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Capítulo 03: Cuatro minutos

Cuando me dan la caja, les sonrío de mala manera y doy media vuelta.

— ¡Sigrid! —me llaman pero ignoro la voz —Sigrid — una mano se posa en mi hombro.

— ¿Quién te dio permiso de tocarme? —Le pregunto sin darme la vuelta.

— Lo siento —quita su mano de mi hombro — he escuchado que mañana nos acompañaras a repartir provisiones — me doy la vuelta y me encuentro al chico castaño de ojos azules.

— Sí… no quiero hacerlo, pero me echarán de este horrible sitio si no sigo las reglas, aunque pensándolo bien... —empiezo a hablar conmigo misma para no perder mi papel de loca. — ¿por qué no hago que me echen? Afuera se está muy bien — el chico chasquea un dedo frente a mi.

— Nos vemos aquí temprano —dice y se da la vuelta.

Sigo caminando hasta mi casa y dejo las provisiones sobre la mesa, saco los medicamentos que dan para “mis problemas mentales” junto con cosas que sirven para curación  y los escondo en mi mochila.

— Llegaste — dice mi madre bajando las escaleras .

—Sí y me voy —subo las escaleras, llego a mi habitación y guardo las medicinas con las otras, guardo mi arma y reviso mis cuchillos, está todo en orden. Vuelvo a bajar y encuentro a mi madre revisando la caja, levanta la mirada y abre la boca, levanto una mano — no me importa lo que hay o lo que falte, ya te las arreglarás — abro la puerta y ella habla.

— ¿A dónde vas? —Pregunta con desinterés.

— No te interesa, solo lo preguntas para fingir que eres buena madre, y yo pienso que eso de la importancia de lo que piense la sociedad ha acabado hace años — salgo de la casa.

Camino y me dirijo al lugar donde me encontraba con Cole cuando no cruzabamos la reja, llego allí y me siento en el suelo, suspiro, cierro los ojos e imagino que él está a mi lado riendo.

—No me das miedo —abro los ojos y veo a una niña sentada a mi lado — No eres mala — la pequeña se toca el cabello rubio, me mira a los ojos y recuerdo otros hermosos ojos grises al mirar los de ella — No creo en lo que dicen de ti, a mi me pareces muy cuerda — dice y sonrío sin dejar de mirar sus ojos grises — me llamo Daila.

— Ya sabes de mi, Sigrid —ella abre la boca por el asombro.

— ¡¡Me hablaste!! —aplaude, dejo de mirarla y cierro los ojos —¿tú cruzas las rejas? —Pregunta susurrando.

— Sí —le respondo — ahora, lárgate  — ella suspira, abro un ojo y la veo allí aun.

— ¿No te da miedo salir? —Pregunta.

— ¿No te da miedo los Unicornios? —Le pregunto sin sentido.

— ¿Qué son los Unicornios? —Pregunta y abro los dos ojos.

— ¿Qué te enseñan en la escuela?  —Pregunto fingiendo miedo, miro el cielo que está empezando a oscurecer y me levanto del suelo — no me sigas, Daila,vete a casa. — Empiezo a caminar,distraída en mis pensamientos,cuando escucho un grito, me detengo en seco, me concentro en los sonidos y escucho otro grito.


Empiezo a correr en dirección al sonido,“si alguien grita es porque necesita ayuda,no a todas las personas que ayudas son buenas,pero si necesitas ayudar hazlo” me repite su hermosa voz en mi cabeza.

Llego al lugar de los gritos y veo a una señora que está corriendo con la mano sobre su antebrazo,corre en dirección opuesta a mi así que no veo su rostro. Aparte de ella hay tres zombies y van a rodearla. Instintivamente llevo mi mano al bolsillo de mi pantalón corto, pero no tengo mi arma, busco en el piso y encuentro una barra de metal, la recojo y corro hacia el zombi que tengo más cerca, levanto los brazos y cuando estoy cerca de esa cosa los bajo con toda mi fuerza sobre su cabeza,haciendo que la la sangre del ser caiga sobre mi cara.

La mujer vuelve a gritar y veo que uno de ellos la agarra del cabello, detrás mio suena otro  grito agudo, me doy vuelta y veo a Daila, me dirijo a ella corriendo.

— Calmate, mírame —ella me mira, abre los ojos y veo miedo reflejado en ellos —corre hasta la salida principal y dile a los guardias que vengan —ella asiente, pero no se mueve. Mira detrás de mi hombro, volteo y veo que una niña llega al lugar donde yo estaba.

— Mami —llama la pequeña —¡MAMIII! — Daila hace un movimiento para empezar a correr hacia ella pero la detengo,un sombi se dirige a la pequeña. Miro a Daila y a la niña.

— Espera aquí —corro en dirección a la niña, la tomo en brazos — hola, cariño, toma mi cuello, así ¡muy bien! Y rodéame con las piernas ¡bien! Esconde tu hermoso rostro — escucho un gruñido a mi espalda, Daila grita. “Solo reacciona rapido” repite la voz de Cole, levanto la barra y golpeo con toda mi fuerza, el zombi cae, pero trata de levantarse, le pongo un pie en el pecho y le entierro la barra en la cabeza. Queda uno. La niña llora en mi cuello, vuelvo con Daila y ella toma a la niña.

— Ven, Juguemos a la lleva. — Me señala —ella la tiene —coje a la niña de la mano y se la lleva corriendo.

Limpio mis ojos con el dorso de la mano y me doy la vuelta, hay dos más. ¿Por dónde diablos están entrando?

La señora, ahora caminando tiene otra mordida en el hombro. Empiezo a silbar y a golpear el piso con la barra, los dos bichos se dan la vuelta y empiezan a caminar hacia mi, me acerco a ellos lentamente y empujó al primero con ayuda de la barra, él retrocede y cae sobre el segundo, me acerco y les entierro la barra en la cabeza, su sangre me llena la cara.

La mujer, ahora sentada, tiene su mano sobre el hombro, me acerco, ella me mira y sonríe.

— ¿Mi pequeña se fue? —Asiento con la cabeza — mañana es su quinto cumpleaños  — sonríe y una lágrima cae por su rostro, sus manos empiezan a temblar. Empiezo a contar: Uno. — quería estar en él —sus piernas empiezan a sacudirse bruscamente al igual que sus brazos. Dos. —Pero... No puedo… — la parte blanca de sus ojos se llenan de sangre. Tres. —matame, ¡MATAME! —Empieza a llorar, caen pequeñas gotas de sangre de sus ojos — No quiero convertirme en uno de esos, matame — por la boca empieza a salirle espuma teñida de rojo. Cuatro. Tomo la barra, le sonrío — dile a mi pequeña que la quiero y que feliz cumpleaños — le entierro la barra detrás de la oreja, para que no se vea el agujero. Le cierro los ojos después de que ella aguantara los 4 minutos.

Con la parte  baja de mi camisa le limpio la sangre de la cara y me voy de allí.



Levina

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En el texto hay: zombi, secretos, peligros

Editado: 15.08.2019

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