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Capítulo 13: Dos radios y un túnel

— Es una radio — dice y luego se da cuenta que no entendemos de radios — es un aparato que se utilizaba para escuchar música,  pero esta es una para comunicación — dice señalando el aparato.

— Pero nosotros no estábamos comunicándonos — le digo — ¿ Por qué funciona? — le pregunto cruzando los brazos.

— Al ser una radio de ese estilo capta cualquier señal,  eso es lo malo de estos cacharros, son muy antiguos. Por ese motivo se puede escuchar las conversaciones de un punto a otro sin tener que intervenir en ella. — dice y nos mira serio.

— ¿Es así como descubriste que algo pasaría con Toev? — le pregunto

— Sí, lo escuche y fui a ver que pasaba — mira en dirección a Daila — ¿disfrutaste la siesta? — Pregunta y la niña le lanza un cojín.

— No, ustedes no paran de gritar y de pelear — dice y me tira un cojín a mi

—¡Oye! — le grito, tomo el cojín  y voy corriendo a ella, la niña se levanta y corre al sillón más cercano y toma otro cojín. Llego a su lado y le empiezo a dar golpes con el suave instrumento,  ella hace lo mismo mientras se desplaza lentamente hacia al piso, empiezo a recibir golpes de atrás, me tiro al piso, suelto mi arma y me cubro la cara con las manos.

— Dejen de comportarse como niños — dice la voz de Dan y los ataques se detienen — tenemos que hacer un plan — dice y yo me levanto.

— No, no tenemos — le digo — ¿Qué plan quieres hacer? — le pregunto y le doy con el cojín a Lois es la cara — solo escuchamos a dos personas hablar, eso no nos afecta ni nos interesa — le digo. 

— Tu no entiendes — dice y me mira mal.

— PUES HAZME ENTENDER — le grito y tumba un la mesa de una patada,  Daila salta de susto y se esconde detrás de mi, Lois da un paso adelante y yo me quedo estática.

— Nos vamos, ahora — dice, toma su mochila, la pequeña maleta que traía antes donde ahora están las armas  y sale de la casa.

— No tenemos que ir con él — dice Lois — podemos quedarnos aquí y protegernos mutuamente, como tu decías antes Sigrid ¿y si nos mata cuando estemos durmiendo?  — lo miro y cuando estoy apunto de hablar Daila me interrumpe.

— Ya tuvo la oportunidad una vez y no lo hizo,  podríamos confiar un poco en él, no puede ser tan malo. No lo parece — dice ella, toma su mochila  y sale.

— No lo sé Lois, tal vez solo debamos conseguir un campamento en el próximo pueblo y quedarnos allí. — le digo y lo miro.

— Yo te sigo, Sigrid — dice mientras toma su mochila,  yo hago lo mismo y salimos de la casa al tiempo.

Corremos en busca de Dan y Daila, llegamos a la pequeña plaza de Solsona y no hay nada. Miro a Lois y me veo reflejada en un cristal que hay tras él, parezco asustada. La chica delgada de cabello corto castaño claro casi rojo, con la piel morena, mochila al hombro que me devuelve la mirada no se parece en nada a la chica que era hace dos años. Me olvido de mi reflejo y sigo corriendo, llegamos a la carretera donde inicia o acaba Solsona, al lado de un auto esta Daila,  la primera puerta del auto está abierta y de ella salen unas piernas, llego al lado de Daila y me doy cuenta que el que está en esa rara posición es Dan.

— ¿Qué se supone que haces? — le pregunto.

— Algo que hacían en la películas — dice Daila — las películas eran como las obras de teatro del colegio,  sino que eran grabadas y habían muchas — dice moviendo las manos.

— Así es, — Habla Dan desde el interior del vehículo — se llama puente, si no recuerdo mal, conectas dos cables y la chatarra con ruedas funciona. Pero esta mierda no parece funcionar así — Da un golpe y luego el auto ronronea — ¡ALELUYA! — grita y se levanta. Del vehículo sale un ruido, Lois lo mira y aleja a Daila un poco.

— ¿Va a explotar?  — le pregunto a Dan y  él niega con la cabeza. 

— Es música — dice y hace una señal con la cabeza — arriba adolescentes y niña, iremos al próximo pueblo y seguiré con mi plan de abandonarlos allí — Daila y Lois suben a la parte de atrás y yo tomo asiento en la parte de adelante al lado de Dan, él comienza a conducir y tararea al ritmo de la única canción que suena.



Llevamos más o menos veinte minutos en el auto. La canción se ha repetido unas ocho veces, ocho veces la misma maldita canción, Dan la canta, Lois tiene cerrados los ojos y Daila tiene sus dedos en los oídos.

— Estoy harta — digo y empiezo a golpear el aparato de donde sale el sonido.

— ¡Para! — dice Dan y trata de detener mis movimientos con una mano — vas a dañar la radio — dice, yo sigo golpeando y el pequeño radio del coche queda en mis manos. La maldecida canción para de una vez — ¡NO! — dice Dan y yo, orgullosa, tiro el radio por la ventana. Daila aplaude y Lois me toca el brazo a señal de agradecimiento,  el auto se detiene y miro Dan.

— ¿Que haces? — él está mirando adelante — no, vas a bajarte por esa mierda de radio — le digo — Dan…. — Daila me interrumpe.

—Creo que no tiene que ver con la radio — dice ella, pone sus manos en mi cabeza y la gira lentamente.

— Eso es un túnel — Dice Dan.

Frente a nosotros hay un “túnel” y dentro de él hay autos, tantos que no dejan espacio para pasar con el coche en el vamos.

— Cambio de planes — digo y salgo del auto.



Levina

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En el texto hay: zombi, secretos, peligros

Editado: 15.08.2019

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