A little bit of love

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Solo un momento

Capítulo 34

Jack.

Recibo a los nuevos accionistas, les informo sobre los beneficios de formar parte, les explico los por cientos que tiene mi compañía, al terminar la reunión recibo las felicitaciones por mis proyectos; son jóvenes, llenos de energía, aventuras y a bajo costo para aquellos que quieren disfrutar de buenas vacaciones en grandes grupos.

También he habilitado una sección para jóvenes universitarios, estudiantes de preparatoria, secundaria, para personas mayores de edad que quieren un viaje de descanso, pero a la viajar sin preocuparse por nada. 

- Secretaria Aranza, tráigame los documentos de la nueva reconstrucción del hotel. – Le pido por el intercomunicador y giro en mi silla una vez más.

- Enseguida CEO. – dice, cortando la llamada por el intercomunicador

Mi teléfono comienza a sonar, me apresuró en contestar, no espero ninguna llamada importante de negocios.

- ¿Hola? – digo extrañado.

- Hermano, ella murió. - Escuche sollozar, / Pero ¿ella quién? ¿Nathalia? /.

 

- Ana paula ¿qué sucede? - digo comenzando a preocuparme, esto no está bien.

Vuelve a llorar y mi corazón se comprime, - ella… Jack, Nathalia ha… ella ha dado a Luz, - sorbe por la nariz; - Murió en el… Murió en el parto.

- ¿Qué diablo estas diciendo? – grito con dolor, mis ojos pican.   

- Jack no te pongas así, - Trata de calmarme, pero alguien la interrumpe.

- ¿Ella está viva? tenían que decirme yo llame a Jack, - escucho el susurro.

- ¿Ana paula? dime ¿dónde demonios estas? ¿en la escuela o en la casa? – digo exasperado.

- Quiero que vengas a ver a Jade al hospital Women's College. - dice y cuelga.

- ¿Estás aquí? ¡Ana carajo! – maldigo en mi interior, para después salir corriendo.

- ¿Señor para dónde va? – pregunta la secretaria.

- Sólo me surgió algo. - Grito.

En el parqueo, abro la puerta de mi camioneta 4×4 para salir hacia ese hospital, debo de llegar sea como sea, necesito saber que paso con Nath y mi hija.

Voy manejando por la carretera como loco, / ¿Cómo es eso de que murió y era una broma? / paso un semáforo en rojo, luego encuentro unos estudiantes cruzando la calle, toco el claxon desesperado, debo llegar al hospital cuanto antes.

Al llegar salgo, desesperado en búsqueda de mi hermana, grito con desespero su nombre, busco en varios pasillos sin éxito, decido preguntar, pero nadie sabe decirme sobre Ana Paula, subo al piso de maternidad y busco en los varios que hay y la veo parada en una ventana mirando hacia adentro.

 

Sigilosamente me acercó a ella y la asustó formulando una voz de miedo. / ¿Qué hace aquí mocosa? /

- ¡Bu! - Grito y ella sarta de donde está.

- ¿Me quieres matar? – dice interrogante con las manos en el pecho y agrega. - Mira esa bebé llamada Jade es tu hija; - Señala con el dedo índice hacia una incubadora, parece una pasa arrugada y desteñida, tiene el cabello muy castaño y aun no abre los ojos, pero mueve sus manitas y bosteza; y ese gesto me enternece vuelve a bostezar y esta vez abre los ojos y llora haciéndome sentir el deseo de cargarla.

 

- ¿Ella? - La señalo con mi dedo. - ¿Es mi hija? – Mirando entre mi hermana y mi hija.

- Jade Naismith. – digo mirando a la pequeña con amor, sintiendo tanto deseo por abrazarla entre mis brazos y llenarla de besos.

 

- Soy tía de Jade; - chilla llena de emoción.

 

- ¿Tu como viniste a parar aquí? – Pregunto esta vez mirándola a ella.

 

- Me trajo Anabel. – Dice sin dejar de mirar a la pequeña.

 

- ¿Todavía estas molesta conmigo? – pregunto cruzándome de brazos recostándome sobre el cristal.

 

- Todos seguimos molestos, - dice mirándome por fin y agrega, - pero ya no, - mi ceño se frunce nuestros padres te extrañan y cuando supieron que abriste tu propia compañía se sintieron orgullosos y alegres porque decidiste sentar cabeza en los negocios. - responde.

 

- ¿Enserio? – digo con sorpresa, no esperaba eso en medio de su enojo.

 

- Natalia estuvo a punto de morir. - Suelta de repente; Y mi corazón golpea con fuerza en mi garganta y siento un zumbido en mis oídos.

- ¿¡Qué!? Pero… pero que… - Me interrumpe, - no murió, tu hija no la dejo.

Miro hacia donde se encuentra la beba con los ojos empañados incrédulo de las palabras de mi hermana menor. - Gracias amor por no dejar ir a Mami. – susurro, colocando una mano en el espejo y recuesto la cabeza soltando un suspiro de alivio.

 

- ¿Familiares de Jade Sanz?  - grita una enfermera, - pueden pasar a verla, - informo la enfermera anotando cosas en la carpeta que lleva.

 

- Típico de la madre ponerle el apellido suyo a la niña, estando su padre vivo. – susurro entrando por la puerta de la habitación en donde han dejado a la niña.



Melissa Cordero Lopez

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En el texto hay: traicion, romance, amor

Editado: 10.01.2019

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