1. Oscuros: El libro prohibido /corrección muy pronto/

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 41

 

 

Max

 

 

Tomo el rostro delicado de aquel hermoso ángel de mi vida, de mi corazón y demás. Lo amaba tanto que esperaba que él lo supiera tanto como yo lo sabía, de aquel amor que sentía por él. Nunca antes me había puesto a pensar que ésta relación no es correcta, se cree que no es posible pero él y yo lo hacemos posible.

Las reglas son el único impedimento para seguir con nuestro amor. Sabía que las consecuencias eran devastadoras por ese motivo trato de que nadie se entere de lo nuestro, pero es demasiado difícil.

Quiero gritar todo lo que tengo dentro de mi, todos mis pensamientos y el amor que tengo por ese hombre.

 

— ¿Vendrás conmigo al baile? —Pregunté esperando que respondiera.

 

Una de mis manos desciende con cuidado y delicadeza por su abdomen, su abdomen marcado y en perfecto estado. Ese abdomen que me volvía realmente loco como muchas otras partes de su cuerpo.

Su cuerpo era sin duda uno de los mejores que había deseado.

Ese hombre era todo y más, no dejaría que se vaya de mi vida por una tonta regla.

 

—No, nos dejaran ir juntos… lo sabes —Dijo él con un rostro de preocupación, se podía notar que realmente quería ir conmigo a ese estúpido baile formal que se hace todos los años al final de la graduación.

 

—No me importa lo que nos vean juntos —Me acerco aún más a su rostro—. Ven conmigo… —Susurro sobre sus labios mientras lo rozo con los míos.

 

Aquella necesidad de estar dentro de él se apodera de mí ser nuevamente, él se da cuenta ya que no es un idiota. Puedo sentir lo mucho que él también me desea, pero él se controla con facilidad lo cual me hace volver mucho más loco de lo que ya me encontraba.

Toda mi vida he pensado que los ángeles eran unos tontos pero él es diferente. Él es perfecto y me encanta tal y como es.

 

—Te amo… —Susurró con una sonrisa en su rostro. Sus labios poseen los míos sin dejarme escapatoria alguna.

 

El sonido de la puerta siendo golpeada invade nuestros oídos, por alguna razón aquel ángel de mi vida se levanta sosteniendo su espada angelical. Abrió con cuidado y delicadeza la puerta y se logró ver con claridad la cara de una hermosa joven de cabellos negros. Se veía hermosa lo cual hizo llamar mucho mi atención ya que a mi no me gustaban las mujeres.

 

—Hola, buenas noches… —Dijo aquella joven con una sonrisa tímida—. Lamento mucho haber interrumpido, necesito hablar con Jane —Al decir esto me preocupé por mi hermana, no sabía que estaba sucediendo con ella.

 

—Ella se encuentra en la última habitación del pasillo —Le comenté con el ceño fruncido.

 

—Muchas gracias.

 

Cuando dijo aquello simplemente siguió el camino y golpeó la puerta correcta con una gran sonrisa en su rostro, cerré con fuerza la puerta.

Tomé el cuello de la camisa del ángel y lo acerqué con rapidez a mí.

Sus labios impregnaron sobre los míos de una manera mágica y delicada, aquellos labios que se mueven con lentitud al igual que su lengua me era demasiado mágica e irreal. Era como sacado de un cuento de hadas, la magia, el amor, el deseo y la fantasía eran unas de las características más marcadas que el beso poseía.

La verdad es que necesitaba mucho más que un simple beso de fantasía, lo necesitaba a él y sabía que él sabía aquello, pero le gusta mucho la tortura y por ese motivo no hace más nada que descender con cuidado sus labios húmedos e hinchados por mi cuello, la sensación es hermosa.

Mis manos se apoderan de la camisa blanca que lleva y la destruyo en un dos por tres lanzándolo con fuerza hacia la cama de la habitación. Observo con detenimiento como su cuerpo da un pequeño revote sobre ésta y me acerco a él con cuidado, mis manos se dirigen hacia sus zapatos para quitarlos con rapidez hacia atrás. Un estruendo de oye y me doy vuelta tan sólo un segundo para observar que había sucedido, se había caído un florero de la habitación.

Mi vista regreso a su bello rostro, me comencé a acercar a él con cautela tal como un león a su presa. Me senté a horcajadas de él, pude sentir su erección debajo de mi lo cual produce que un pequeño y sonoro jadeo descienda de mis labios hacia su oído, mis labios besan el lóbulo de éste.



Byther

Editado: 05.07.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar