Mi pacto con un demonio

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Prólogo

El desespero me llevo a tomar esta decisión, pero no estaba segura si era la indicada, tenía un poco de miedo; aunque ya no tenía nada que perder, me sentía muy insegura por hacer esto; sus ojos rojos me miraban con una sonrisa de satisfacción. Parecía que era lo que deseaba, sé que no debía estar bien que no era lo correcto y era jugar con algo realmente peligroso, un demonio.

Aquel ser me perturbaba y me intimidaba mucho, un pacto de sangre y todo estaría hecho. Él me ofrecía todo lo que siempre había deseado, y como me encontraba de animo no me gustaría discutir, mi vida estaba yendo cada vez más a la basura. Ese hombre tan alto con una tez tan blanca como la nieve, vestido con un hermoso traje negro, estaba impecable, ya comprendía porque siempre decían que «El diablo es malo, pero no feo»  Si fuera un humano, estoy segura que ni siquiera voltearía a ver por mi aspecto. Es muy apuesto, cualquier mujer se fijaria en el no lograba enteder porque los demonios podian ser tan atractivos. Pero ahora el parecía ser mi única salida; desde pequeña siempre escuche historias sobre cambiar tu alma al diablo por algo que desearas con todo tu corazón, pero esta vez yo solo deseaba una vida, quería tener todo lo que había perdido. No lograba encontrarlo de ninguna manera, mis rachas iban de mal en peor. El seguía mirándome comenzaba a impacientarse.

 

― Sé que estás pensando y gracias. ― Me sonroje, el demonio frente a mi acaba de saber que no me parecía feo, debo tener cuidado con lo que pienso. 

― Así es todo lo que pienses lo podré saber. ―  Eso me molestaba mucho; aunque se sintió elogiado por mí, creo que era bueno no estaba segura.

― Amanda necesito que te decidas de una buena vez, no tengo toda la eternidad para esperarte. ― Sus ojos comenzaron a brillar era un rojo tan intenso, tan fuerte que me hipnotizaba, dijo unas palabras no se en que idioma, pero me confundía demasiado. Suspire, no sabía que más hacer corte mi dedo con una cuchilla. En el centro del pentagrama que el había dibujado con sal encima de mi escritorio; cayeron algunas gotas de mi sangre. Una luz lleno toda la habitación, estaba asustada, no entendía que estaba pasando. Sentí un frió que me calaba hasta los huesos. Vi como el demonio frente a mi atravesaba mi cuerpo. Tomo mi mano y agarro mi dedo, aun sangrando y lo mordió, estaba succionando la sangre.

― Cumpliré todo lo que desees Amanda. ― Soltó mi mano, el corte había desaparecido, note que una marca se formaba en ella un pequeño pentagrama no comprendía que pasaba. ― Pero a partir de hoy tendrás exactamente 365 días para hacer lo que quieras, todo lo que quieras lo cumpliré, pero recuerda que al cumplir estos días tu alma será mía para toda la eternidad. ― Sonrió con malicia, observaba lo que parecía un tatuaje sin poder decir nada.

― Cuando necesites algo, solo debes decir "Belial te necesito ahora" y vendré

― De acuerdo, gracias creo. ― Belial hizo una pequeña referencia y desapareció; seguía mirando el pentagrama en mi mano, estaba segura que había hecho algo realmente malo y aunque tuviera miedo ya no podía retractarme ahora solo debía disfrutar los días que me quedaban. 



C.M. Rose

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En el texto hay: demonio, ayuda, romance

Editado: 03.09.2018

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