A little bit of love

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vuelo 3/?

Capitulo 8....

 

Nath

Estaba tan concentrada mirando al cielo mientras tomaba el primer sorbo de mi café con mucha crema, mejor dicho, un capuchino como más crema de la normal. Al ver a Jack acercarse me dio un calambre en el cuerpo y tuve que actuar normal para no levantar sospechas me di un sorbo de capuchino nueva vez lo que me dijo levanto en mi estómago algo de lo que no conocía ¿podría ser algo tipo de sentimiento?

- ¿Quién eres tú para hablarme así? – pregunte enojada pero calmada tapando un poco lo sorprendida que estaba por la forma en que me habló.

- ¿Cómo quién? – exclamo el dando pasos hacia delante, quitando las manos de su cintura y continuo: hablando - tú prometido y te salvaste que te viniera a buscar, solo porque Anabel me lo pidió -. escuché suspirar a Jack, mientras se sentaba a mi lado en la mesa.

-Yo me cuido sola – reproche, volviendo a tomar un poco.

- Si muy sola, por eso tienes toda la mejilla embarrada crema batida y pareces un cerdito... Pequeña Cerdita -dijo observándome de arriba hacia abajo para después abrir sus brazos y cruzar las piernas y ponerse a reír como un niño pequeño, al verlo sentí como un recuerdo me venía a la mente.

Flashback.

Estaba con mis padres tomando un helado de muchos colores del cual no recordaba el nombre, pero si el peculiar sabor y a mamá se le notaba una barriguita de embarazada, papá sonreía como loco por algo que mamá decía en su oído mientras sacaba una cajita de su cartera.

Papá abría el regalo y le decía con sorpresa que no era su cumpleaños.

- ¡Cariño, pero si no es mi cumpleaños! Decía feliz... yo relamía el helado de muchos colores una y otra vez, mirando a mis padres felices y llenos de amor.

- Lo sé. – le dijo ella-. Pero ábrelo vamos; no seas aguafiestas por favor.

- Estas toda embarrada de helado princesa, pareces un cerdito... Pequeña cerdita... jajajajaj.

- Pequeña cerdita... uing, uing; mi madre hizo el sonido de un cerdito.

Estos recuerdos hicieron que se me salieran unas lágrimas, saliendo de mi letargo y con el rostro lleno de lágrimas que calentaban mis mejillas vi como Jack me miraba con cara de preocupación.

- Es una broma no te quise ofender, dijo mirándome y pasándome con la mano una servilleta; no aguante su descaro y mi recuerdo, me pare de la mesa y me fui.

- ¡pagas tú el café cretino!

Para después alejarme de él y tomar un taxi hacia el hotel, al entrar a la habitación me quite la ropa y entre a la piscina para nadar.

-Este hotel será el favorito cada vez que venga aquí, piscina para mi sola en un pent-house; dije mientras entraba completamente desnuda a la piscina.

Jack.

Estaba riéndome cuando vi a Natalia llorando, ella no dijo nada y solo se fue, claro no sin antes gritarme un gran insulto.

- ¡Pagas tú el café cretino! – me dije a mi mismo imitando su tono, y pagué.

Me subí al auto para seguirla, cuando se bajó en el hotel joke-Astotel.

Al entrar pregunté la habitación de la chica que Había entrado antes de mí, dijeron que no se podía si no eran parientes y respondí.

-Sera mi esposa, soy su prometido, vine a sorprenderla; no sabía que vendría.

- señor, de verdad no puedo dejarle pasar sin autorización, mi trabajo estaría en peligro de ser así.

- entiendo tu situación, pero velo de esta forma, lo podrías perder de igual forma si ella se entera de que estuve aquí para sorprenderla y tú no me dejaste subir.

- Una confirmación; muéstreme algo que confirme lo que dice, joven. -dijo dudosa y le enseñé la imagen de ella y tuve que decir mi nombre.

- soy su prometido Jack Naismith.

Me dieron una tarjeta para ingresar a la habitación 200 en el último piso.

Al llegar, abrí la puerta, buscando donde estaba Natalia, con sumo cuidado de que no me escuchara o viera, ya que gritaría como loca y me mandaría a arrestar y sacar del hotel a golpes.

Vi de pronto un cuerpo con unas curvas algo pronunciadas como el cuerpo de una pera saliendo de la piscina, sus senos como dos pedazos de melón cortados perfectamente uno a cada lado de su pecho, su pelo de rubio a castaño de castaño a casi negro por lo mojado que estaba bajaba hasta su media espalda pegado a ese cuerpo de pera, pero una muy jugosa, continúe con mi vista hacia su trasero uno casi perfecto, hecho a la medida; no era un 90 pero sí un 65 tiene cinco de gracia por lo hermosa que se ve. Me quedé petrificado ante la hermosa diosa de amor venus que estaba al frente de la ventana de cristal, -esta desnuda total mente -dije mirando su piel blanca y su cuerpo no estaba nada mal para esta situación de hormonas descontroladas.

Escuché una voz decir - ¿te quedaras mirándome o me pasaras una toalla? -, al escuchar fui al baño para buscar en el estante, cogí la toalla y se la pasé una vez estuve junto a ella en la piscina, ella rápidamente se la coloca en el cuerpo y escupe sin vacilación.



Melissa Cordero Lopez

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En el texto hay: traicion, romance, amor

Editado: 10.01.2019

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