltas el cabello y sonríes un poco? - Tan suaves como el algodón salían aquellas palabras de los bellos labios rojizos de Benjamín haciendo que éste abrazase muy suavemente a su madre para así calmar la terrible tristeza que habitaba dentro de su corazón. Pero dentro de sí Benjamín no dejaba de culparse por haber perdido la casa, ese era el motivo por el cual su rostro se tornaba cada vez más pálido; aunque trataba de disimularlo.

Entre sollozos, el abrazo culminó aquellas lágrimas del pasado que aquel libro trajo al presente. De Benjamín salió una pequeña y cálida sonrisa, pues comprendía el amor tan grande que sentía su madre hacia su difunto padre. Aunque la verdad, sus ojos no aguantaron la curiosidad y desvió la mirada hacia el libro.

- Pero... ¿Qué habrá dejado escrito Papá aquí dentro? - Preguntó al mostrar nuevamente el libro.

- Creo que es más un diario que un libro, aunque no estoy segura- Explicó Carmen mientras se paraba de aquel piso liso y frio. 

- ¿Pero era de papá? ¿Verdad...? - Interrogaba él impacientemente.

- Sí. Era de tu padre. Ahora que lo veo, Jacob me había dicho que te había dejado un regalo muy importante ahí dentro, no sé cómo se me pudo haber olvidado- Explicó Carmen.

- ¿Un regalo...? - Mascullo Benjamín con un leve murmullo.

-Eh... Sí. Un regalo- Contestó de forma confusa - Benjamín ¿Tomarás aquel caso del que te habló Johnny? el de la deforestación del bosque ''Ende''- preguntó Carmen mientras se dirigía a ordenar las demás cosas dejadas en la mesa.

- Aún no le he dado una respuesta; Aunque si te soy sincero no creo que vaya a tomarlo. Sería mi primer caso; No puedo gastar mi tiempo en cosas que no dejan dinero- Respondió el joven al agachar la cabeza. Su expresión decía estar confundido, pues su cara no desplegó brillo alguno al dar aquella respuesta . 

- ¿Acaso no querías cuidar la Naturaleza? Fue lo que me dijiste cuando eras pequeño ¿Qué ha pasado con esos sueños? - Continuaba preguntado Carmen mientras entraba algunas fotos al cajón verde que estaba sobre la mesa. 

- No madre, esos son sueños que jamás se cumplirían. Ve lo que me pasó a mí por estar cuidando las plantas; perdí mi trabajo y no pude pagar la Universidad. Si no fuera por ti, no sé qué hubiera pasado con mis estudios- Dijo el joven Scott mientras veía el libro - Aun así, no entiendo porqué papá me dejaría algo cómo ésto ¿Árboles caídos? ¿Sólo eso?- Se preguntaba continuamente mientras tocaba su barbilla. 

- No lo creo. Una vez escuché a tu padre hablar de Miches; algo terrible ocurrió en ese lugar, según recuerdo- Agregó Carmen mientras veía detenidamente la foto vieja de su esposo.



Alexyr23

Editado: 30.07.2018

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