1. Drama, Amor y Lágrimas

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¿Mendoza o Montiel?

Jonathan

Pasados unos 10 minutos de viaje silencioso, mi curiosidad salió a flote.

— ¿Lograste escuchar algo de lo que pasó? —trate de que no se notara mucho mi desborde de curiosidad y preocupación.

—Calma, calma —trató de infundir en mí algo de tranquilidad, y tal vez funcionó. Me relajé un poco, o eso intenté— estuve todo el tiempo fuera de la casa, pero no me fue difícil escuchar.

Mientras contaba todo lo que había escuchado desde que mamá entro a la casa de los Mendoza hasta que salió, centre mi mirada en las calles que recorríamos sabiendo que, estaría tratando de ver mi reacción a sus palabras. Y según lo que me relató, la chica estaba desesperada y su estado de ánimo tenía un fuerte impacto en mamá. Aunque aún no la conozcamos bien, al fin y al cabo, ella es y seguirá siendo su hija, y mi hermana.

—Ya me esperaba que no saliera muy bien, pero es peor de lo que pensé —dije soltando un suspiro algo tembloroso, me daba miedo por como reaccione mi mamá a toda esta situación.

Cuando me fije en las calles por la que transitábamos me di cuenta de que estábamos lejos de nuestra zona —sí, ya se, me la pase mirando por la ventana todo el viaje, pero no estaba prestando atención—.

—Espera, ¿a dónde vamos? —pregunté confundido.

—A eso iba —Albert me miro momentáneamente, y pude ver un brillo en sus ojos, no me había equivocado, tenía una idea.

—Estaba pensando que quizá, de adolescente a otro adolescente —remarcó bastante esas palabras— puedas hablar con ella y quien sabe, aconsejarla tal vez. Que ella vea que la familia está interesada en conocerla, que no va a estar sola en esto y que tampoco pretenden que ella se aleje de los que conoció como sus padres. Ese, amigo mío, es el principal de los dolores de esa chica. Por esa razón me tome el trabajo de traerte hasta acá.

Nos detuvimos frente a una casa de un solo piso. Espero no sonar tan presumido o estirado, pero, hasta la casa de Albert se ve más lujosa, en serio. La casa es bastante normal, enrejada de color azul celeste, con dos ventanas una a cada lado de la puerta, decorada ya con luces navideñas, en realidad casi toda la ciudad ya estaba decorada. Y ya había empezado a oscurecer.

— ¿Estás seguro de esto? —Pregunté un tanto nervioso, de pronto por la espera de conocer a mi hermana, no sé— ¿y si malinterpreta mi visita?

—No lo sé, todo es relativo en la vida hijo, pero si sabes expresarte como es debido ella tal vez considere la propuesta.

En ese justo momento, cuatro chicas salieron de la casa, estaban hablando animadas y despidiéndose de una de ellas. Me basto con solo verla una vez para saber que era ella, se veía más linda en persona. Y si, es bajita mucho más que mamá. Se notaba que había estado llorando, pero al parecer había contado con apoyo emocional porque se veía sonriendo y le brillaban los ojos de una manera que jamás había visto. No sé si era mi imaginación o qué, pero me gusto lo que vi.

“Cálmate hombre, estás viendo a tu hermana no a cualquier otra muchacha” Me di varias bofetadas mentales por el curso que estaban tomando mis pensamientos, lo atribuí a los nervios, pero decidí no volver a pensar en eso.

Salí inmediatamente del auto cuando vi que se acercaban a la salida, y notaban la presencia del auto. Las cuatro se quedaron mirándome atónitas, bastante sorprendidas por lo visto, pero al parecer la mirada de mi hermana tenía un matiz más de comprensión, ya sabía quién era. Respire profundo para calmarme y hable.

—Buenas tardes señoritas, mi nombre es Jonathan Montiel, estoy buscando a Emily —les dedique la más encantadora de las sonrisas que podía ofrecerles.

Pero mi mirada estaba fija en ella, en Emily. Era una chica normal, muy linda pero normal, nada extravagante como las que estaba acostumbrado a ver, y mucho más natural sin tantos kilos de maquillaje encima.

—Buenas tardes caballero, mi nombre es Iris —hablo una de las chicas estrechando mi mano como saludo, al parecer era el club de las Hobbits porque todas son igual de bajitas— ella es Eliza —la chica en cuestión me tendió su mano igual que la primera— ella es Sara la mejor amiga de Emily.

Terminó señalando a Emily, y dedicando una sonrisa de oreja a oreja primero a ella luego a mí. Al parecer la reacción de Iris había sorprendido al resto del grupo, pero fue Sara la primera en salir de su asombro.

—Mucho gusto Jonathan, pero creo que nosotras debemos irnos ya, porque es tarde y estamos lejos de nuestras casas, ¿cierto?



M.L. Bradley

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En el texto hay: comedia, drama, primer amor

Editado: 06.10.2019

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