365 Días

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16. Karma

Para finales de Julio recorría Londres de arriba abajo, jamás había conducido tanto en mi vida. No solo.  Hasta final de agosto no fui capaz de permanecer en la habitación cuando los chicos hablaban con ella por video llamada. Aún la amaba. Aún la extrañaba. Quería creer que podía vivir sin ella, pero estaba equivocado.

 

Después de tanto buscar, ir de universidad en universidad y horas sentado tras el volante, descubrí para lo que era bueno.  La mañana del treinta y uno de agosto estaba dando el examen de admisión, una semana más tarde llegó el correo y con él, el resultado de la última decisión que tal vez tomé haciendo uso de mis facultades mentales.

 

—Vamos, ábrelo —dijo Louis. Más de treinta minutos observando el sobre color hueso sobre el desayunador. Peter estaba con alguna nueva novia que solo Nash conocía, Erik en “video cita con Mel” y Nash, pues lo más seguro es que estuviera charlando con Valerie, ese par siempre tuvo una rara y retorcida relación y no, no estaba celoso. Eran como dos mejores amigos y aunque me diera rabia lo aceptaba, después de todo era yo quien se comportaba como un niño al no querer si quiera decirle hola por teléfono, mi culpa por seguir con el corazón roto.

 

Varios golpes y “Hazlo” más tarde Louis fue quien abrió el sobre. Las piernas me temblaban, el corazón iba a mil millas por hora y sentía que cada parte de mi cuerpo sudaba como cerdo, aunque no estuviera sudando como tal; solía tener la misma sensación junto a Val…Y ahí estaba, cada maldito pensamiento terminaba en ella y comenzaba a hartarme. Tenía una vida antes de Valerie Thompson y debía hacer algo rápido para recuperarla, no podía ni pretendía llorar toda la vida por ella. Si hubo mundo antes de Val, mundo habrá después de ella.

 

— ¡¿Y?! —pregunté ansioso, cerrando bajo llave y un montón de cadenas gruesas y oxidadas el recuerdo de la mujer que amaba.

—Pues… —Louis y sus pausas dramáticas, haciéndome pensar lo peor desde tiempos remotos y memorables—. Parece que tendré un amigo Arquitecto —cambió el peso de su cuerpo de un talón a otro— si lo miras he completado el combo, contigo y la carrera que llevan los chicos en un futuro seremos más que cinco borrachos en un bar. Seremos cinco borrachos con pesados títulos universitarios en un bar.

—Louis.

—Serás un Arquitecto ¡Te aceptaron grandísimo tonto!

Ese día sentí que la vida me sonrió de nuevo.

 

Valerie solía hablar mucho del Karma y la influencia del Cosmos en el destino de las personas, claro que pensaba que la pobre chica estaba loca, luego pasó lo que pasó, repasé las tonterías de las que me hablaba a media noche y caí en la conclusión de que todo lo que me ocurría era un simple arreglo de cuentas entre el Karma y yo. Estaba pagando por jugar con ella, tal vez por todas las chicas con las que jugué alguna vez, era la explicación más razonable teniendo en cuenta lo mucho que sufrí…lo mucho que seguía sufriendo. El verano por fin terminó y con la llegada del otoño parte de mi vida tomaba forma y otra se empeñaba en volverme loco.

 

El veintitrés de septiembre salí a pasear a Jack —¿comenté que tenía un perro? Decir que el apartamento se sentía vacío sería mentira con los cuatro gorilas que de por si estaban más allá que en los suyos, aun así, me sentía solo. Decidí tener un perro en un intento de saber que era la responsabilidad, el plan era enderezar mi vida y comenzar por ahí lucía fácil— y mientras él hacía de las suyas, no muy lejos vi a una chica con esas caderas que solo tienen las latinas y Val, mi Val. Su cabello era más largo, pero del mismo color, sus ojos eran más oscuros, pero aun así parecidos, pecas cubrían sus mejillas pero no tantas, su nariz no era perfilada pero lucía como ella y para no hacerles el cuento más largo, salí con Beth por un mes y tres semanas. Todo eso hasta que los chicos invadieron mi hogar con una “intervención” en lugar de una fiesta de Halloween. La única razón por la que salí con Beth era que tenía similitudes con Valerie, pocas, pero las tenía. Cuando creí ir por delante del Karma terminaba una vez más en un rincón con nada más que recuerdos.

 

Cervezas en el congelador, comida sobre la mesa y Peter con un divertido delantal, por primera vez celebraríamos Acción de Gracias nosotros, sin dramas familiares, el delicioso postre de la madre de Nash o el exquisito pavo de mamá, el pie de limón de la madre de Erik ni la calabaza sorpresa de del padre de Peter. Sería a nuestro modo y uno que otros platos voladores.



Angel Consoró

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En el texto hay: amor, harrystyles, emmawatson

Editado: 17.06.2019

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