50 sombras de Jesucristo #2: Satanás x Jesús [sexo gay duro]

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Capítulo 1

Satán, sentado en la cama y con las piernas abiertas, dejó bajar su erección a la vista de Jesús.

—¿Por qué lo dices de esa manera?

El menor recostó su espalda contra la pared, aún sentado en la cama, mientras trataba de cubrir su desnudez con la fina y desgarrada tela blanca. El mayor intentó apartar el largo y castaño cabello de Jesús, pero este se lo impidió.

—Si crees que no soy capaz de complacerte tal vez debería volver a casa.

Las enormes alas emplumadas y negras de Satán se agacharon como la cola de un perro al entristecer.

—¡No quería decir eso! ¡Mme-me gustan pequeñas! Me gustan pequeñas... —reiteró

—¡Nno-no la tengo pequeña! —Clavó su mirada sobre la pared opuesta a la puerta—. Y si lo fuera, sería perfectamente funcional y podría producirte cien orgasmos en una sola noche.

Con esas sensuales palabras los cuernos negros de satán se pusieron fríos; no se esperaba que de un ángel tan puro salieran tales obscenidades, pero no sabía cómo proceder; ¡Lo había ofendido! ¡Había lastimado su virilidad y manchado su hombría con esa innecesaria frase! Pero era obvio que Jesús quería probar el enorme salchichón que Satanás tenía colgando entre las piernas.

—¡Déjate de tonterías y cojamos! —Y se abalanzó sobre su pálido y delgado cuerpo—. No me importa si te mide diez o treinta centímetros. ¡Quién me importa eres tú!

Con agilidad sujetó y pozó las delicadas muñecas de Jesús sobre su cabeza reafirmando su sumisión.

—Me estás agarrando muy fuerte... —El menor se ruborizó, pero por suerte su cabello logró cubrir su cara.

—Pues no parece que te moleste —Satanás, con una mano apartó el mencionado cabello de la cara de su amado—. Solito abriste las piernas... ¿Seguro que te molesta lo duro? Porque en dentro de nada te va a entrar una barra de hierro por atrás.

Las alas de Satanás se estiraron y agitaron por la emoción del momento; por fin podía destapar su enorme erección frente a Jesucristo.

Los calzoncillos negros salieron volando y las ropas de Jesús yacían rotas en el piso. Con suavidad y ternura el mayor empezó a lamer los pezones del castaño, mientras este sonreía y abrazaba su cabeza tratando de hacer eterno el momento.

—Abre más las piernas, mi amor.

—¿Pa-para qué? —preguntó inocente.

—¿Quieres que te lo explique para hacerlo más erótico? Voy a desvirgar tu entrada, angelito.

Gentilmente Satanás separó las piernas de Jesús y rozó con fuerza sus dedos por su estrecha y lampiña entrada.

—Se desliza muy bien. No tienes pelos por ningún lado al igual que yo. —Se mordió suavemente el labio inferior a causa de sus propias palabras que volvían más eróticas sus fantasías.

—¡Ay, ay! ¡Más suave! —suplicó Jesús.

El menor se retorció de manera tal que cerró las piernas y, accidentalmente, el largo, grueso y calloso dedo medio del mayor entró por su ano.

—¡Ay, Dios mío, ah! ¡Sácame eso!

—¡No, solo acostumbrate a la sensación! ¡Relájate! Así... Tranquilo...

Con delicadeza el mayor sacó y volvió a introducir su ya mencionado dedo para masturbar analmente al menor, pero esta vez lo acompañó con el dedo índice y, después de poco rato, introdujo también el anular.

—Satán, son muchos... Me lastima...

Jesucristo deseaba que Satán sacara sus dedos de él, pero todavía no quería pasar a lo más complicado: su poderoso paquete.

Con velocidad sacó sus dedos de la entrada del menor, ahora expandida, y volteó su cuerpo dejándolo boca abajo.

Ahora te imaginarás lo que sigue, ¿No? Preguntó con sonrisa pícara.

—Por favor sé gentil, Satanás. —Las manos de Jesús tomaron con fuerza las sábanas, preparándose mentalmente para la placentera acción que estaba por empezar, pero con solo unos pocos milímetros ya se estaba retorciendo por el grosor.



LectorErick

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En el texto hay: jesus x satanas

Editado: 21.07.2019

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