365 Días

Tamaño de fuente: - +

11. ¿Qué está mal?

Estaba sentado en el sofá del centro, Peter y Nash hacían círculos en frente al televisor compartiendo turnos a la hora de regañarme. No tenía idea del tan elaborado vocabulario que podía tener alguien tan adorable como Nash. Como regresar trece años atrás antes de que papá nos abandonara y jugábamos a ser una familia feliz.

 

La extrañaba.

 

Papá falleció cuando cumplí diez, recuerdo que insistió en llevarme a España a ver jugar al Real Madrid y mamá peleaba diciendo que no había necesidad con tantos buenos equipos en el país. Pero yo quería ir a Madrid y ser un turista, ver los monumentos y tirarme fotos típicas. El fútbol era un bonus que cualquier niño hubiese deseado y todo padre anhelaba tener con su hijo. No he querido recordar nada más desde la noche que llamó diciendo que empacara mis cosas; era doloroso. Lo extrañaba. No me había percatado del sudor en mi frente ni como mis dedos se aferraban al t-shirt gris que llevaba puesto, no me percaté del tiempo en lo absoluto hasta que los reclamos de Nash me trajeron de regreso a la realidad.

 

— ¡Lo sabías, Peter! ¿Por qué no dijiste nada? ¡Se supone que eres el más sensato de todos y simplemente das la espalda y apoyas las estupideces de Harry!

— ¡Él ya terminó con la apuesta, mucho antes de salir con ella Valerie!

— ¿Así? Pues ve y dile eso a Josh porque para él la apuesta simplemente bajo de valor.

—Eh, chicos, Harry sigue aquí —dije en voz baja.

— ¿Cómo que bajó de valor, Harry? —Peter me miró sorprendido y ¿Por qué no? Decepcionado.

No sabía qué decir, qué hacer… no sabía nada, solo que si la puerta se abría y alguien más se enteraba sería definitivamente mi fin.

—Dijiste que la apuesta había terminado.

—Y así fue —dije, secando el sudor en mi frente. Echando a un lado los malos recuerdos donde no pudiese verlos más.

—Claro que terminó ¡Don Cross ganó!

Honestamente, no me sentía de humor. En otras circunstancias hubiera sido incluso divertido, pero ya había vagado mucho por un solo día. Sentía los músculos tensos, sentía que el aire se agotaba…, sentía que regresaba en el tiempo donde mi corazón se doblaba en dos y caí solo arropado por la tenebrosa oscuridad de mi antigua habitación.

— ¡YA BASTA NASH! Me equivoqué, lo sé.

—Una chica, Harry, no podías no jugar con una sola chica.

— ¡Pues ve y cuéntale si quieres, Jordan! —Me levanté del sofá hastiado; como si no fuera ya suficiente con la maldita culpa devorándome por las noches. Era la primera vez que discutíamos así.

—Sé que hice mal ¿vale? Pero no puedo hacer nada al respecto.

—Dile la verdad

—Nash…

—Al menos sé sincero con ella y líbrate del cargo de conciencia que debes tener.

—Nash tiene razón, Harry.

— ¡Peter! —cerré las manos en dos puños con la suficiente fuerza como para esperar que no me vieran temblar.

—Lo siento, hermano, pero es lo menos que puedes hacer.

— ¿Y si no se lo digo qué? —desafié a Nash pero jamás me esperé lo que dijo en respuesta.

—Lo haré yo.

—Hazlo y rómpele el corazón.

— ¡ESO YA LO HICISTE TU!

— ¿Harry, sabes si el celular de Val está aquí? Lleva buscándolo dos días y Mel está así de cerca de lanzarla por el balcón… —Erik entró de improvisto captando nuestra atención. Grandioso—. ¿Pasó algo? —preguntó.

—N-nada —maldición.

—No habrás vendido la colección Toy Story de Peter por eBay, otra vez.

—Algo así.

—Eres irremediable, Harold.

—Lo dices y ni te lo imaginas —farfulló Nash entre dientes— ¿Valerie está abajo? —preguntó y ahora eran mis rodillas las que amenazaban con temblar.

—Yep, está tratando de preparar palomitas para ver la trilogía del Rey León. ¡No se cansa de ver esa cosa!



Angel Consoró

#9419 en Novela romántica
#1544 en Chick lit
#1015 en Fanfic

En el texto hay: amor, harrystyles, emmawatson

Editado: 17.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar