Propiedad de Jack

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Prólogo

La sala es bonita, y es clara, es blanca. Huele a café y tiene muchas fotografías de personas que no conozco. De personas que lucen feliz, así como yo lo fui alguna vez.

—Hola, Camille.

Miro a la doctora, siento que al verla se me quema la retina. Por eso miro a otro lugar, específicamente mis manos. Hoy me he sentido bien, he comido, me he duchado, he hablado con mamá.

Las cosas van mejorando.

Creo.

—Hola. —digo en un susurro.

Las personas dirían que estoy loca, que soy una estúpida o débil por dejar que él me haya con convertido en esto.

Pero es que nadie lo entiende.

Nadie sabe lo que es que te rompan el alma en miles de pedazos.

—¿Qué tal la semana?

De maravilla. Lloro todas las noches como de costumbre, es algo que creo que no superaré nunca. Es difícil.

Pero es que nadie entiende mi dolor. Yo me entregué por completo, confié y fui cegada por ese maldito sentimiento.

Que por cierto, ya descubrí que no existe.

Nadie sabe lo que se siente que te arranquen el corazón del pecho y que te lo deshagan en tus narices.

Que se burlen de ti.

—Bien. —respondo.

—Te he traído esto. —la mujer me muestra un cuaderno. De hecho es como un diario.

Un jodido diario.

Y es feo.

—Gracias.

—¿Crees que puedas drenar todos tus sentimientos aquí?

—Aquí es donde se equivoca, doctora. — la miro fijo a sus ojos marrones, ella se encorva un poco y está atenta a lo que voy a decirle.— No tengo sentimientos ni emociones para drenar, porque estoy vacía, todo se lo di a él. Y ya no queda nada.

Se sube los lentes con su dedo índice, pues empezaban a resbalársele por la nariz, analizando mi respuesta.

—¿Crees que puedas perdonar entonces alguna vez? —pregunta despacio, con cuidado de no pinchar mi susceptibilidad— Perdonar es de sabios, perdonar es olvidar el rencor y eliminar el odio. Y va a sanarte.

Él no merece nada. Él acabó conmigo, me destruyó de una manera que nunca creí posible.

Que NADIE cree posible que exista.

Él se burló de todo.

—No.

Por mí, que se muera.

Me da igual ser sanada o no. Después de todo, así me cure, no seré la misma.

Jamás.



GinaMorris

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En el texto hay: amor adolecente, drama queen, badlove

Editado: 13.03.2019

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