La chica que se creía caballero

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Capitulo 1: una extraña chica.

Guardería “Ciberines” 

Son pasadas las ocho de la noche, hora en la que Nuh siempre comienza a cerrar todo en la guardería. “Ciberines” es una guardería ciber-trónica de última generación, o al menos eso es lo que intento ser en su tiempo. Cuando la tecnología de inteligencias artificiales capaces de razonar y robots humanoides que aprovechaban esta tecnología, llamados autómatas, fue lanzada al mercado, muchos accionistas invirtieron en sistemas computacionales que remplazaran a los humanos en acciones laborales menores, provocando una gran crisis de desempleo en todo el mundo. Sin embargo, esta crisis de desempleo duro poco tiempo y fue reemplazada casi mágicamente por una crisis económica. Mas del 99% de la población mundial se encontraba desempleada y sin ingresos, lo que genero un estancamiento en el flujo de dinero y la economía mundial. Sumado a esto los autómatas no resultaron ser lo que todo el mundo esperaba, los afamados robots pensantes resultaron tener la inteligencia de una persona con un coeficiente intelectual de treinta, lo cual los convertía los peores empleados del mundo, incluso mas que las maquinas convencionales sin inteligencia. De esta forma fueron rebautizados como Autópatas. La sociedad como se conocía hasta el momento se fue a la deriva y muchas compañías cerraron por no tener presupuesto para trabajar, los gobiernos no pudieron mantener el orden y la ley del más fuerte comenzó a gobernar sobre cada una de las ciudades. Por fortuna no todas eran malas noticias, para algunos resulto ser una oportunidad de oro. Muchas personas, como Nuh, compraron instalaciones o fabricas abandonadas a un cómodo precio y volvieron a ponerlas a funcionar. De esta forma un a mini economía y formas de gobierno comenzaron a aparecer en diferentes ciudades independientes alrededor del mundo.

Actualmente dentro de la guardería aun se encuentran trabajando nueve Autópatas. Nuh es el único humano que aun trabaja en ella y descubrió que, si se les enseña bien como realizar su trabajo y se les encomiendan trabajos repetitivos, los Autópatas no son tan malos empleados realmente. Claro que eso le dejaba a él todas las tareas de mayor responsabilidad y mantener una constante vigilancia sobre ellos para evitar que pensaran que podían pensar y terminaran por tomar una decisión equivocada. Es por esta razón que Nuh tenia que asegurarse todos los días al cerrar que los Autópatas se encontraran apagados y todas las puertas se encontraran cerradas.

Ya todas las puertas se encontraban cerradas y solo le faltaba revisar la estación de carga del ultimo de sus empleados, Prizmo, un Autópata de la primera serie para guarderías con forma de peluches y del tamaño de un niño de cinco años. Prizmo tenía una extraña forma de mula, de pelaje color café y verde y una sensación suave al tacto. Ciertamente él era el favorito de los niños y también de Nuh, no solo por su forma tan extraña, sino también por ser de los Autópatas mas inteligentes que haya visto nunca. Esta es la razón por la que siempre lo deja para el final, ya que le ayuda siempre con los pendientes antes de cerrar.

Cuando Nuh llega finalmente a la estación de carga de Prizmo descubre que este no se encuentra ahí. Eso es extraño, ya que Prizmo no suele ser desobediente y siempre se encuentra en su estación de carga a la hora indicada. Inspeccionando un poco más, Nuh descubre que un rastro de humedad marcado que va desde la entrada de la habitación hasta la puerta.

Nuh: ¡Por dios santo! – al hacer una inspección más cercana nota un fétido y penetrante olor como a alcantarilla en el rastro de humedad - ¡¿Qué demonios es esta cosa que huele tan mal?! No me imagino a Prizmo jugando con agua de alcantarilla a estas horas de la noche. Me pregunto ¿si algo se habrá colado por el resumidero del baño nuevamente? Dicen que recientemente los avistamientos de hombres lagartos son más comunes. Nunca he creído en esas cosas realmente, pero uno nunca sabe.

Al hacer este análisis mental, Nuh tomo uno de sus bates favoritos y se decidió a seguir el rastro de humedad por la guardería. Este se paseaba por varios cuartos del segundo piso, incluyendo la oficina de Nuh que ahora se encontraba toda desordenada y con marcas de desechos de alcantarilla.

Nuh: ¡Brizna! Lo que hará falta para limpiar esto después. ¡Ah! pero esta me la vas a pagar lagartejo.

Mas decidido que nunca a terminar con el intruso apretó su bat y siguió tras el rastro que, después de salir de su oficina, lo llevo directo hacia el taller de Autópatas en el primer piso de la guardería. Se asomo despistada mente por una orilla de la puerta notando que una figura oscura y viscosa se encontraba en la mesa de trabajo con una cierra eléctrica a punto de abrir a Prizmo por el estómago. Nuh tomo fuertemente su bat y salto encima de la figura para tratar de noquearla de un solo golpe y evitar que le hiciera daño al Autópata. Lamentablemente, la criatura era muy ágil y logro escabullirse por entre sus piernas y salir corriendo hacia el recibidor. Nuh la siguió con bat en mano e intento nuevamente golpearla mientras la criatura trataba de abrir la puerta para escapar, pero nuevamente su golpe fallo.



Emno Giullare

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En el texto hay: futurista, posapocalptico, novelaligera

Editado: 11.08.2019

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