50 sombras de Jesucristo #2: Satanás x Jesús [sexo gay duro]

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Capítulo 4

Pasaron unos minutos para que los amantes decidieran volver a sentarse. No lo podían creer: seguían vivos.

—Satán... —Empezó a llorar a mares—. Tengo miedo... Ya no voy a poder regresar al cielo, y papá nos va a pasar vigilando con asco y repulsión. Ya no somos dignos de respirar el aire que añadió sobre las tierras que moldeo para que nosotros caminaramos. No lo merecemos.

Crudamente el menor se expresó, pero satán no estaba dispuesto a seguir viéndolo de esa manera.

Sujetó sus hombros una vez en cuclillas, sin importarle que la cabeza de su flácido miembro rozara el suelo.

Procedió a besarlo como si deseara tragarselo para tranquilizarlo.

—Estás conmigo; el no te va a poner ni un dedo encima. Ya lo he retado una vez, y por ti no me importaría hacerlo mil veces. —Sonrrió con alegría, apaciguando la depresión del joven.

Satán le propuso a Jesús quedarse a vivir en el infierno como su príncipe infernal, o como él prefería llamarlo: «Esclava sexual; edición "Traga platanos cinco mil"». Jesús río y aceptó sin pensarlo, prediciendo que serían completamente felices, pero su sonrisa se pagó de golpe.

—Tengo que volver. Sabes que últimamente los humanos están cometiendo más pecados y que a papá no le gusta.

—¿Cco-cómo? ¡Pero si hace poco le dijiste en la cara que no le pertenecías! Ya no tienes que ayudar a los seres humanos, son conscientes de sus acciones. A él no le gusta nada de lo que se adora, por eso le doy placeres a los humanos: para que puedan ser felices. Padre será quién los juzgue al final, es su problema. No tenemos por qué aligerarle el trabajo.

—Ti-tiejes razón. —balbuceó.

—¿Sigues nervioso? ¡Que no va a pasar nada! Ya no tienes que cuidar de sus otros "productos".

Jesucristo ladeó una sonrisa, feliz por el apoyo de su rey amoroso. Se sentía protegido a su lado.

Satán se disculpó por haberle roto los únicos calzoncillos que tenía y le ofreció como nueva vestimenta una tanga negra de tirantes con ligeras cadenas en los bordes, para que "no le diera mucho calor", según sus palabras.

A Jesús nunca le parecía incomoda ninguna de sus acciones, más bien las imitaba con orgullo.

Y por primera vez en miles de años se sintió completo y libre, dejando salir su lado más lascivo y gay, feroz y salvaje.



LectorErick

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En el texto hay: jesus x satanas

Editado: 21.07.2019

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