1. Drama, Amor y Lágrimas

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¿Haría alguna diferencia?

Jonathan

Después de tantos inconvenientes, por fin acordamos la fecha de nuestro esperado viaje de vacaciones rumbo a la cabaña. Partimos el domingo —dos días después del "funeral" de gala— en la mañana. Nos apretujamos 13 personas en un van de 12 puestos, cualquier otra opción era demasiado grande.

Al llegar nos acomodamos como pudimos, gracias al cielo la cabaña está bien construida, las 5 habitaciones que disponían son bastante grandes así que nos acomodamos parcialmente bien.

— ¡Pido la habitación grande! —exigió Emily entrando a la recamara principal.

— ¿Disculpa? —reprochamos Pipe y yo al unísono.

—Disculpados, pero no lo vuelvan a hacer —contestó sarcásticamente.

— ¡Má! —reclamé su atención— ¿la vas a dejar?

—No seas egoísta —contestó mamá riendo— se caballero y cede la habitación a las chicas.

Y por su culpa nos apiñamos de la siguiente manera: Emily, Sara, Iris y Eliza como buenas amigas que son se adueñaron de la habitación principal por ser la más grande. Los señores Mendoza en la segunda habitación más grande, mamá se las cedió. Albert en la habitación más pequeña, el mismo la eligió. Mamá en una habitación en el centro de la casa, para estar pendiente de todo. Y nosotros, los desplazados por las mujeres, en una habitación no muy grande, nos acomodamos Pipe, Manuel, Andrés y yo. “Esto es guerra” pensé.

Después de media hora salimos a la playa ya listos para zambullirnos. Las chicas ya nos estaban esperando dentro del agua, por lo que decidimos tirarnos encima de ellas como inicio de nuestra venganza.

─ ¡Fuera abajo! ─grité lanzándome hacia Emily.

Y así empezó una batalla campal, llena de intentos de homicidio por ahogamiento salvaje, montadas a caballito forzoso y besos apasionados… Nah eso no, ojalá, pero en público no.

Las vacaciones iban de lujo, mejor de lo que esperaba, nos asoleamos un buen rato, almorzamos, charlábamos entre carcajadas, contamos chistes, hicimos bromas, bastante bullying, en fin, muy buen día. Pero llego la noche y todo fue para… No se si bien, o mal. Mi cabeza me dice que está mal, pero mi corazón me dice todo lo contrario.

Como es ya casi una tradición, cuando oscurece encendemos una hoguera y nos acomodamos alrededor de ella para calentarnos, contamos historias de terror y comemos malvaviscos.

—¿Y ahora qué hacemos? —preguntó Pipe esperanzado.

—No me digas que ya tienes miedito —dijo Sara con tono entre dulce y burlón— pobrecito el bebé.

—Señora cállese —contestó Pipe con fingida ofensa— tenía la maravillosa idea de ir a caminar bajo la hermosa y resplandeciente luz de la luna… —dijo en tono poético— al bosque… —concluyo con una mirada lúgubre y fantasmal.

—Sí, que gracioso —dije en tono sarcástico.

—Yo me apunto —contestó Emily animadamente.

A pesar que en un principio todos nos opusimos, incluyéndome, no me pude negar a la mirada suplicante de Emily. Accedí. “Sí, soy bien pendejo” pensé. Encontramos 4 linternas, pero somos 7, porque Andrés se reusó completamente a ir, así que toco de a dos.

—Yo voy con Jonathan —dijo Emily— para algo debe servir tener hermano mayor!

—No te vuelvo a complacer en nada —contesté pellizcándola.

—Voy con Sara —dijo Pipe.

— ¡Hágale papi! —contestó ella seductoramente.

—Yo voy con Iris —se apresuró a decir Eliza.

—Bueno ps, me toco for ever alone —dijo Manuel— no se preocupen si ya no sienten mis pisadas, un alíen habrá hecho bien su trabajo.

—Que alíen ni que nada —dije entre risas— más bien pie grande.

—Oh el simio gigante —dijo Emily a mi lado y desato una sonora carcajada grupal, porque ya todos estaban enterados de ese suceso.

Ya adentrados en el bosque, solo se escuchaban las cautelosas pisadas, el constantes y suave murmullo de la naturaleza. Emily y yo íbamos al final de la fila india que habíamos formado, en la cabeza iban Sara y Pipe agarrados de mano, detrás de ellos Manuel y después Iris y Eliza.

Sentí que de un momento a otro Emily empezaba a aminorar el paso, así que me di vuelta para ver qué pasaba, cuando siento que me abraza por la cintura se empina y me da un suave beso en los labios. Fue casi solo un roce, pero para mí fue como presionar un botón de encendido. Mi cuerpo empezaba a iluminarse como árbol de navidad por la emoción y la excitación del momento. Sé que debí pararlo, pero me fue imposible.



M.L. Bradley

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En el texto hay: comedia, drama, primer amor

Editado: 06.10.2019

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