A donde quiera que hayas ido

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Prefacio

 

Para diciembre ya me había mudado de nuevo con Barto y las cosas entre ambos marchaban a la perfección. Lucas había decidido mantener una prudente distancia y se lo agradecí.  Nos habíamos encontrado un par de veces por el centro y estaba segura de que se acercaba a saludar por mera cortesía. En realidad, deseaba poder tener la oportunidad de hablar con él a solas, pensaba que necesitaba darle una explicación, pero no me atrevía por respeto a Barto.

Había dejado mi empleo y ahora era una simple ama de casa, no me importaba, quería pasar todo el tiempo que pudiese con Barto porque sabía que en enero se marcharía de nuevo para comenzar a trabajar en las canciones de su nuevo disco.

Aquella noche me acurruqué con él en la cama.

—No comprendo por qué no puedes trabajar aquí —le dije.

Odiaba los largos periodos en los que me dejaba sola.

—No me concentro contigo a mi lado —sonrió y besó mi frente—. Además, aunque hayamos tomado un receso, tenemos que tener las canciones listas para agosto.

—Pero Lucas va a trabajar aquí —me quejé—, al menos es lo que dijiste.

—Él lo hace por su madre, dudo mucho que pueda ponerse a componer con todo lo que está viviendo, así que dependemos de mí y de Teo principalmente… Cuando nos reunamos de nuevo, Lucas puede hacer algunos arreglos, pero la mayoría de canciones estará lista para ese entonces.

—No quiero que te vayas.

El miedo volvía a apoderarse de mí y esa era la consecuencia de los errores que Barto había cometido.

—No te voy a dejar, Luna —aseguró abrazándome muy fuerte.

—Está bien, vamos a dormir, porque mañana es la boda y voy a estar ayudando a Amanda todo el día. ¿No crees que necesitas un corte de cabello? —le dije apartando el largo mechón que caía sobre su rostro.

—Si, tal vez me dé una vuelta por la barbería.

Barto me soltó y se recostó. Al segundo siguiente, roncaba profusamente.

 

 

La mañana de aquel sábado veinte de diciembre fue una locura, la pasé corriendo todo el día entre revisar que todo estuviese dispuesto en el salón donde se llevaría a cabo la boda de mi amiga y mi propio arreglo. Amanda me había encomendado la tarea de supervisar a la organizadora de bodas porque ella estaría todo el día ocupada, de manera que estaba muy cansada para cuando llegó la hora de la ceremonia, la cual había sido hermosa.

 

Después de la iglesia, nos marchamos al salón en donde Ama había dispuesto una mesa para los miembros de la banda y sus familias, lo cual, como era de esperarse, iba a ser algo incómodo. Lucas iba a estar ahí.

 

Teo llegó con su novia de turno, sus padres y su hermana menor. Para mi suerte fue la chica quien se sentó a mi lado, eso no dejaba ningún lugar libre para que Lucas estuviese cerca de mí, lo cual probablemente sería un alivio también para él. No era mi intención hacerle pasar malos momentos y estaba segura de que él tampoco lo deseaba.

.

En cuanto comenzó la música Amanda y su esposo caminaron a la pista para su primer baile como marido y mujer, Barto se acercó a mí y besó mi mejilla.

—No puedo creer que Amanda se haya casado tan pronto, ¡y siendo tan joven! —hizo una pausa—. Y con alguien mayor —dijo acercándose a mi oído para que nadie escuchase su comentario.

—No seas cruel, Barto. Se aman, ¿qué más da la edad? Tampoco es una niña, creo que mientras ambos sean mayores de edad y tengan la madurez suficiente para enfrentar una relación no hay impedimento alguno. Además, Alan apenas le lleva diez años. No es demasiada la diferencia.

Barto pasó de mi comentario y haciendo caso omiso, se puso de pie y me extendió su mano.

—¿Bailamos?

Me levanté y lo seguí a la pista, había cortado su cabello por la tarde y ahora nada escondía sus aun hermosos rasgos infantiles, volvía a parecer el chiquillo de dieciocho años de antaño.

—Te quiero —le dije al oído pegándome a su cuerpo.

—Te quiero —respondió besando mi frente.

Bailamos un par de piezas más y luego se excusó, debía ir por la novia para pedirle un baile.

Me acerqué a Alan cómo era la costumbre y aproveché para reiterarle lo feliz que me hacía ver a mi amiga cumpliendo sus sueños.



Aletor

Editado: 28.11.2019

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