A little bit of love

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Regreso 4/4

Capítulo 30

Nathalia

El viaje de regreso al hotel lo hicimos después del desayuno y nos apresuramos a subir a los vehículos Juan me pregunto en el auto si estaba bien, al igual que Sora, Coco y Less. Los otros chicos me habían preguntado antes de irse al otro auto.

Al llegar al hotel, Ana tuvo que regresar, pero no la deje ir hasta que me prometiera que nunca se lo diría a nadie.

- ¡Cálmate Nath! ¡No diré nada!  – me dio un beso en la mejilla. – Me voy…  - Y después me dirigí a mi habitación, recogí todas mis pertenencias, me puse a leer un poco en lo que las horas pasaban, los chicos decidieron dejarme descansar y así lo hice.

No sé qué hora era cuando Sora entro a la habitación.

- Toc Toc… - ¿Nath? - ¡A cenar! - llama Sora.

- ¡Bajo ahora! - Grite.

Cuando baje estaban todos en el jardín cerca de la piscina, en un espacio hermoso que dividía la playa del área anterior.

- Una cena al aire libre, para despedir nuestro viaje que fue bastante interesante e informativo de buenas noticias; y el profesor por otra parte quiera dar sus palabras de cierre.

- ¡Aquí vamos! – dijo Yafreisy, inclinándose a mí para susurrarlo en mis oídos.

- Gracias mis queridos alumnos por estos grandiosos días en Madrid España, serán memorables; ustedes han sido uno de los mejores grupos que he tenido, todos han sido estudiantes de buenas notas y participación, para despedir tengo un dicho antes de irnos “Lo que pasa en España, se queda en España". – dijo levantando la copa y depositándola vacía sobre la mesa frente a él, - sé que es de las vegas la frase, pero a veces pega en cualquier ocasión.

- ¿Cómo lo que ocurrió con usted y la señorita McGuillian? - escuche.

El profesor inclino la cabeza con una sonrisa pícara en sus labios.

- ¿Así como Nathalia y el sustituto de terapia musical?

- ¡No ocurrió nada! - grite.

 

- ¡Lo sabemos, Natalia! - dicen.

 

- ¡Dejen me en paz! - grito.

Me voy echa una furia de ese lugar, era lo que me faltaba, que mis compañeros me recuerden ese momento incomodo con Jhonnie, abro la puerta y la cierro tras de mí y me tiro en la cama, marco el número de teléfono que quiero y me pongo a llamar a Jack.

Al tercer timbre responde.

- Jack, necesitamos hablar es urgente. - digo.

 

- Jack, no se encuentra disponible ahora. - dice una voz femenina.

 

Su voz me parece conocida, pero debo de preguntar, para confirmar, necesito confirmar si es la voz de la misma chica que me está molestando desde hace tiempo y es la misma voz de la chica que llevo a Jack a casa.

 

- ¿Quién eres? - pregunto.

 

- ¡Megan, la novia de Jack! - dice. -

La rabia me invadió cuando escuche esas palabras “su novia” / ¿Qué novia del carrizo? Si yo soy su prometida/.

- cuando se levante dile que su prometida lo llamo – articulé apretando los dientes para no gritar de la furia.

 

- El acaba de escuchar y dijo que te diga, que nunca ha tenido prometida y que no va a hablar contigo.

Colgué al escuchar lo último, la rabia me invadió y me lleno los ojos de lágrimas que no dejaron de bajar por mis mejillas, pero me recordé las palabras de la doctora, “no debes estresarte, preocuparte, enojarte o llorar, por el bien tuyo y del bebe”.

Luego de pensar en esas palabras me incorpore, busque mi pijama y me acosté, sin necesidad de pensar en eso, porque necesitaba dejar de sufrir por esa persona que está creciendo en mi vientre desde hace dos meses.

A la mañana siguiente, está todo listo para regresar a Canadá, había dormido tranquilamente luego de escuchar esa canción que me gustaba y que la verdad sabia como calmarme.

A la mañana siguiente me levante más relajada, tome mi desayuno junto a los demás, los minutos para el viaje de vuelta se acercaban y me daba un poco de pesar, al final los días que pasamos en el hotel fueron geniales.

- ¿Qué te sucedió ayer? - pregunta el profesor, acercándose a mi mientras con el grupo esperamos al bus para ir al aeropuerto.

 

- Nada, profesor. – intente relajarlo, se notaba algo preocupado.

 

- No me digas profesor cuando no estemos en clases, solo llámame Aarón. - dice.

Lo miro a los ojos cuando dice su nombre y me río un poco, no sabía que tenía un nombre tan original y lindo.

- Está bien. - dijo bajando la mochila de mi hombro, poniéndola frente a mí con ambas manos.

 

- ¡Vengan todos llegó el autobús! - grito Sora.

 

 

- Vamos a llamar por nombres y por ese orden van subiendo, ¿está bien? - dice Teresa una chica de la clase.

Comenzaron a llamar por los nombres y a la hora de llamarme, subí dejando mis maletas para que los chicos la entraran en el baúl.

- Natalia, Quiero hablar contigo. - Escucho y voy hacia los asientos, me acomodo en uno de ellos.



Melissa Cordero Lopez

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En el texto hay: traicion, romance, amor

Editado: 10.01.2019

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