365 Días

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17. Lego

Fueron tantas las cosas que sentí y quise decir. Fue tanto lo que quise hacer e incontables los puñetazos que deseé pegarle al tal francés ¿Quién se creía él para venir a mi país, al departamento de mi mejor amigo, sentarse a la mesa con nosotros, comer del pavo mal cocinado que preparamos y sostener la mano de mi ex? Ah, claro, él no era yo.

 

— ¿Valerie? —Erik salió al recibidor, puede que se mostrara sorprendido, pero no tanto para no saber que Val pasaría Acción de Gracias con nosotros y, si lo sabía ¿por qué maldición no dijo nada? ¿Por qué no me dijo que ya tenía novio? De saberlo hubiera conducido, volado o nadado a casa sin importar el clima afuera. Valerie soltó la mano del francés cuyo nombre no me interesaba conocer y brincó sobre Erik.

—Francia no es lo mismo sin ti —dijo, su voz temblorosa y ahogada. Se zafó de los brazos de Erik, aclaró su garganta y abrió los brazos tanto como pudo—. ¿Qué esperan? —dijo a los demás— crucé todo un país bajo nieve por ustedes así que más vale que vengan a abrazarme.

 

Media sonrisa triste y maltratada se asomó en mis labios deseando volver atrás el tiempo donde el francés seguía en algún lugar de Francia, no hacía ninguna estúpida apuesta y tenía los pantalones suficientes para mantener a Valerie a mi lado. Al separarse de los chicos y recolectar todo el aire suficiente para sus pulmones giró hacia mí, sus ojos me observaron de una manera que todavía sigo sin descifrar. No sabía si cargarla en brazos y susurrarle al oído cuánto lo siento, la amo y le había extrañado o tomar mi abrigo y correr hasta que la hipotermia me mate. Por eso, lo que pasó seguido me dejó sin palabras.

 

—Te eché de menos, rulos —dijo, aferrada a mi cuello. No titubeé un solo segundo, no me importó que su novio nos estuviera viendo. La abracé con fuerza contra mi cuerpo, me aferré a ella con necesidad…la necesitaba y estaba al tanto de que eso jamás cambiaría.

—Como si yo no te hubiera extrañado —dije en un susurro.

El tiempo se detuvo a nuestro alrededor dejándonos atrapados en una realidad donde solo existíamos ella y yo.

—El hecho de que ignoraras mis llamadas dice lo contrario.

El tono en su voz dijo todo menos que no le importaba. Huyó fuera de mis brazos a los de su acompañante. Sonrió en esa manera que solo ella era capaz y nos miró a los cinco mientras lo abrazaba a él con fuerza. Como ya se había hecho costumbre yo era el único sorprendido.

—Él es Thimotée —dijo.

 

He repasado con cuidado mis relaciones anteriores y de todas Valerie es la única que me hace sentir tan jodidamente celoso aún después de irse por más de cuatro meses.

Nunca empleé tanto la hipocresía como en aquella noche. Claro que los chicos no estaban sorprendidos, ellos ya lo sabían. No los culpo por no contarme nada, de saberlo yo tampoco me hubiera contado que el amor de mi vida había conseguido otro amor tan pronto…eso era ¿Cómo pudo rehacer su vida tan rápido? ¿Cómo lo hizo luego de decir que me amaba…? Si mi vida fuera una caricatura de seguro ya tuviera una bombilla brillando sobre mi cabeza, la respuesta estaba justo frente a mí saludándome con luces navideñas tratando de hacerse notar.

 

No me olvidó, lo estaba intentando ¿Cómo no lo vi en cuanto llegó? Su mano aferrándose a la de él, esa mirada escurridiza que siempre usaba para zafarse junto a la típica sonrisa y los cambios de tema cada dos minutos. Valerie no me había olvidado. Valerie Thompson me amaba tanto como yo a ella, pero resultó ser tan orgullosa como yo.

 

Por más que la idea de ella haciendo todo lo que estuviera a su alcance por olvidarme, pegada a la esperanza de que todavía me amaba no fui tan fuerte para quedarme en la sala mientras “Thimotée” contaba la inolvidable historia de cómo conoció a mi ex novia. Tomé una de las tantas cervezas que Nash y Louis se encargaron de acomodar en el refrigerador y salí a la terraza, no estaba dispuesto de ninguna manera a ser parte del circo llamado acción de gracias, no con él ahí, no con las palabras que Val susurró en mi oído, que, aunque no fueran exactamente las que mi corazón deseaba escuchar fueron lo bastante fuertes para remover mi mundo por completo.

 

—Hola —dijo pausada abriéndose lugar junto a mí.

—Hola…, con que Thimotée —alargué las palabras más de lo que pretendía, pronunciar su nombre me causaba una indigestión peor de lo que lo hacía el pavo de Peter.



Angel Consoró

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En el texto hay: amor, harrystyles, emmawatson

Editado: 17.06.2019

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