Tamara

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Prólogo

Voy corriendo sin zapatos por una calle desierta, volteo a ver todo mi alrededor y solo puedo observar la oscuridad de la noche, cosa que no es bueno,  para alguien tan despistada como yo, porque al rato me tropiezo y caigo de bruces al suelo.

Me trato de levantar para poder seguir huyendo, pero siento como mis rodillas me comienzan arder.

Alterada, volteo a ver si me siguen persiguiendo y a un poco de distancia, puedo visualizar a los dos hombres encapuchados, que al darse cuenta de por dónde voy, me comienzan a perseguir. 

Comienzo a correr lo más rápido que puedo, y trato de ver a mis alrededores más cercanos por si logro visualizar a alguien que me ayude, pero por lo que logró ver no hay nadie, justo el día de hoy las personas decidieron no salir de sus hogares.

Siento mi corazón latir desenfrenadamente y mis pies comienzan a doler »¡No por favor, resiste!« me reprendo ante el cansancio que comienza a invadir mi cuerpo.

No me detengo, sigo huyendo y puedo visualizar que al final del callejón hay luces.

Con las últimas fuerzas que tengo y con la esperanza de que no me atrapen, comienzo a correr lo más rápido que puedo al final del callejón, cuando más me acerco puedo escuchar música y me comienzo a relajar »voy a estar bien, ¿Quizás puede ser un bar?«

Me arrepiento internamente por no ser una gran atleta, de haber sido más activa podría correr aún  más rápido.

Cuando estoy por salir del callejón, un auto se estaciona frente a mi, impidiendome el paso y puedo observar como otro hombre encapuchado baja; trato de buscar otra salida, pero no hay, cuando me doy la vuelta para comenzar a correr en otra dirección. Observo a los otros dos hombres, que comienzan a avanzar lentamente hacia mí.

Estoy acorralada, caigo de rodillas al suelo y las lágrimas se apoderan de mí, ya no hay nada más que pueda hacer.

¿Hoy moriré? ¡Abusaran de mí!¿Me golpearan? ¿Quiénes serán? ¿Qué querrán de mí? Sollozo en el suelo y visualizo tres pares de zapatos que se van acercando, cuando alzo la vista, puedo observar que los tres hombres, son demasiado altos y bastante fornidos.

- ¿Qué quieren de mí? - Espeto molesta, ninguno de los tres responde mi pregunta.

Uno de ellos me alza con brusquedad, lastimándome los brazos, chilló ante la sorpresa, comienzo a sentir ira e impotencia a no poder hacer algo al respecto. 

¿porque no tengo una mejor condición física? ¿Por qué no soy una fisiculturista? Talvez muera, pero no se los dejare tan fácil; con las ultimas fuerzas que poseo, comienzo a luchar contra ellos.

Me siento agotada por todo lo que he corrido, comienzo a luchar con ellos como puedo, lanzo golpes por todas partes, como patadas, puñetazos, hasta les jalo el cabello. 

Sin darme cuenta, ponen un pañuelo húmedo en mi nariz »cobardes me atacan por la espalda« el olor que emana es extraño; y hace que me comience a relajar, ver todo mi alrededor borroso, y por más que intentaba mantenerme despierta no lo podía lograr ya que sentía como mis ojos me empezaban a pesar, hasta lograr que me sumerja en la oscuridad.



K.Pire

Editado: 24.01.2019

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