Pacto de Linajes

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Capitulo I

Las luces de Londres iluminaban el cielo, era pasada la medianoche y muy pocas personas se encontraban en las calles a esa hora, algunas compraban comida, otras se dirigían a sus casas luego de una larga y pesada jornada de trabajo.
Era invierno, por lo que a veces la lluvia empapaba las avenidas y a quien se cruzara.

El claxon de los autos era de cierta forma muy estresante, sin embargo para algunas personas no les importaba el molestoso ruido.

En los alrededores de la avenida principal, mas especifico, en un callejón cerca de aquella calle, se encontraban unos seres que no eran de este mundo; ocultos en las sombras, esperando a salir cuando las luces se apaguen y la actividad humana sea prácticamente nula, sus ojos; sus penetrantes pero serenos ojos brillaban en la oscuridad, un rojo muy brillante, casi carmesí vigilaban a todo aquel que pasase cerca de aquel callejón.

Eran unos seres ancestrales cuya existencia se mantuvo en secreto por generaciones y aunque ellos vivían en armonía con los humanos, a veces; despertaban sus mas bajos instintos. Su raza, era muy especial, a diferencia de los humanos que eran frágiles, débiles, estos eran todo lo contrario: fuertes, rápidos e inteligentes.

Tenían una elegancia, educación y un orgullo que nadie podía comparar, lamentablemente tuvieron que tragarse ese orgullo, cuando juraron proteger a la única especie que de cierta forma los mantenía ocultos.

Del callejón salió una jovencita, de no mas de dieciséis años, vestía totalmente de negro, su cabello brillaba y se movía como si este tuviera vida propia, detrás le seguía un muchacho, mas mayor que ella, a simple vista parecía que le doblaba en edad y al igual que aquella misteriosa joven, sus ropas eran oscuras, negras, cada uno portaba en sus muslos, una funda y en esta una pistola.

A diferencia de las pistolas comunes, estas eran mas grandes de lo normal y a simple vista parecían muy pesadas como para que un humano normal las pudiera cargar.

Las muy escasas personas los veían y apartaban la mirada al mismo tiempo, les causaba temor pasar cerca de ellos, algunos creían que eran agentes del gobierno.

—Otra noche tranquila.
—Si, tienes razón —respondió el acompañante—. Padre teme algo desde hace años, los demás miembros del clan lo han notado muy nervioso.

Sus miradas se posaron en una pareja de hombres que deambulaban de forma sospechosa por los alrededores, el joven golpeo suavemente con el codo a la muchacha y al momento comenzaron a perseguirlos, ellos aun no notaban que los seguían, doblaron unas esquinas hasta llegar a otro callejón, la pareja se detuvo al notar que aquellos hombres habían desaparecido frente a sus ojos, sin nada que hacer o decir optaron por hacer lo mismo, pero al girarse, ambos recibieron un golpe muy fuerte, cayendo al suelo.

—Veo que los subordinados del viejo están en una cita, que romántico —dijo uno de aquellos hombres, lo cubría un aura oscura que solo los nosferatu podían ver.

Los observaron de pies a cabeza, mientras desenfundaban sus armas, pero ni siquiera retrocedieron al verlas, al contrario, su posición se volvió más amenazante, aquella pareja se abalanzaron hacia ellos a una gran velocidad.

Luna y Kristov, como se llamaba aquel joven, esquivaron el ataque de un salto, ellos a su vez comenzaron a disparar a todas direcciones, procurando atinarle a sus oponentes, las ráfagas apenas rozaban al enemigo, quienes por un momento volvieron a desaparecer.

—¿Desde cuando los vampiros pueden hacerse invisibles? —preguntó Luna mientras recargaba su arma, un ataque sorpresivo le cayó por la espalda, dejándola tendida en el suelo.

Uno de los enemigos se puso delante de Luna y agarrándola del cabello, comenzó a golpearla en el vientre, la sangre comenzó a brotarle por la boca.

La joven Luna apenas era una iniciada, por lo que no tenía experiencia en el combate cuerpo a cuerpo; sin embargo, casi de improviso, la joven logro safarse y con cierta dificultad, le apunto con la pistola.
Por otro lado Kristov también tenía sus problemas, aunque bloqueaba los continuos y rápidos ataques, no podía mantenerse en pie.

Kristov esquivo y se puso detrás, haciendo exactamente lo mismo que Luna, los tenían contra las cuerdas.

—¿Quienes son? —preguntó Kristov—. ¿Quién los envía?

Los atacantes tomaron aire muy calmadamente; como si no les importara que estuvieran siendo apuntados.

—Tranquilo joven nosferatu, de todas formas no vamos a matarlos.
—Eso no responde la pregunta —añadió Luna—. ¿Que hacían aquí? —la joven puso su dedo en el gatillo presionándolo con suavidad, lista para disparar.
—No diremos nuestros nombres, pero si un mensaje.

Kristov miraba extrañado a sus adversarios.

—Díganle a su líder que si no ignora el pacto, el clan Mydian exterminará a todos los humanos incluyéndolos a ustedes traidores.

Con estas palabras aquellos hombres desaparecieron frente a ellos, Kristov tomo asiento por un momento; observando a Luna, quien con cierta dificultad, trataba de apoyarse contra una pared. Se quedaron un momento  viendo hacia el otro lado del callejón, estaba todo muy oscuro y silencioso.
Esperaron por un tiempo, hasta que Luna se recuperará para volver a casa.

—Creí que estaban extintos, inclusive inventaron una leyenda.
—Hablo sobre un pacto —Luna se levantó aun golpeada y camino hacia Kristov—. Habrá que preguntarle a Padre.
—Dudo que nos quiera decir, pero vamos a intentarlo, no es normal que un vampiro y un licántropo ataquen de buenas a primeras y menos que den un mensaje tan extraño como ese.



Andrés Sánchez

Editado: 14.09.2019

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