Mil maneras de amarte

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Prólogo

- Yianina te dije que no me parece, es muy arriesgado que vallan solas a un país. - Le dice Yamira a su obstinada hija cuando está le pide que convenza a su padre para que la deje ir a estudiar a Londres.

- Mamá pero Jeremy lleva cuatro años allá y nunca pusiste resistencia- alega la chica.

- No es lo mismo, tu hermano es hombre y sabe defenderse, además a que el está con Reinaldo.

- Yaa, ¿mama, no pueden hablar con el para que nos deje quedarnos en lo que conocemos la ciudad?

- No se Yiani, tratare de hablar con tu padre, pero no te garantizo nada. Tu eres la luz de sus ojos y sabes como se pone de intenso.

- Si mama, y de paso convences a los Tíos, para que Briana venga conmigo.- dice la chica de cabellos dorados y ojos azules como el mar con una hermosa sonrisa en sus labios.

    Sus padres siempre terminaban haciendo lo que ella quería, a pesar de no ser voluntarios siempre fue buena para ganar el corazon de su padre que sin duda era el más fuerte. El veía por sus ojos y nada ni nadie podía hacer sufrirá sus bebé.

- Que tuve que haber hecho yo para merecer tal castigos, ustedes siempre se salen con las suyas, pero así los amo. Son mi fuerza.

- Yo tambien te amo mamita linda, bella y preciosa.- la abraza y le da un beso.- gracias mami ir siempre ser tan buena con nosotros.

- Por nada mi amor, para eso son las madres. Vengo ahora voy a hablar con tu padre del asunto.

    Yamira se va dejando a su hija recogiendo algunas cosas para empezar a empacar, en sus dieciocho años había visto como su padre nunca se nego a una petición de su madre. Asi que llamo a Brizna para ponerla alerta, conocía bien a los padres Bryan y a Tamar, no la dejaria sola si Yianina se iba a Londres, quien la detendría de hacer locuras si no su disciplinada hija. Lo tenían todo planeado, el aguijón más fuerte era sus mamá por lo que había que convencerla a ella primero.

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- Jeremy debemos confiar en ella, ya es mayor de edad y nunca nos ha decepcionado

- Yamira, no se, me da un miedo terrible que le pase algo a mi niña.

- Jer., tu hija ya tiene dieciocho, ¿además no crees que ya es hora de dejarlos volar un ratito en lo que nosotros nos entretenemos? - dice Yami sentándose en su falda pasando sus manos por su cuello- hace tiempo que no cogemos unas vacaciones solo tu y yo.

- Yamira, no sigas- dice sintiendo como su esposa bajaba sus besos por su cuello y comenzaba a soltar los botones de su camisa.- me pones mal mujer, eres como la droga, una vez consumes no la puedes dejar.- dice poniendola ahoradas.

    La besa intensamente pasando sus manos por todo su cuerpo haciéndola soltar un par de gemidos antes de ser interrumpidos por el toque de la puerta. Los dos se hechan a reír con complicidad.

- Está me la debes- dice Jeremy a su esposa que se arregla la blusa para ir a abrir.

- Vaya, parece que llegue en un mal momento- dice Bryan entrando al despacho de su amigo.

- ¿Donde esta Tamar?

- Esa esta con su hija y la tuya haciendo y que maletas. Están locas las tres.- dice Bryan con evidente mal humor.

- Creo que las cuatro, la señora aqui me estaba seduciendo para convencerme a seder.- dice Jeremy encontrando un aliado en Bryan.

- Bien me iré a a decirle a las chicas. Llama a Reynaldo para saber si las puede re vivir en lo que le conseguimos un apartamento para que vivan. Y le envías saludos a Diana.- dice Yamira con un tono altivo saliendo de despacho como toda una diosa.

- No se ni para que me consultan, si siempre se hace lo que ellas quieren, me van a sacar cañas verdes.- los dos hombres se echaron a reír. Algo era cierto en 23 años que llevaban juntos ellos eran los hombres más felices del mundo.

     Jeremy llama a Reinaldo y este le ofrece su casa sin ningún problema, alegando que a Diana le irá bien teniendo dos apoyo en ellas. Así que acordaron que ellas llegarían a Nueva york donde el avión privado de Reinaldo las esperaría para llevarla hasta Londres donde una limusina y guarda espaldas las buscarían para llevarlas seguras a su destino. Reinaldo le aseguro a los dos padres que siempre estarían bajo seguridad. Los padres quedaron complacidos y fueron a dar las noticias a sus esposas e hijas.

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-Briana avanza que el avión nos va a dejar.

- Yianina faltan mas de media hora para el abordaje, además tu fuiste la culpable a quien se le ocurre llevar todos eso en las maletas. Seguro allá venden y de mejor cálida. Y la botella de agua, ves la cantidad de restaurantes que hay aquí por favor.

- Ayyy tu, ya lo sé!

    Llegaron a la puerta de salida donde tomarían el avión hasta Nueva York. Todo el viaje fue perfecto, viajaron en primera clase disfrutando de las comodidades que la aerolínea brindaba. En Nueva York fue todo mas facil y rápido en el área de recogido de maletas las esperaba un chofer para llevarla al área de los hangares privados. Abordaron sin problemas, el viaje fue uno largo pero confortable. Al fin se sentían libres de hacer lo que mejor que quisieran.

   Salieron del avión respirando nuevos aires, ambas se abrazaron antes de montar en el auto que las esperaba.

- Señoritas, soy Joseph y seré su nuevo guardia de seguridad. Por favor acompañenme las llevaremos a la casa del señor Ortolaza- dijo el chico alto de pelo castaño ojos verdes y músculos bien marcados. Las dos se miraron con complicidad y rieron entre sí

- Creo que mis hormonas andan revueltas- dice una risueña Briana

- Estamos en el mismo camino - le contesta la rubia, que mira al los guardias con suficiente descaro.

    Montaron en la limosina y admiraron el paisaje de camino a la mansión de los Ortolaza donde las esperaban anciosos, deseaba conocer a las niñas que vieron hace diez años atrás.

    La limosina entra en un complejo de mansiones extravagantes, se sentían princesas entre tanto lujo. Esta se estacionan frente a una casa gigante. El chofer le abre y quedan calcinadas por el gran jardín que adornada la misma. Van por el sendero que lleva a la entrada de la mansión viendo cada detalle de esta. Tocan la puerta y habré un hombre magos muy guapo, este le sonrie



Delisee36

Editado: 08.09.2019

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