365 Días

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14. Dañados

Dicen por ahí que ciertas cosas no se repiten dos veces, el amor es una de ellas y por ahí me refiero a mamá y Emma, quienes no perdieron la oportunidad de reprocharme por perder a Valerie. Mi culpa por no omitir detalles. No he visto a Valerie desde la otra noche en el estacionamiento, no la volví a ver con los chicos o a la hora del almuerzo, tampoco en el campus o con Marcus…toda una semana sin saber de ella, quizás se deba a que yo tampoco estoy yendo a clases.

 

—Suficiente —Louis entró encendiendo las luces.

Nota mental: reconsiderar la idea de darle copia de la llave.

Tres voces se unieron a él ¿en qué momento se me ocurrió que darles copia a los salvajes era una buena idea? Cosas que hago sin premeditarlo. De las tantas tradiciones que teníamos una de ellas eran las famosas “intervenciones” he de admitir que interveníamos por la más mínima estupidez como en el examen de conducir de Louis o el final de algebra de Erik en el que a Nash se le ocurrió activar la alarma de incendio…que fueran ideas no las cataloga por buenas; este no era el caso.

—No puedes seguir así, Harold —Erik, que se sentía más cercano y un tanto culpable, no entiendo por qué, pero de alguna forma he de pensar que quedó en el medio de Valerie y yo, se lanzó en la cama a mi derecha. Apagó la televisión y revolvió mi cabello. Hacía su mejor intento. Los demás lo imitaron amenazando con arrastrarme fuera de la cama.

—Estoy bien chicos, en serio —mentí, sin ánimos.

—Dos días sin ir a clases en cerrado en tu habitación viendo viejas películas animadas no es la mejor definición de estar bien —contraatacó el rubio.

—Hora de seguir adelante —lo secundó Louis. Como si fuera tan fácil.

Sentía que mi corazón era succionado por un hoyo gusano sin oportunidad de hacer algo para defenderlo; sentía miedo de no salir en el vacío que estaba…la extrañaba. Odiaba no poder odiarla, no tener el valor de olvidarla y seguir con mi vida. Quería preguntarles por ella, todavía no alcanzaba ese nivel de masoquismo.

Suspiré cansado en busca de una buena excusa.

—No he dejado las clases —dije—…cambiaré de carrera, es todo.

— ¿Así? ¿Cuál? —entre la espada y la pared gracias a Peter — Harry…

— ¡No miento! Hace días que vengo pensándolo —mentira— aún no sé con exactitud por cuál…trabajo en eso.

—No tienes nada —afirmó Erik.

—Nope. Antes de fin de semestre se me ocurrirá algo.

No lo conseguí, no para ese semestre.

 

Los chicos tenían razón, no podía ni debía seguir así. Valerie no es la clase de mujer que encuentras dos veces en tu vida, pero era hora de crecer y afrontar las consecuencias, ella —de alguna forma que no pretendo averiguar— supo cómo continuar con su vida sin mí y eso estaba bien, yo no sabía cómo más debía hacerlo sin importar qué; existe una delgada, casi indivisible, línea entre la realidad y la ficción, mucho más débil entre lo que pienso hacer y lo que resulta…un día después la vi, no lucía como ella. No lucía como mi Val.


 

Decidí salir del confinamiento al que me obligué, mis “vacaciones” no parecían tener fin, estaba aburrido y antojado de tacos lo cuales Valerie, aunque no fuera exactamente buena en la cocina, solía preparar: me obligaba a comerlos con queso por lo que me tocaba preparar un bol de carne sin que lo notara. Era una vegetariana un tanto fuera de los bordes. Esa tarde ella no estaba para preparar el desastroso pero adorable intento de tacos con queso, no estaba y no creo que vuelva. Al salir divisé el cielo gris y la temperatura demasiado baja para ser verano, corrí de vuelta al edificio por una chaqueta y poder volver a retomar el camino; es curioso que una hora después de dar vueltas terminé sentado en la acera con un tarro de helado en las manos, era entonces cuando todo terminaba en Valerie, ella solía disfrutar más el helado en días lluviosos y nevados. Las nubes crujieron sobre mi cabeza, la lluvia se abrió paso, pero no me importó.

— ¿Puedo? —preguntaron. Estaba muy preocupado en el fondo del tarro como para identificarla.

—Seguro —respondí.

—Sabes… —comenzó. Mi cuerpo se heló al reconocerla, más que con el helado y la lluvia— nunca creí que te encontraría aquí, no así, más si sacamos a colación que decías que estaba loca por comer helado en pleno frío.



Angel Consoró

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En el texto hay: amor, harrystyles, emmawatson

Editado: 17.06.2019

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