Un corazón

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Él y Ella

Un amor no es besos ni abrazos 
Es ser felices entre ambos 

Nunca vi la luz manifestada de la mejor manera, era tan clara como el agua y cálida como el sol, el simple hecho de verla me relajaba el corazón y me invadía una felicidad tan intensa que me avergonzaba de mi sonrisa al verla. 
Esa tarde quise conseguir dinero, y acorralé a su mejor amigo en la clase de ciencias. Era un gordo erudito que siempre obtenía buenas notas, ella estaba ahí. Al entrar al curso él la alejo lo más que pudo: 
-sal de aquí… 
Pero ella solo se fue a una esquina, yo me reí de su intento de que no vea la golpiza que le iba a dar: 
-aunque haya una mujer aquí no te salvaras de mis puños grasoso! 
Lo enfrente como enfrente a muchos de esos nerds, pero…. Algo no estaba bien: 
- ¡ven por mi maricón, a ver que tantas bolas tienes! 
-la albóndiga quiere hacerse del héroe, deja la capa a un lado y paga tu alquiler de estadía! 
-la educación es gratis asno ignorante! 
-ahora si no te salvas gordo!! 
Me abalancé para darle un golpe en plena cara, él se fue a un lado y vi una luz roja dirigirse a mí, todo se volvió negro por un instante. Cuando abrí los ojos la vi frente a mí, ignore que estaba tan cerca mío, me quería levantar para darle su lección a esa bola de grasa y escuche su voz: 
-espera! 
- ¡no me molestes! 
-solo un momento… 
Buscaba algo en su morral…. Saco una crema y se unto en los dedos 
-quédate quieto… 
- ¡aaaa¡¡no me toques! 
- ¡sé que duele, pero esto te calmara! 
Me siguió untando esa crema espesa y el dolor fue desapareciendo de poco en poco. Cuando miré a mí alrededor vi al gordo intentando levantarse, las mesas movidas a un lado y las sillas volcadas. Me pregunte a mí mismo que había pasado. 
-cuando te acercaste, no te diste cuenta que el láser estaba conectado y te rozo la cara. 
Hablo de la nada como si sabría en que estaba pensando, me sorprendió, cuando mire hacia ella vi su mirada. Tenía un brillo raro ante mis ojos, de color café claro con pupilas dilatadas fijas en mi herida mientras untaba la crema. Me miro a los ojos sin temor y sentí algo cálido en mi cuerpo, como una electricidad.  
-estas mejor?  
No respondí a la pregunta, me perdí en sus ojos, su rostro, unos labios tímidos de color rosado intenso, mejillas regordetas y suaves como puro algodón, una nariz que combinaba a la perfección con cada facción de su rostro. Y su voz…. Tan dulce y amable como la cálida brisa de verano. 
Me dio un beso en mi herida y evite a toda costa el ponerme rojo. 
-listo, en menos de una semana volverás a tener esa linda carita. 
La miré sonreír y sentí que mi corazón pesaba, pesaba tanto que me obligaba balancearme hacia ella. Hasta que me di cuenta que el gordo despertó y se dirigía a nosotros. 
-le lastimo mucho el láser 
El no dio respuesta, solo se limitó a mirarme, sentí claramente su odio y no evite el mirarle de igual forma, salió del curso y ella fue tras él. 
Cuando los dos se fueron me levanté del suelo y vi su crema a mi lado. Lo agarre y emprendí la carrera, nadie me seguía, nadie me vio, más aún así corrí como si tuviera a la misma fuerza militar detrás mío. Cuando llegué a casa encontré a mi hermanito solo, otra vez la bruja de mi madre salió y lo dejo así. Le di de comer y lo hice dormir, me senté a su lado mirando el botecito de la crema. Me dirigí a un espejo y vi la quemadura. 
- ¡gordo de mierda! 
Grite en voz baja con mucha furia, la cicatriz comenzaba unos centímetros bajo mi ojo y terminaba justo a la altura de mi boca. Intente tocarme, pero me volvió a doler, agarre la crema y me lo unte, pero sentía que lo hacía mal porque el dolor no bajaba. 
- ¡mierda! 
Tire el botecito a una esquina, y me mire fijamente en el espejo. No sé qué tenía, que me estaba pasando, pero quería volver a verla. Los siguientes días intente buscarla, usaba una chamarra con capucha y gafas de sol para ocultarme de todos. Cuando la encontré en el comedor estaba sentada al lado de ese maldito gordo. El me miro y puso una sonrisa sínica al verme, se notaba su alegría por mi herida. Me enfurecí en segundos, quería darle una golpiza ahí mismo y ella me miro, me sonrió, me fui inmediatamente sintiendo que tenía latidos como un tambor.  
Cada vez que la veía siempre estaba con ese gordo, caminaban a todos lados juntos, me empecé a preguntar si eran novios, mas no se agarraban de la mano, no hacían gestos de cariño cursi y menos se besaban. Solo reían y jugaban, típico de mejores amigos. Cuando me di cuenta de lo que hacía me sentí avergonzado. Me fui tras las escaleras del teatro y me empecé a jalarme los cabellos: 
- ¡que estoy haciendo! ¡Son estupideces lo que pienso, puras cursilerías! ¡Haaaaaaa! 
Me apoyé en mis rodillas enojado y confundido, hasta que oí un ruido, levante la cabeza con la mirada intensa para asustar a quien sea que este viniendo. Y resulto ser ella: 
- ¿estás bien? 
No respondí, miré a otro lado ignorando todo lo que hacia 
- ¿cómo sigue tu herida? 
Intentó tocarla, pero me dolió tanto que me levante de inmediato y la mire enojado 
- ¡lo siento lo siento lo siento! - se cubrió su pecho con sus puños envueltos en las mangas- ¿te estas poniendo la pomada que te di? 
- ¡no sirve esa cosa! -le grite mirando a otro lado 
-pero si te calmo ayer… 
-ya lo intenté no creas que soy inútil, ¡toma! - le tire el botecito- no me calmo nada 
-jejejeje 
Cuando la oí reír me sonroje al instante, ¿acaso cree que soy su payaso? 
- ¿de qué te ríes?!- le intento mirar enojado 
-ven 
Unto nuevamente sus dedos e intento acercarse, di unos pasos atrás, pero ella alcanzó mi herida. La empezó a frotar suavemente y el dolor fue desapareciendo, ¿porque solo funciona cuando ella lo hace? Empezaba a pensar. 
-tienes que masajear hasta que se vuelva blanco solo en ese momento empieza a funcionar 
Otra vez respondió una de mis preguntas sin necesidad de oírlas, ¿será acaso que estamos conectados? No, es una estupidez pensar en esas cosas de ligaduras y demás babosadas. 
- ¡Lhea! 
Escuchamos una voz del otro lado, me pongo a la defensiva, sabía que era la voz de ese gordo, ella sierra el bote de crema y me lo da en las manos. 
-úsalo hasta que desaparezca, ¡ya voy! 
Se fue corriendo a darse encuentro y mientras los pasos se silenciaban escucho la voz del gordo. 
- ¿que estabas haciendo allá? 
Mas no pude oír la respuesta de ella, al menos ya se su nombre, Lhea… 
No puedo quitarla de mi mente, no puedo evitar mirarla, pero me llena de rabia que por ese gordo no pueda acercarme. Salí del teatro cuando el elenco de payasos vino a ensayar, me dirigí a mis clases y la vi en el pasillo, me oculté tras una esquina y la seguí mirando, ella caminaba moviéndose de un lado a otro, me pareció extraño, hasta que dio unas vueltas y vi su sonrisa, estaba alegre. Me reí de su comportamiento era algo tonto, pero me gustaba verla así, tenía algo que lo hacía ver lindo. Cuando otros cursos empezaron a salir dejo de moverse y camino como los demás. 
Al final de ese día volví pensativo a casa. Mi madre me replico la hora y no le di atención, cerré mi cuarto con llave y me eché en la cama. ¿Porque habrá dejado de bailar cuando todos salieron? Seguía sonriendo como si fuera un secreto, un secreto que ahora yo conozco. 
Nunca le di atención, nadie hablaba de ella, era como una persona más en ese colegio. Quise conocerla y empecé a espiar, a ver lo que hacía, que le gustaba, con quienes se juntaba, quería saber todo de ella. Al día siguiente la vi reunida con un grupo, era el grupo de payasos, se veían desesperados y dramáticos, pero ella no, no cambiaba su sonrisa. Les hablo un poco y ellos empezaron a alegrarse, llenarse de entusiasmo. ¿Qué les habrá dicho? Pero de seguro ellos se alegran por cualquier cosa, de todas formas, solo son una bola de dramáticos. El resto del día la vi con el gordo, se notaba que no la dejaba en paz y que no me quitaba el ojo de encima. Le veo acercársele a su oído y empieza a susurrar palabras mientras no me quita la mirada, ella levanta su mano queriendo ocultar su sonrisa mientras reía ¿acaso ese gordo le dijo algo de mí? Empecé a enojarme, vi como poco a poco ella giraba su cabeza para ver en su detrás y yo doy media vuelta como idiota intentando evitar que me note, oigo su voz riendo “eres un mentiroso”. No sé qué me dio más felicidad, el que no le creyera a ese gordo o el oír su risa y su voz.  
Unos días después la vi hablando con una del grupo de las fresas. Odiaba a esas chicas, se creían las más lindas y no me arrepentía de hacerles bromas con insectos de hule y jugos pegajosos. Las miro atentamente, uno de mis amigos me sorprende por la espalda diciendo: 
- ¿Piensas llevarte una a tu casa?  jajaja 
- Ni de broma me juntaría con una de esas 
- Oye, ¿acaso no es Lhea? 
- Que, ¿la conoces? 
- Claro hermano, es el ángel del colegio, aunque aquí entre nosotros, tiene mucho que ocultar. 
La fresa se da cuenta que hablamos y le dice algo al oído a Lhea, hacen un gesto de confirmación y se separan. Cuando miro a mi lado mi amigo ya se había ido, me dejo en intriga ¿mucho que ocultar? Que habrá hecho Lhea para que diga tal cosa. 
Al final de las clases las dos se juntan y se van por detrás del colegio, las sigo cuidadosamente, entran por un callejón y unos muchachos las reciben alegremente, es el grupo alcohólico de los chicos y unas cuantas más de las fresas. Tengo el corazón en la mano, un nudo en el estómago, nunca creí que a ella le gustara tomar, debe ser esas chicas de doble cara, que se hacen las tiernas y en realidad no saben dónde están paradas, tal vez estoy confundiendo las cosas bajo la mirada para respirar hondo y cuando la levanto unos muchachos mayores se van acercando, las fresas se apartan con miedo y desconfianza, aferrándose a sus vasos de bebida, pero ella no, ella empieza a hablar con uno de ellos como si fueran grandes amigos, como si lo conociera, quizás el sí sea su novio. Era de esperarse, se escapa de clases, se va a tomar con esta clase de gente, si pudo encontrar mis escondrijos quizás los utilice para esto o más. Con un novio así, así debe de ser.  
Me voy con un nudo en el corazón, me siento triste, decepcionado y más que todo enojado, por creer que yo le interesaría. Cuando me retiro escucho un golpe, me despiste por unos minutos y los chicos se estaban peleando con los mayores, la busque desesperado, tenía miedo que le sucediera algo, pero si ella toma, y se mete con esas personas, era de esperarse que algo así ocurriera. Sellé mi corazón con furia y me fui camino arriba, la encontré con su amiga la fresa que estaba asustada, pero ella se veía tranquila, quizás ya estaba acostumbrada a este tipo de cosas. Era de esperarse. 
Al otro día estaba enfurecido por la actitud de Lhea, una chica linda y buena no existe y ella era la prueba. En el pasillo se lo arroje los libros a un nerd y le quite su dinero, me sentí mejor después de verlo en el piso, me sentí nuevamente poderoso hasta que la escuché: 
- ¿estás bien? 
Sentí mi cuerpo quebrarse, como pedazos de mi ser se caían mientras giraba la mirada hacia atrás, ella le ayudaba al nerd a levantarse, que falsa pensé, ¿cómo nadie se da cuenta de que solo finge? Le da dinero al nerd y él se va feliz. Entonces recordé lo que me dijo mi amigo “tiene mucho que ocultar” al perecer lo oculta muy bien. 
En el almuerzo la vi con el gordo como siempre, se compró comida y dulces, quizá es rica y por eso todos le ignoran, quizás el gordo es su guardaespaldas y es la razón por lo que nadie la molesta. Me sentí inferior y eso no lo tolero. Esa noche me veo con mis cuates en un parque de niños, empezamos a fumar y tomar: 
-dicen que habrá un estudiante de intercambio 
-el pobre va a sufrir con nosotros 
-no solo es eso, viene de una familia rica  
-mejor aún, así podremos comprar un tequila 
Todo el grupo está riendo, pero yo estoy distante. 
-hey que te pasa Rayan, acaso piensas en esa chica? 
-que chica? 
-rayan está enamorado jajaja 
-y quien es la chica? 
-la rara 
-en serio? 
-ya dejen el tema 
-amigo, rayan, te gusta? 
-jajajaja claro que sí, mira su cara de tomate jajaja 
-amigo déjala ir 
-p-porque? 
-porque es una zorra, se mete con quien sea 
-yo digo que tiene oportunidad, si se mete con quien sea no creo que te rechace jajaja 
-habla en serio, porque crees que no tiene novio? Una chica así no tardaría en tener uno 
-es una falsa…. 
-tienes razón hermano, quien sabe quizá si lo tenga y le es infiel 
-si cobra no tengo problemas con que este conmigo una noche jajaja 
-no pierdas tu tiempo con ella. 
Quizás tengan razón, quizás ni si quiera es rica, solo tiene dinero por su “oficio”, quizás ese chico mayor fue uno de sus clientes. No queria regresar a casa esa noche, me puse a pensar las diferentes cosas que ella hacía, tienen razón, la vi con muchas personas y todas de diferentes tipos, ella no tiene un grupo. 
Me sentí enojado pues pensé que ella me quería enredar con sus juegos. Estaba cayendo como un mosquito a la sangre. NO! No pienso ser uno de muchos, meto mis manos a mis bolsillos con la mirada arriba, determinado a hacer algo para hacerla sufrir, enseñarle que nadie se mete conmigo. Toco algo en mis bolsillos, lo saco y es la crema que me dio, recordé la herida y me fui corriendo a mi casa, entro bruscamente y me dirijo al espejo, la herida se fue, no queda marca ni cicatriz, lo toco y me arde un poco, me pongo la crema tal como ella me lo dijo y entonces la vi, sus ojos brillantes a través de los míos, ese brillo, ese brillo yo ya lo había visto, ¿pero en dónde? Me aparto poco a poco del espejo y noto que lagrimas salían de mis ojos, oigo a mi hermanito llorar y lo alzo, me siento en mi cama con él y lo arrullo, mientras él duerme mis lágrimas salen, ya no lo aguanto, y empiezo a llorar en silencio. Miro hacia la cama de mi madre quien está en un coma etílico y me enojo, dejo a mi hermanito en la cama, y me acuesto en la mía. 
Al día siguiente voy al colegio y la encuentro, la evito como puedo, oigo alguien gritar su nombre y miro de reojo, es el chico adicto a las drogas del colegio, desesperado le dice “¿lo trajiste? Dime que lo trajiste” siento una punzada en el corazón al ver que ella le da un sobre blanco, no le doy importancia, me duele el pecho y no hago caso al dolor. Entonces vi al gordo caminar por el pasillo en hacia donde esta ella, me mira y sonríe sínicamente, es cierto, él tiene la culpa. Si él no me hubiera herido, nunca la habría conocido y no me sentiría de esta forma, giro para mirarlo y noto algo, claro, era muy obvio, el gordo está enamorado de ella. Llego mi hora de sonreírle sínicamente y él lo nota, me voy alegre porque ya sé que hacer para vengarme de los dos. 
Arranco miles de papeles de un cuaderno que le quite a un erudito. Le pido a una amiga que escriba “no puedo dejar de pensar en ti, eres la razón de que este feliz todos los días, quisiera que nos veamos, L.” en todos los papeles, aunque me cobro por hacerlo no me importo. los puse en cada casillero de cada chico que ella conoció, después de haberla espiado conozco exactamente quienes son y también la mayoría son a los que molestamos mis amigos y yo. 
Le deje una carta a ella también “necesito tu ayuda, ven después de clases al coliseo” ella no lo negaría por tratar de mantener su estatus. La estuve esperando en lo más alto de las gradas, ella llega con un poco de temor avanzando suavemente. De repente uno de los chicos entre y dice su nombre “¡Lhea!” ella se voltea y le saluda, pero entonces llego otro y otros y como una manada de desesperados llegaron los demás. Ella se fue hacia atrás asustada y con una sonrisa preocupante, en cuanto llegaron todos hubo un silencio incomodo, se miraron los unos a los otros, solo unos cuantos se dieron cuenta de lo que pasaba y se fueron rápidamente, los demás le empezaron a cuestionar por qué todos tenían el mismo mensaje, porque les hacia esa broma, que no era divertido y no falto mucho para que empezaran a insultarla, a gritarle, le alzaban la voz como unos desesperados. 
Me quería matar de la risa, debería estar feliz por verla teniendo su merecido. Pero no podía ni sonreír, solo me quedada en la esquina sentado viendo como la acorralan hacia la pared. Vi su cara llena de terror y confusión, pensé en bajar y ayudarla, pero no lo hice, esto no me hacía feliz pero no me tenía que dar pena de todas formas ya no podía hacer nada, era tarde para remediar las cosas. Hasta que vi alguien acercarse a ella y la quiso proteger, que idiota, de seguro el también callo como todos. 
- ¡ya déjenla en paz! 
- ¡no te metas Gustavo! ¡Ella nos tiene que dar una explicación! 
-zorra! ¡Perra! 
-que decida con quien va a estar!! 
-sí, ¡quién te gusta de verdad! 
-déjenla en paz, la están asustando! 
-¡¡tú qué sabes!! ¡¿No ves lo que hizo?! 
- ¡veo mejor que ustedes! 
En ese momento se quita sus gafas y todos se callan, algunos se ríen. Sus ojos estaban huecos, dos agujeros negros fijos en el público. 
- ¡cómo puedes ver mejor si ni tienes ojos!  
-veo más que ustedes aun sin ellos, todos están aquí queriendo obligarla a amar a una persona! 
- ¡¿pues que lo haga, o sino para que mando estas cartas?! 
- ¡ella no mando nada! 
- ¿cómo lo sabes? 
- ¡porque ella ya tiene novio! 
- ¡mentiroso! 
- ¡no tiene novio! 
Pero que solución más estúpida, tenga o no tenga igual se metió con todos, acaba de empeorar las cosas. 
- ¡¿acaso se lo preguntaron?! 
Me tembló el cuerpo al oír esas palabras, sentí una electricidad pasando por mi espalda, nadie respondió. 
-eso pensé, quieren estar con ella, pero ¿acaso le preguntaron qué es lo que ella quiere? 
-si es así, ¿porque nos da ilusiones falsas? 
- ¡nos hace creer que le gustamos! 
-no era mi intención…. 
Cuando escuche su voz la mire fijamente 
-yo…. No quería esto, solo quería ayudar… 
- ¡pues que bien lo haces! 
- ¡cállate! No se necesita amar a alguien para poder ayudarlo 
Aunque odiara sus palabras me sentí como la peor persona del mundo, la vi y estaba triste, soltó una lagrima he intentó que nadie se diera cuenta de ello, parecía que no quería que la vieran así. Nunca la vi llorar y el simple hecho de verla sentí un dolor muy fuerte en el pecho. 
Se oyó un portazo y entro el gordo, se hizo camino botando y pisando a quien sea, ella se va a abrazarlo y se escucha su voz 
-lo siento…. lo siento…. 
Parecía que algo la ahogaba, que no podía hablar 
-que le han hecho estúpidos? 
-no le hemos hecho nada! 
El gordo se acercó a esa persona, su mirada parecía nublada y le propina un golpe en la cara 
- ¡¿qué te pasa?! 
- ¡¿qué me pasa?! ¡Ella ya tiene suficientes lagrimas desperdiciadas para llorar por unos cojudos! ¡LARGO! ¡FUERA DE AQUÍ! 
Cuando todos se van se acerca al ciego 
-gracias bro 
-hice lo que pude 
-hiciste lo suficiente 
Cuando vuelve donde ella le abraza y empezó a llorar, sus pequeños gritos hacían eco en todo el lugar. 
-te lo dije 
-solo quería ayudar… 
-lo se… te dije que les gustabas, porque no me haces caso ¿Ves lo que pasa? 
-perdón…. 
Los dos se van y bajo de las gradas 
-porque lo hiciste? - me pregunta el ciego quien aún yacía en el lugar 
-que te importa 
-a mí no me importa, a ti si 
-déjame en paz, era lo que se merecía 
- ¿y que hizo para merecer tal castigo? ¿Ayudarte? ¿Cuidarte? 
- ¡cállate! 
- ¿preocuparse? 
No pude responder, algo me bloqueaba la garganta, me dolía como si hubiera tragado una bola de billar, tenía remordimiento, pero recordé la charla con mis amigos y las situaciones en las que la vi y me sentí confundido 
-ella es falsa… 
-no lo es 
-ja de seguro la defiendes porque te dio algo a cambio 
-si…-me sorprendí de su respuesta, mis sospechas eran ciertas- me dio el apoyo que necesité alguna vez 
- ¿a qué te refieres? 
-ella siempre dio algo a todos, un apoyo, una ayuda, una amistad, un afecto… 
-alguien así no existe 
-si existe, ella es prueba de ello, a las fresas las protege cuando quieren ir a tomar 
-tomando el doble? 
-siendo la única sobria, ella se mantiene cuerda por ellas, porque cuando estén mal, será la única que las proteja-nunca lo había visto de esa forma- a los actores los apoya cuando piensan que todo saldrá mal, a los nerds lo ayuda cuando los agredes, a los deportistas los alienta, a los alcohólicos los comprende, a personas como nosotros nos entiende. Ella no tiene un bando, todos son su bando, los ve iguales a todos-se acuerda de las palabras que ella le dijo una vez: 
-somos personas con penas y alegrías que buscan cumplir su sueños e ilusiones, pero cuando estas a punto de cumplirlo sientes un desanimo que te dice que no podrás, no quiero que mis amigos dejen sus sueños y si es necesario yo seré el pilar que los sostenga en lo más alto. 
 -pero eso significa que cargarías con sus problemas 
-no me importa mientras ellos estén felices, me hubiera gustado que alguien me haya apoyado en esos momentos, se cómo se siente el estar solo y no quiero que ellos lo sufran.  
-pero tú también tienes tus propios problemas, ¿cómo cargarías con todos? 
-a veces no puedo, pero no puedo dejar que me vean triste, depende de mí que sonrían 
- ¿y quién te hace sonreír? 
-él… 
-Como personas con penas y alegrías que buscan cumplir sus sueños e ilusiones, pero a veces nos desanimamos cuando estamos cerca y ella aparece para darnos ese empujón que necesitamos, pero nadie hace eso con ella, solo él 
- ¿quien? 
Se dirigió hacia donde se escuchaba el sonido de los pasos y cuando dirigí la mirada los vi a ella y al gordo saliendo por la puerta 
-cuando dijiste que ella ya tenía novio… 
-sí, es él 
-no parece que fueran pareja 
-una pareja no solo se besa y manda mensajitos de corazón, se apoyan, ayudan y juegan como grandes amigos. Parece que solo fueran mejores amigos, pero no hay mejor ejemplo del amor que ellos y su relación. 
Cuando estaba a punto de irse vi como buscaba con su palo por donde pisar, ¿cómo pudo saber de las cartas, el lugar y que todo era sobre ella? 
- ¿cómo llegaste aquí si estas ciego? ¿Cómo lo sabias? 
-un amigo me lo leyó la carta de mi casillero y me ayudo a venir  
- ¿cómo supiste que era yo? 
- ¿quién más se sentaría en lo alto de las gradas cuando la acción está en la cancha? Solo podría ser el autor 
-también podría ser alguien que no sabe lo que está pasando 
-si fuera así te hubieras ido hace mucho 
Me quede callado, odio que me sermonen, pero no tenía puntos en contra. 
Cuando me dirijo hacia la salida los encuentro en puerta y el gordo me empuja agarrándome de la chamarra 
- ¿fuiste tú verdad? ¿tú le hiciste esto? 
Me quede callado, ya no sabía que responder. Solo me limite a verla y ella se borraba las lágrimas rápidamente. Intente hablar 
-yo… 
- ¡cállate! Cabrones como tú no merecen misericordia 
Alzaba su puño para darme una golpiza y no opuse resistencia, estaba listo a recibir lo que fuera con tal de que ella me perdonara, pero ella se interpuso 
- ¡no! 
-Lhea hazte un lado 
-no amor 
- ¡Lhea! 
- ¡por favor! -el gordo se detiene- por favor solo quiero irme, solo quiero estar con tigo y olvidar todo esto… 
Él la mira y aunque tiene ganas de golpearme da un gruñido, como si no tuviera más opción y me vota al suelo 
-aléjate de ella o nadie te salvara la próxima vez 
No respondí solo los vi y él se alejaba caminando, ella me miro preocupada pero no se acercó agacho la cabeza intentando no llorar otra vez y lo siguió al gordo. 
- ¡auch! ¿Qué mierda te pasa? – el ciego me golpeó la cabeza desde atrás aprovechando que estaba en el suelo 
-te lo mereces-Lo mire enojado-aunque ella no lo piense así 
Los mire irse y note que ella intentaba agarrarle de la mano al gordo, pero él la rechaza bruscamente así que solo se limita a caminar tras el agarrándose sus propias manos. 
Al día siguiente la busqué en todo el colegio y no la encontré, quería disculparme, pero en el fondo sabía que lo único que conseguiría sería una golpiza de ese gordo. Me siento en las gradas de la puerta de ingreso cansado de caminar, agacho la cabeza y me froto la cara para pensar con claridad. 
-hola 
Miro hacia delante y la veo, con una falda de color turquesa, y un poncho de color blanco, me pare inmediatamente pero no respondí, solo la vi, como una estatua mientras ella esperaba una respuesta 
-bueno…adi… 
- ¡espera! -me mira intrigada-yo…yo… 
-lose- me quede en silencio mirándola, quería disculparme, pero no sabía cómo-no te preocupes no estoy enojada-miro hacia el piso- no fue tu culpa 
-si lo fue, yo…yo lo organice 
-aun así, te perdono, tranquilo 
-pero… 
-tranquilo-me sonríe amablemente y me pongo a pensar ¿Por qué no está en clase? 
- ¿por…porque no viniste a clase? 
-oye yo también me puedo faltar un día, no eres el único 
-no pareces esa clase de chica 
-jejeje no sabes muchas cosas de mí, solo que después de lo de ayer –mira de nuevo al suelo y me siento culpable- no quería que me vieran así…bueno debo volver adiós 
Se despidió con una sonrisa. Cuando la vi irse sentí que era la última vez que estaría con ella. Porque cuando se fue, nunca regreso. 
Me hubiera gustado en ese entonces decirle que la amaba, pero supongo que nada hubiera cambiado. Parecía feliz, aun después de todo ella sonreía. “tiene mucho que ocultar” no oculta sus malas acciones, oculta sus propios problemas, oculta su tristeza. 
Mi primer amor nunca llego a ser algo, no pasamos de la mirada entre dos desconocidos, solo me dejo la sensación de querer hacer a alguien feliz, como él la hacía feliz a ella. 
 



Suertere

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En el texto hay: el primer amor de un brabucon

Editado: 13.03.2019

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