365 Días

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15. Corazón al descubierto



 

Sentado en el tercer escalón, la cabeza entre las piernas, el corazón hecho polvo y el alma incompleta. Era como si pudiera escuchar las turbinas del avión arrancar, como guardaba las enormes ruedas, inclusive sentir la turbulencia; quería estar ahí con ella. Pude detenerla, decirle cuánto la amaba, lo mucho que la necesitaba…no lo hice. Podría hacer como los chicos en las películas y libros e ir por ella, correr hasta el aeropuerto y, aunque es imposible llegar de tal forma, a pesar de que mágicamente ellos lo hacen y siempre llegan a tiempo, detener la fila de migración, besarla con pasión y gritar como lunático que la amo con desesperación; podría, también, tomar otro vuelo y esperarla, si supiera a donde iba claro. En las películas funcionaba, pero no estaba ni en una película o un libro romántico, era la realidad, donde meto la pata por desgraciado y ególatra, pierdo a la mujer que amo y termino sentado en la escalera de incendios sin nada mejor que hacer.

 

—Allí estás —dijo Peter, aliviado.

—Aquí estoy —dije sin levantar la cabeza— Creí que irías al aeropuerto.

—Sabes que no me gustan las despedidas. Anoche estuve con ella —pausó—. Pidió que te diera esto.

Muy tentador para ignorarlo. He de admitirlo, mis latidos fueron de ida y vuelta al cielo, sentí esperanza…sí, todo con tan solo una simple oración. Levanté la mirada. Un USB ¿Valerie me dejó un USB?

— ¿Qué es eso? —pregunté atónito.

—Es obvio ¿Faltar a clases te hizo más tarado de lo usual?

—Dame eso —arrebaté el pendrive de sus manos y me puse en pie, de prisa hacia el departamento.

— ¿No me invitas? —gritó varios escalones atrás.

— ¡No!

Cerré la puerta con fuerza, busqué como loco una maldita laptop. Las manos me temblaban como nunca antes, tropezaba con los muebles según avanzaba —Sí…—suspiré al encontrar el computador. Me tiré en la cama y tan rápido como me fue posible lo conecté.

 

“Maldición ¿Cómo demonios sé que está grabando” sonreí al escuchar su voz “listo” estaba sentada en la alfombra sujetando un pequeño gato felpudo que le regalé el segundo mes que estuvimos juntos? Sonreí torpemente. Después de todo significaba algo para ella. “Harry” dijo seria frente a la cámara “Si estás viendo esto es 1) porque alguno de los dos metió la pata o 2) Erik te contó que me voy. Cualquiera de las dos, y si en la primera fui yo, lo siento. No soy el tipo de chica que se enamora, dice cosas lindas y románticas, prepara cenas de aniversario o da sorpresas de ese tipo…pero si algo hice bien, fue amarte; sé que tal vez no lo demostré como era debido, pero tú, maldito ególatra romántico y sexy de cabello rizado perfecto, tú te ganaste mi corazón. Ni siquiera sabía que tenía uno.”

Sujetó el peluche con fuerza contra el busto, la voz y el labio inferior le temblaba…lloraba. “Te lo advierto” secó las lágrimas con furia en sus manos y risas en sus palabras “le dices a alguien que lloré por ti y te mato. Lo que quiero decir es que, te amo y me asusta, Harry, tengo miedo de quedarme más tiempo, creer en lo que sea que tengamos y que no resulte. He visto suficientes películas de Disney y leído bastantes libros para saber que mi vida no es como ellos lo pintan. Los finales felices no existen, Harry…y, aunque me haya permitido amarte, no soy tan valiente como para dejar que me ilusiones, no más de lo que ya lo hazhecho. Tampoco soy lo bastante astuta para mantenerlo o valiente para aceptarlo. Y es que soy así: corro cuando no sé qué hacer…, lo siento…” el video se detuvo por pocos minutos, los más malditamente eternos de mi vida.

 

¿Eso era todo? ¿No había nada más? Me quedé ahí sentado sin saber qué hacer. Minutos iban y venían, pero, cuando acepté la realidad y me moví para apagar el computador su imagen salió de nuevo, a diferencia esta vez con el cabello recogido, unos jeans desgastados y el borde azul de, si no me equivocaba, esa blusa de tiras con un Panda garabateado al frente; hicimos un par juntos a comienzo de verano. Ojeras alrededor de sus bellos ojos, lo que parecía ser pasaporte y tickets de avión en las manos y detrás podía ver la maleta. Pete mintió: no lo había visto solo la noche anterior, no le dio el pendrive una noche antes, sino que horas antes de irse, minutos tal vez.

Sentí mi garganta volverse un nudo.

 



Angel Consoró

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En el texto hay: amor, harrystyles, emmawatson

Editado: 17.06.2019

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