¿a cambio de que?

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2.El despertar.

Lentamente abro los ojos, algo desorientada. Se con seguridad que no estoy mi habitación y me toma un minuto recordar todo lo sucedido. Tapo mi boca para evitar dar un grito y me siento rápidamente sobre la cama arrepintiéndome al instante, me duele absolutamente todo.

Por los grandes ventanales que hay puedo ver que es de noche e inmediatamente viene a la cabeza mi madre y hermanos. Esta vez con cuidado me pongo de pie, notando que la ropa que traía puesta esta mañana ya no está y fue reemplazada por un camisón de seda negro. Ropa inexistente después de que me atacaron.
No logro dar ni dos pasos cuando la puerta se abre dejándome encandilada con la luz proveniente de lo que supongo es el pasillo. Alguien entra a la habitación y presiona un interruptor provocando que la habitación se ilumine de manera tenue.  Comienzo a retroceder sin levantar la vista hasta que mis pies tropiezan con algo y caigo al piso soltando un grito de dolor. Las lágrimas se hacen presentes al instante  y aunque quiero levantarme no puedo, el dolor en mis costillas y tobillo es insoportable y mi cabeza late al igual que mi corazón.

-Maldita sea, ¿Te encuentras bien?- Esa voz, ese perfume.

Siento como con cuidado me toman en brazos y me llevan nuevamente a la cama. Aunque quiero resistirme y huir de allí, el dolor no me permite pensar con claridad y a los pocos segundos alguien más entra a la habitación dando un portazo y sobresaltándome. Maldita sea.

-Constantine, ¿Qué demonios ha pasado? ¿Qué le has hecho?- La voz furiosa de una mujer se fue acercando hasta quedar tan cerca que podía sentir su respiración en la mejilla.

-Cállate Katya, no he hecho nada. Cuando entre estaba sobre sus pies, tropezó y cayó.-El tal Constantine respondió bufando y acaricio mi frente.

-Apártate y déjame revisarla.-De inmediato abro los ojos y lo primero que veo son dos enormes y preocupados pozos verdes mirándome fijamente.- Ahora, Constantine.

La voz de la mujer parece hacer reaccionar al dueño de los ojos y sin titubear se aparta rápidamente de mí, dejándole el lugar a una preciosa mujer de ojos tan azules como el cielo de esta noche, pero sin ir demasiado lejos. Ella me observa con cuidado y aparta el cabello de mi frente para luego tomar algo de la mesita de noche.

-¿Recuerdas cómo te llamas?- Si bien su voz es dulce, noto cierta exigencia en ella, pero eso no hace que quiera responder y no lo hago. – Se resiste, me gusta.- Acota mientras ilumina mis ojos con una pequeña linterna.- Mi nombre es Katya, soy la médica que curo tus heridas y necesito que respondas mis preguntas para saber cómo te encuentras cielo.- Esta vez la exigencia no estaba en su voz si no que habia cierta… ¿Gracia?

-Lo hago.- respondí mientras ella tomaba mi presión. Levanto su mirada del aparato y me observo curiosa.- Mi nombre, lo recuerdo.

-Genial, ¿Y cuál es?- pregunto mientras dejaba de lado el tensiómetro y anotaba algo en una libreta.- Salgan de la habitación, debo revisar sus costillas.- Dijo de manera que no admitía discusión alguna.

Cuando mire alrededor descubrí que no solo estábamos Katya, Constantine y yo. Habia dos hombres más y una señora mayor que debía tener algunos años más que mi madre. Mi madre, quien debía estar preocupada por mí.
Todos en la habitación salieron sin chistar dejándome a solas con la doctora. Por una extraña razón me inspiraba confianza y rogaba que tuviera algún analgésico para acallar un poco mis dolores o lloraría como niña chiquita más temprano que tarde.

-Bien, necesito revisar tus costillas por lo que voy a levantar tu camiseta, ¿Okey?- pregunto esperando mi respuesta, simplemente asentí e hice una mueca de dolor.-Tranquila, en cuanto termine te daré algo para el dolor.-dijo mientras levantaba mi camisón revelando un ajustado vendaje.

Cuando comenzó a deshacerlo, un dolor espantoso me atravesó y no pude evitar gritar. Debía tener una costilla rota o algo por estilo, recordaba la sensación después de la última golpiza de mi padre donde ese fue el resultado y era un dolor muy similar.

-Tranquila, sé que duele como la mierda, pero pronto pasara.- Comento Katya.- No me respondiste, ¿Cómo te llamas?

-Galena, pero… pero eso ya lo sabes ¿cierto?

-Estas en lo correcto Galena, dime, del 1 al 10 ¿Cuánto te duele?

-¿Quién eres?- pregunte y cuando me dirigió una mirada amenazante de cejas alzadas, respondí al instante.- ¿8?

-Bien, podría ser peor.- Tomo algo de la mesita de noche y me lo entrego.- Son analgésicos, van a calmar tus dolores sin sedarte completamente.- Me entrego un vaso de agua y le hice caso, no tenía alternativa.- Mi nombre es Katya Colonomos.

-Ya me habías dicho tu nombre pero ¿Quién eres? ¿Qué hago aquí? ¿Qué tienes que ver con las personas que me hicieron esto? Necesito… necesito ir con mi madre y hermanos, deben estar preocupados, yo….

Iba a ponerme de pie cuando con una velocidad increíble Katya tomo del cajón unas esposas que coloco en mi muñeca izquierda y engancho el otro extremo en el dosel de la cama. Mire con desesperación mi mano atrapada y comencé a sacudirme logrado solo que el dolor incrementara. Ella sostuvo mis piernas con su brazo y aprovecho para examinar mi pie herido.



ChicadePapel

Editado: 05.08.2019

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