18 Demons "En busca de la Venganza. ¿presa o Cazador?"

Tamaño de fuente: - +

I. El despertar del diablo.

 

Ellos no quieren que actúes de cierta manera.

Ellos no quieren que pienses de cierta manera.

Porque así eres fácil de entender.

Porque así, no supones una amenaza para ellos.

 

Septiembre 09 del 2013.

 

"Nickolais por favor detente, por favor" suplicaba entre lágrimas, el acento ruso provocándole rodar cada vocal.

El hombre robusto con cabellera cobriza y toques blanquecinos dirigió sus ojos negros sin expresión alguna, posándolos en ella enviándole unas series de escalofríos helándole hasta los huesos.

"¿Qué te he dicho sobre hacer amigos?" su gutural voz usando el mismo idioma se hizo escuchar. "¿Qué te he dicho?" repitió cuando la adolescente bajó su rostro. Hizo un leve mohín con sus labios en un intento de detener el brote de sus lágrimas.

"Que no debe encariñarme con nadie, que..." su voz se quebró "que el amor te hacen débil" dejó escapar una leve gemido.

"Bien, ¿y porque mierda tú estás haciendo amigos?" habló despacio. Tan escalofriante la forma en la que su voz podía escucharse tan apaciguadora y amenazadora. La manera en la que está a punto de pegarte un tiro y volarle sesos, sin embargo, mantiene su compostura relajada.

"Él ha sido amable conmigo" murmura. "Déjalo ir por favor. Prometo que no lo veré nunca más... solo déjalo ir" suplica. Las palabras salían atropellando la anterior.

"Suéltenlo" demandó. El joven de cabellera rojiza y ojos grisáceos cayó al suelo como un saco de patatas. Su cuerpo con demasiadas marcas violáceas y rastros de sangre seca.

"Kevin" murmuro en inglés, movía su cuerpo de un lado a otro en un intento de liberarse de aquellas cadenas. "Por favor, vete de aquí, vamos Kevin, arriba" suplicaba desesperada. El cambio de idioma hizo que el robusto ruso hiciera una mueca.

"No... no puedo" dijo entre suspiros el nombrado, intentando apoyarse en sus manos, sin embargo sus débiles y golpeados brazos no tuvieron la fuerza suficiente para permitírselo, haciendo que vuelva a caer al suelo.

"Tienes que irte" suplicó, escuchó como su voz volvía a entrecortar por las lágrimas. Sorbió su nariz audiblemente, sus ojos marrones posados en él con desespero deleitando al Pakhan.

"No puedo dejarte aquí" murmuraba en un susurro agotado. Su cuerpo temblaba sobre el frío pavimento de concreto húmedo.

"Olvídate de mí Kevin, sal de aquí y salva tu vida" insistía impaciente. Ella estaba consciente de que si no salía de aquí, jamás saldría. Incluso estuvo consciente de que hacer amigos extranjeros le traería repercusiones, no obstante, no le importó en lo absoluto, él siempre hizo que se sintiera normal. Ellos hacían que ella fuera una simple adolescente, aunque, viviendo en una casa llena de inhumanos.

"No" negó con su cabeza. "No puedo dejarte aquí" Alexia suspiró cansada de su testarudez, y buscó con la mirada a Nickolais.

"Nickolais, déjalo ir, por favor" volvió a cambiar de idioma. Olvidando la conversación, sabía que él jamás iba a dejarla. El ruso sonríe mostrando una hilera de dientes dorados.

"¿Qué gano yo a cambio?" Nickolais elevó una mano llena de anillos de oro macizo y se auto señaló con una sonrisa petulante e divertida. Él amaba que le rogaran, que se arrodillaran y le besaran los pies. Era su parte favorita del trabajo, sin olvidar, arrancarles la vida a ineptos que no respetan su estatus en máfiya.

"Haré lo que quieras, solo déjalo ir" dijo rendida. Sabía que él no lo dejaría ir, Kevin sabía demasiado, no obstante, su lado humanista y esperanzador rogaba que Nick lo liberara y que se olvidara del asunto.

Giró sobre su eje posando la vista en cada una de las personas que estaban en ese lugar. Sonrió ampliamente "Saquen a éste bastardo bueno para nada de aquí" ordena. Dos hombre vestidos totalmente de negro, toman al joven por ambos brazos y caminan a paso lento hacía la exorbitante puerta de madera pulida. Nick vuelve a girar abruptamente sobre sus talones desvainando su arma y sin pudor alguno apretó el gatillo.

"¡NO!" El desgarrador grito brotó de su garganta alargando la única vocal, cuando el sonido de un cañón se escuchó y el cuerpo de Kevin caía desplomado sobre el sucio e frío suelo. El olor a pólvora llego a sus fosas nasales haciendo que haga una mueca. Lloraba, gritaba y forcejeaba con las cadenas en un intento de soltarse para ir a la ayuda de su amigo caído; no paso mucho cuando su cuerpo se rodeó de un charco de sangre. "Dijiste que lo dejarías ir" dijo rendida con su cabeza colgando mirando sus pies, sus cabellos húmedos por el agua salada que brotaba de sus poros caía desordenadamente sobre su frente evitando que se notara la lágrimas que corrían por sus mejillas.

  1. mi boca alguna vez salió que lo dejaría ir?" pregunto levantando su voz. Los presentes negaron con su cabeza serios, aunque sus rasgos mostraban un poco de diversión. El deleite en ellos resultaba repugnante. La forma en la que disfrutaban de las desgracias ajenas, el hacer sufrir a alguien insignificante y ver cómo la esperanza abandonaba sus ojos para finalmente darse por vencidos.



Marianny Rivero

Editado: 12.04.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar