¡un bombón para Navidad!

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Prólogo


La tienda se encontraba en su máximo apogeo. Los clientes iban y venían a su antojo alegres y felices, los niños más pequeños se quedaban maravillados por las grandezas de la pastelería más conocida de Búfalo. 

Navidad era la época preferida de los clientes para comprar dulces, muchos dulces y gastar, gastar mucho.

Todo el mundo sabía quienes éramos, pues éramos los responsables de hacer de estas fechas unas más acogedoras y endulzarlas con nuestras delicias.

—¡Señorita!—gritó una mujer de mediana edad desde el mostrador.

—¿Puedo ayudarla en algo?—me acerqué con la mejor sonrisa en la cara y aguardé.

—¿Podría decirme que clase de bombones son estos?—la mujer los miraba intrigada y curiosa. 

Pues era normal, hacía tiempo que llevaba desarrollando una idea en mi mente y, por fin, tuve el valor de hacerlo.

—Son una novedad para esta temporada de invierno.—expliqué.—Parecen bombones normal y corrientes por fuera, pero por dentro…—tomé uno de muestra y se lo entregué para que le diera una mordida.—Un una explosión de sabores inesperada.

Veía el rostro de la mujer iluminarse como si de fuegos artificiales se tratara a medida que iba mostrando la singularidad de dichos productos.

—¡Decidido! Me ha convencido, ¡me llevo la caja entera!—su determinación fue tal que, a través de sus ojos ansiosos, no me quedó más remedio que asentir complacida.

—Pero recuerde, cada uno de ellos trae una sorpresa diferente..—y con eso le entregué con mucho gusto el paquete y la dama se marchó con una gran sonrisa pintada en la cara.

Y así es, señoras y señores, como la pastelería Sánchez celebra la Navidad.

La pastelería de mi padre.

Mí pastelería.

Pero las sorpresas siempre llegan a quien menos se lo espera, cuando menos se lo espera.



Ina Gonzalez

Editado: 17.02.2019

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