8 Days

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 1: El comienzo

Soy ángel,  soy irónicamente un demonio ¿Gracioso, no? Mi historia comienza en el lugar que me mantiene aislado de lo que realmente me gustaba, vivo atado a una tonta cabaña abandonada en un parque que la sociedad dejó de lado por muchos rumores que se ha hecho ella misma. He llegado al punto de hablar conmigo, contar mi historia de perdición, estaba durmiendo cuando sentí que me tapaban los ojos, al zafarme vi que era una chica , creo que no tiene una remota idea de con quién se está metiendo.

-Oye ¿Quién eres?- Entonces se acercó muy impulsivamente y me vio a los ojos, entusiasmada señaló mi rostro y dijo -¿Por qué tienes los ojos así? ¡Son como manzanas!-

Y así llegue a la conclusión que esta chica no sabia que yo era un demonio por lo que creí era mejor alejarla , de todas manera nunca la había visto en mi vida. Toda mi vida me habían comparado los ojos con bellos rubíes, las gotas de sangre carmesí, pero esta humana desquiciada llega y compara mis bellos ojos con simples manzanas.

-Me llamo Ángel- Si le digo que soy un demonio me dejaría en paz ¿no? -Y soy un demonio pequeña , el color rojo en mis pupilas ya es natural en mi- Una parte de mi creyó que no tomaría en serio alguna cosa que dije, no creo que la chica sea tan crédula para aceptarlo, de hecho nadie de su tonta especie.

-Entonces-Ya estaba preparado para que esa chica se fuera , ese silencio era una salida perfecta para ella, debía llevarse el crédito por hacerme socializar con alguien en muchísimo tiempo, creí que desde el asunto del parque no volvería nadie más. -¡Eres asombroso!-

-¿Qué? ¿No estas asustada?- Tiene que estar loca para esa reacción, y yo creyendo que me mandaría al cuerno tan solo por mentirle o que se iría corriendo. Esto no es nada normal, pero no me afecta, nada me ha afectado demasiado para sacarme del confort en el que ahora vivo, sólo hay que esperar a que padre se canse de tenerme fuera.

-Aunque lo más raro es tu nombre, o sea, eres un demonio pero te llamas Ángel, no me malinterpretes, creo que eso en el fondo te hace genial.- Y no para de hablar, parece que le encanta hablar con desconocidos y admirar sus ojos, vaya tipo de mujer me vino a visitar, aunque es bastante agradable a la vista.

- Niña ¿Y tú quién eres?- De seguro alguien que se escapó de un manicomio, aunque un manicomio con buen gusto para vestir a sus mocosas locas.

-Me llamo Alicia Montes- La chica con nombre raro me incómoda, y ahora que invade mi espacio personal muchísimo más, necesito que se aleje. 

-Tu cabello es suave y oscuro, me gusta- Exclama, con su aún alegre expresión, que asco conla felicidad de otros. Ah, vaya que es incómodo sentir su cuerpo encima del mío, aunque extraño estas sensaciones, nunca besé a nadie pero el placer en el infierno me hizo saber de todo. Y como me lo esperaba, se dio cuenta de lo cerca que estaba de mi y con las piernas temblando se bajó de mi regazo.

-Alice, no vienes de un psiquiátrico ¿O si?- Molestar a la gente es divertido, solo cinco mocosos -Contando a esta adolescente- se han molestado en curiosear mi escondite estos años, sólo que los otros me vieron y corrieron cual gallinas. Todo fue bastante diferente a cuando era la especie de niñera de los niños del tren.

-¡Grosero!-Gritó, parecía muy ofendida, tanto, que me metió un buen golpe a la cabeza y de esta manera puedo decir que, hay personas que no pueden tomar los comentarios sin ofenderse.  -Yo vivo cerca y no te quería ver solo de nuevo ¡Mal educado!

-Espera ¿Cómo que solo de nuevo?- Ya sé, sé que es de esas niñas solitarias que no tienen que hacer por las tardes, no me importa, pero quiero notar su vergüenza. Soy un maldito y quiero ver acción después de años solitarios, no es que me incomode, me divierte tener reacciones a parte del espejo que está en el baño de mi cabaña.

-Bueno, desde hace diez años que te veo solo aquí, y te he visto siempre- Su voz se iba haciendo cada vez más ligera y avergonzada, sus mejillas se iban encendiendo, eso me hizo sentir tan bien, era bastante adorable.

-Entonces, ¿Debo tomarte como mi acosadora?- No es vergüenza lo que quiero ver, bueno, disfruto notar sus mejillas rojas, estoy hablando como si quisiera coquetear con ella ¿Quién carajos te entiende Ángel?

-Ángel , dentro de poco me iré y no me quedare por mucho tiempo , ¿Puedo pasar estos últimos ocho días contigo?- Para el maldito tren ¿Se va? Es que, la acabo de conocer y me está diciendo que si puede pasar estos días conmigo.

No es divertido sentir estas sensaciones, he estado muy aburrido, pero el hecho de que ella me haga volver al punto donde estaba débil e indefenso me mata, aunque no literalmente. Esta chica de piel acaramelada y abanicos de pestañas luce como la típica chica agradable y del ámbito noble, siento como si fuera una parte de la historia a repetir, es justo como mi viejo solía llamar a su historia de amor, destino.



Edith221B

Editado: 18.05.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar