Lo prohibido atrae

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Capítulo 1.

 

 

 

-mira lo que te e comprado. observa atenta al conjunto de victoria secret sobre la cama, sentí sus sudorosas manos sobre mi cintura, forcé una sonrisa y me colgué en su cuello.

 

-es hermoso. empecé a dejar un reguero de besos por todo su grasoso rostro, creí que tener un sugar daddy sería diferente, a como me lo contó Camila, esto apesta. 

 

-ve a ponertelo. tome la ropa interior y empiezo a caminar, siento su gorda mano en mi trasero y lo único que hago es pegar un pequeño grito, río para ocultar la naturaleza del mismo, entro al baño y empiezo a retirarme la ropa, aquel baño podria ser mi departamento entero, incluso tiene un jacuzzi y un enorme espejo, nose para que tiene un espejo el gordito este, me coloco las prendas y me observo. 

 

-por lo menos no tiene mal gusto y se sabe mi talla. me alboroto un poco el cabello, respiro un par de veces y empiezo a sonreír frente al espejo, espero no note que me da asco, salgo del baño y camino contoneándome hacia él, lo que provoca que sus ojos brillaran de deseo, supongo que lo estoy haciendo bien, me siento en su regazo y empiezo a juguetear con mi cabello, me toma por la cintura y me arroja sobre la cama, con una de sus manos me tomó del cuello y empieza a ahorcarme.

 

-seras solo mia. gruñe antes de hundir su rostro en mis senos.

 

-cariño, me duele. este gordito de nuevo empieza con su masoquismo, su mano empieza a aflojarse para meterla entre mis bragas.

 

-mia. lo escucho decir mientras deja mis senos llenos de saliva, en definitiva hoy sera la ultima vez con el, no soporto mas esto, siento como me retira las bragas sin ninguna delicadeza, entró en mi bruscamente, cerré fuertemente los ojos mientras fingía los gemidos.

 

una vez que termino se tumbó junto a mi y se quedo dormido, me dirigí al baño y me deshice de su asqueroso sudor, por la mañana le diría que esta seria nuestra ultima noche, no soporto mas sentir su grasosa piel sobre la mía y menos sus ataques de ira.


 

por la mañana me dirigí a la cocina me serví un vaso de jugo, lo escucho salir del cuarto de baño del segundo piso, supongo que no quería despertarme, lo miró atentamente como baja las escaleras.

 

-tenemos que hablar. evita mirarme al rostro. 

 

-claro?

 

-sígueme. empieza a caminar hacia su despacho, lo sigo como un cachorro inocente. 

 

-debemos terminar con nuestro contrato. lo observó confundida pero aliviada.


 

-podría preguntar el porqué? abre uno de sus cajones y saca un sobre junto con unos papeles.

 

-me aburri. los lanzó sobre el escritorio. -firma los papeles, en el sobre está tu dinero. me acerque y los firme, evite mirarlo y puse el rostro más melancólico que pude, tomé el sobre y me dirigí a la habitación, con suerte fue el quien termino el contrato, me vestí y salí sin más de esa casa.

 

-espero no regresar nunca más. 

 

Llegue a la universidad con el tiempo justo, me senté junto a Camila quien me observo horrorizada.

 

-que te paso? señaló una de mis muñecas.

 

-no me habia dado cuenta. observe mi muñeca morada. -el gordito. tome mi sweater y me lo coloque, no quería que nadie más lo viera.

 

-debes dejarlo, eso es masoquismo. la observe con una enorme sonrisa en mi rostro.

 

-ya lo hice. 

 

-menos mal. este fin te vienes conmigo, no quiero que te consigas más sugar daddies así de locos.

 

-eso espero...

 

 

 

 



Escritora Fantasma

#1430 en Joven Adulto

En el texto hay: sugar baby, romance, celos

Editado: 14.08.2019

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