La Reina Del Mafioso

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Capitulo 1

Me encuentro corriendo por las calles de New York hacia mi trabajo de medio tiempo.

Mi nombre es Martina, soy huérfana mis padres me abandonaron cuando tenia dos años nunca fui adoptada y ahora tengo 18 años, soy una becada de la universidad de Columbia, desde pequeña sufro bullyng, ¿porque "sufro" y no "sufría"?, bueno la respuesta es simple, al terminar la preparatoria pensé que mi infierno terminaría, que en la universidad las personas son mas maduras, pero me equivoque, los golpes son mas fuertes igual que las palabras.

 Llego a mi trabajo de medio tiempo, una cafetería cerca de la universidad, esta tiene un aspecto retro, me gusta y mucho el local. Entro y saludo a mi jefa que esta en la caja, entro al pequeño cuarto que tenemos los empleados para descansar y dejar nuestras pertenencias, me saco mi abrigo y lo deposito dentro de mi casillero, en la puerta de este hay un espejo de cuerpo, miro mi reflejo y observo que la mayoría de los moretones están desapareciendo, cuando ellos se enteren me buscaran otra vez, todos pensarían que tengo un novio agresivo pero no es así nunca en mi vida tuve novio ni nada por el estilo solo son compañeros que les gusta verme sufrir, saco mi delantal y me lo coloco, estiro las mangas de mi remera que estaba arremangada ya que salí apurada de la pequeña casa en donde me quedo que no tuve tiempo en estirarla. Una vez con mi pelo recogido en una coleta salgo de la habitacion, voy hacia donde esta mi jefa para que me de ordenes.

 - Marti, puedes ir a atender aquellos hombres de allí.- Dice ella señalando con la cabeza a los dos hombres de traje que acaban de entrar.

 - Claro, Lupe.- Digo y busco mi libreta para anotar los pedidos.

  Me dirijo a la mesa y una ves al frente de ellos hablo

 .- Buenas tardes, que desean pedir?.- Digo con mi mejor sonrisa falsa ya que nunca hubo una sonrisa de felicidad en mi rostro desde que tengo memoria.

 - Yo pediré... Un expreso con wafles.- Dice un hombre de cabello rubio y ojos verdes, mira a su amigo que esta en la punta de la mesa. Dirijo mi mirada hacia aquel hombre y me sorprendo ya que me esta mirando fijamente a los ojos. Su cara tiene tatuajes, sus manos están cubiertas de tienta negra, su cuello igual y dudo que todo su cuerpo no lo este, tiene un piercing en la columena de su nariz, sus ojos son de un azul profundo que no se comparan con un celeste, nunca en mi vida vi unos ojos de ese color, su cabello es pelirrojo, lleva un traje negro y bordo, y por ultimo lleva un anillo con un rubí de un negro tirando a rojo en su dedo anular derecho.

 - Lo mismo que el.- Dice el sin apartar su mirada de mi.

 - Enseguida se los traigo.- Digo, su mirada pasa a mis muñecas, yo las miro y tiro de la manga de mi remera para ocultar el moretón que se asomaba por ella, camino hacia atrás del mostrador y le digo a Bruce que prepare los cafés mientras yo me encargo de los wafles.

 - Porque ese hombre te observa?, Martina.- Me pregunta Bruce mientras prepara los cafes.

 Yo levanto mi vista y me encuentro con aquellos ojos azules mirándome fijamente, su amigo le habla pero se nota que a el no le importa el tema, siento como mis mejillas arden por la presión de tener esos ojos tan intimidantes y profundos vigilando cada movimiento que hago.

 - No lo se.- Digo sin levantar la mirada de los platos con wafles, observo que a un lado de la caja registradora esta mi cuadernillo con apuntes de mi clase de Medicina Familiar.

 Tengo seguir estudiando, para poder a salir a flote en esta vida que me toco vivir, me gusta la ciencia que tenga que ver con la salud humana pero también me dará muchos ingresos si logro terminar mis estudios con sobresalientes. Deposito los Wafles que se encuentran adornando unos platos tan blancos como brillantes en la bandeja negra, Bruce coloca los dos cafés y yo levanto la bandeja, con la ayuda de una de mis manos logro el equilibrio perfecto en mi mano derecha, camino entre las masas y las sillas hasta llegar a unas cerca de la ventana que da a la calle.

 - Aquí están sus ordenes, Señores.- Digo con una sonrisa fingida.

 Con cuidado deposito la comida y las bebidas en la mesa, coloco una de las tazas con café enfrente del hombre pelirrojo, el mira mi brazo y decido investigar que es tan curioso, uno de los moretones de mis muñecas aparecen debajo de la tela de mi remera nuevamente, tengo que usar maquillaje para taparlos, sino seria un gran problema.

 Rápidamente me retiro de la mesa con una sonrisa fugaz, camino hasta el mostrador y dejo la bandeja en uno de los estantes escondidos debajo de este, me siento en uno de los taburetes y agarro mi libro de apuntes para comenzar a repasar lo que dimos hoy en mis clases universitarias.

 Luego de atender a varios clientes mi alarma suena muy leve mente en los bolsillos de mis jeans, es hora de ir a casa, la cafetería cierra algo tarde ya que hay personas que les gusta acudir algo tarde a tomar un buen café junto a un alimento delicioso para el paladar sea salado o dulce.

 Tome mi mochila y coloque mi cuaderno de apuntes entre otros, algunos libros y un estuche de tela donde guardo mis útiles, mire hacia afuera por la ventana mientras colocaba mi mochila en mis hombros, la gente pasaba algo encorvada y muy abrigada, me mire y supe que seria un infierno ir al departamento compacto en el que me alojaba. La universidad había desarrollado un complejo de apartamentos compactos, es decir, era pequeño pero tenias todo lo que podías precisar, un baño, una cocina, sobre esta un entre techo en el cual estaba la cama, un espacio donde podías poner una mesa con tres sillas plegables, un pequeño sofá y si tenias una buena estrada de dinero podrías colgar un televisor plasma en la pared. El alquiler se pagaba con buenas notas, la mayoría de los inquilinos de aquel edificio eran becados y otros que encontraron una buena oportunidad al alquilar uno de ellos, los demás gasto como el agua, luz, gas y alimentos iba por tu cuenta. Tenia algo de buena suerte al haber ahorrado en mi época de preparatoria trabajando como mecerá los días de semana y los fines de semana trabajaba de cajera en una gasolinera, pero todavía necesito seguir trabajando, apenas podía comprarme ropa nueva, la que tenia ya tenia sus años encima, muy rara vez me compraba ropa, ademas necesito ahorrar para la escuela de verano.



Yolito0015

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En el texto hay: armas, romance, mafias

Editado: 28.07.2019

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