A little bit of love

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Miedo

Capitulo 19.

Él no sabía cómo organizar nada en la cocina y tuve que ayudarlo a colocar las cosas que él no sabía cómo iban luego de que le explicara sin tratar de moverme del taburete donde me senté frente a la repisa de la cocina; cuando me paraba y lo ayudaba a colocar se producían muchos roses entre los dos, con muchos de ellos me sentía muy incómoda, pero con otros quería algo más.

La semana transcurrió casi tranquilo de no ser porque en muchas de las ocasiones chocábamos casi en toalla, él no había sacado su ropa de la habitación en la que dormía antes, al terminar como a la media noche nos fuimos a dormir; la verdad sería difícil dormir no solo porque dormí toda la mañana y parte de la tarde, sino porque no me había acostumbrado a la casa de Jack; después de media hora dando vueltas en la cama decidi ir a levantarlo para ver una película y yo me dedique a hacer un bocadillo de media noche que incluía palomitas y refresco de fresa.

El seguía dormido mientras yo esperaba por las palomitas que daban vueltas en el microondas, al terminar me coloque a su lado en el sofá mas grande que tenia, él estaba viendo una película animada llamada Mulan que estaba a mitad; al parecer ya la estaban dando cuando el prendio la televisión.

- Es lo único que hay. - dijo.

Cuando intento alegar para que busque otra cosa; suena mí celular número desconocido y le digo a Jack que vuelvo en un momento antes de contestar, salí al balcón y conteste la llamada.

- Hola, ¿Me has extrañado? - dijo riendo del otro lado de la línea una voz femenina que no conocía, no era que conociera muchas, pero de las pocas que conozco esta no era una de ellas.

- ¿Quién eres? - Pregunte de forma desafiante.

- ¡Tu peor pesadilla!, - dijo como tono de mofa y continuo. - un demonio que quiere verte muerta Nathalia, ¿crees que tu vida es perfecta? – dijo esta vez con algo de fastidio en su voz, - pero no lo es, estás rota por dentro. – agrego riendo. - Te tengo vigilada y traeré a flote todos tus demonios que arruinaron tu vida desde que decidiste nacer y lo volverán a hacer. - dijo riendo una vez más y agrego - ¡cuídate!

Colgó dejándome un amargo sabor en la garganta y una extraña sensación en todo el cuerpo, decidí entrar después que me tranquilicé, no podía dejar que me viera los ojos rojos por el escosor de no dejar salir mis lagrimas por la rabia y la ira que me provocaba esa mujer que sin conocer ya la odiaba; decidí acostarme al lado de Jack que me miro sorprendido y se quedó quieto a mi lado; no creí que no fuera a preguntar en verdad, pero le agradeci que no lo hiciera o rompería a llorar con todas las preguntas que tenia acumuladas dentro de mi en ese momento; me acurruque a su lado con las cobijas que al parecer busco, hasta que caí dormida.

Jack.

Vi como ella se acercaba y se sentaba a mi lado, no dije nada, no pregunte quien la llamo, pero en su cuerpo se sentía esa ira y enojo que tienes cuando te sientes impotente; tenia su cabeza baja y no dejaba que la mirara; no quice preguntar que había sucedido para que actuara así, pero crei mas necesario solo quedarme callado; me entretuve con otra película que había iniciado y sin darme cuenta se quedó dormida; tampoco me di cuenta en que momento se topo con la manta que fui a buscar mientras ella hablaba por el celular.

Mientras pasaban los comerciales en la televisión Me levanté, la cogí por la espalda y sus rodillas cargándola, y llevándola a mi habitación al dejarla en la cama vi que no podía dormir con esa ropa; al parecer ella se había tirado en la cama con todo y ropa antes de ir a buscarme para ver la película, fui al vestidor y cogí la camiseta de mi pijama de dormir; un dia aquí y últimamente usaba mas mi ropa que la de ella.

Le fui sacando cada pieza de ropa, ¿si esto será siempre así? Terminare en muchos problemas; lo hice hasta que estuvo semidesnuda frente a mis ojos; me apresuré a ponerle la camiseta tras respirar profundamente para no volver a acarisiar su cuerpo y besarla, ya colocada la camiseta procedí a retirarme para dormir en la otra habitación.

Al sentir la mano de Nath agarrándome fuerte y diciendo - ¡por favor, no me dejes sola! - en mi corazón empecé a sentir miles de sabores; nunca había sentido ese acelera más que dos veces y las dos han sido provocados el mismo día y por la misma mujer.

Al escucharla me levanté y me acomodé el pantalón del pijama para acostarme a su lado, me quedé allí cerca sin que nuestros cuerpos se rosen y sin mirarla; solo miraba al techo.

Natalia.

Después de pedirle a Jack que se quedara conmigo en la noche y me quedara profundamente dormida; en la mañana mientras solo quedaba adormecida recuperando a la conciencia sentí su cuerpo debajo de mí; no su cuerpo en sí, sino más bien sus brazos, que eran del tamaño perfecto para su cuerpo, con mi mano fui recorriendo cada musculo que se le formaba en su cuerpo varonil al respirar sus musculos se acercaban mas a mi mano la cual se siguió moviéndose más sin siquiera notarlo un poco senti la orilla elastica del pantalón de su pijama y baje mis manos para poder sentir algo que no había visto ni sentido, pero sabia sobre anatomía humana y sabia lo que tenían los hombres.



Melissa Cordero Lopez

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En el texto hay: traicion, romance, amor

Editado: 10.01.2019

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