A little bit of love

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La tercera carta

Capítulo 32

No tenía fuerzas para nada, no podía creer lo que mis ojos habían visto hacía ya algunas horas, sentía que me desgarraba por dentro, pero debía ser fuerte por mi hija o hijo; necesitaba dar lo mejor de mí para cuidarnos a ambos a pasar de estar enojada y extrañando a Jack y sus mimos cuando no sabía que estoy embarazada.

Regrese a casa después de lo ocurrido, la señorita Molín y los muchachos de seguridad me ayudaron a subir todo a la habitación y yo me tire en la cama mirando al techo dejando correr algunas lágrimas que no pude contener, mientras nana arreglaba la ropa.

- ¿Mi niña? – pregunto desde lejos, esperando una respuesta. - ¿Te gustaría leer esta carta? – cuestiona cerca de mí, con la carta en la mano. / ¿en qué momento se acercó? /, - ya no lo prolongues. -dice y me entrega un sobre que decía:

Para la persona que me llegue a amar. La tercera carta.

- Gracias. - le dije a nana, acomodándome en la cabecera de la cama.

 

- De nada pequeña. -dice y se va.

 

- La hora de la verdad. - susurré, abriendo el sobre. Me daba miedo saber que encontraría en aquella carta

No sabía las cosas que esto podría acarrear ahora que estábamos en esta situación con Jack, pero debía leerla o terminaría más curiosa que enojada.

- La verdad, eso es lo que leeré en esta carta.

 

“Ya ha pasado una semana del entierro de Rebeca, su madre no quiso luchar y la mando a desconectar, no le importo que estuviera embarazada; cuando lo supe maldije a su madre, la recrimine como la asesina de su nieto, mi hijo y el de Rebeca; nuestro, fruto del amor que nos teníamos.

Me lamenté por meses, no podía salir a la calle porque todo lo que hacía era ver niños, y me hubiera gustado tenerlo o tenerla en mis brazos; por otro lado, con ella nunca pude tener un hijo, ¿Por qué? Porqué su madre nunca dejo que ella siguiera luchando por él; el medico nos dio una esperanza, pero ella no quiso, habríamos tenido una familia y un bebe que nunca pudo nacer.  

Estoy al borde de la locura, ya no puedo dormir, me refugié en el alcohol por un tiempo en el cual no salía de una fiesta y terminaba en la cama de alguna mujer, el vivir con mis padres no me era favorable, nos acostábamos y yo salía rayando el alba de las casas de las mujeres con las que me acostaba, me metía en peleas, me culpaba una y otra vez y me volví una mala persona por no luchar por ellos, los mate… Yo no vi el camión.

Mis padres me llevaron con ellos a Paris, me pusieron en terapia, al principio nunca asistí hasta que casi muero por una intoxicación alcohólica, mi madre y mis hermanas lloraron tanto que hasta llegaron a enfermar. Fue entonces cuando decidí aceptar el ir a las terapias; la psicóloga me recomendó escribir tres cartas para cerrar el ciclo…

» me explico que debía despedirme de ella en cada palabra que escribiera en esas cartas, que eran para que algún día alguien más pudiera conocer lo que paso en mi vida y porque razón me volví un mujeriego irresponsable… Esta es para esa persona especial que me ayude a cambiar, le deseo lo mejor, que me ayude a descubrir el Jack que fui, el que seré y el que no quiero ser, para esa persona que me devuelva la ilusión de formar una familia y cuidar de ella, cuidar de nuestro bebe o nuestros hijos; esa mujer que me haga cada noche querer estar a su lado y sentir su calor que me pregunte cosas que no pueda responder y que si algún día me pregunta ¿por qué no pude salvar sus vidas? yo contestare. - Que nunca tuve la fuerza suficiente y tampoco el valor para luchar por ellos y que al final ¡los mates! Porque no tuve la fe para pedir un milagro y me di por vencido.

» Estas palabras las he escrito sin siquiera saber quién es esa persona en específico, pero para ti que la estás leyendo, tengo una pregunta ¿cuánto me amas? ¿Cuánto estas dispuesta a perdonar? ¿Estas dispuesta a correr el riesgo de formar una familia? - ¿tú me perdonarías? si ese fuera el caso, ¿me irías a buscar? Porque a pesar del dolor que podríamos estar sintiendo por nuestros pasados puedo asegurar que me he enamorado, de quien eres, sin darme cuenta he dejado atrás lo que me atormentaba y sé que pude ser bastante cabrón e idiota para herirte antes de darme cuenta por completo y estar seguro que te amo igual o más que ella, porque así me enseñaste té a amarte como un loco”.

/ ¿Entonces por qué no me buscas? /

Me alejé la carta del rostro dejándola sobre la mesita de noche y comencé a sollozar en la cama, decidí llamarlo y decirle lo que haría.

El tono del teléfono se escuchó una sola vez y con él la voz que hace 24 horas había extrañado a pesar de no querer reconocerlo.

- ¿Llamaste? – pregunta dejando sentir la emoción tras su voz. – No creí que lo harías tan pronto. - dice.

 

- Jack, no hables solo escucha. - Interrumpo. 

 



Melissa Cordero Lopez

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En el texto hay: traicion, romance, amor

Editado: 10.01.2019

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