A pesar del sufrimiento (serie "Reencuentro" #1) Borrador

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Capítulo 13: La nuestra era mucho más elegante y bonita

Capítulo 13

La nuestra era mucho más elegante y bonita

 

Llego a casa tarareando la última canción que había escuchado en el auto con Fabrizio, sonrió como una estúpida.

Toco la comisura de mis labios donde me dejó un beso antes de irse. Chillo como una adolescente puberta ¿Qué es todo este revoltijo en mi interior?

Eso se llama felicidad o hambre, tú escoge.

Me ducho y me pongo una pijama, me meto entre mis sabanas, me coloco mis audífonos y enciendo el reproductor, bueno el de Virginia, nota mental debo comprar un reproductor nuevo.

Feliz, es una palabra corta a lo que realmente siento, lo he pasado tan bien, apartando el hecho de que vimos a la piraña esa.

Mi ex novia, ex

¡Aaww! que idiota me debo ver.

A los minutos me quedo dormida, la felicidad no tarda mucho en mis sueños, primero con Fabrizio, sentados tomando un café, alrededor las personas viene y van, estamos sonriendo, tomando nuestras manos, luego todo desaparece y me veo caminando hacia el altar, mi vestido rasgado y el ramo de rosas ¿negras? Escucho murmullos negativos…

No vales nada, él es demasiado hombre para ti, no eres nadie por eso no llegó, nadie te espera, no lo mereces, se repetía una y otra y otra vez…

No, no, no, esto no es cierto, no está pasando, tapo mis oídos, salgo corriendo, empieza a llover y  las voces me persiguen, no, no, no…

— ¡No!

— ¡Diana Despierta!—me toma de los hombros para que despierte.

— ¡Valentino!— gimo al verlo.

Las lágrimas corren por mis mejillas, me lanzo a abrazarlo, no quiero estar sola, ya no.

—Tranquila, tranquila nena, todo está bien, no es real solo fue un sueño nena—me acuna, lo he extrañado tanto. —está bien, todo está bien me aprieta contra su pecho acunándome.

Cuando por fin me tranquilizo, hablo con él sobre mi día con Fabrizio, creo que ya se dio cuenta que su mejor amigo me gusta. 

—Virginia viene en camino, debo organizar algunas cosas, estarás bien Di—acaricia mi rostro y se va de casa.

Cuando pasa el fin de semana, el lunes visito a la psicóloga y le comento sobre mi mal sueño.

—Tienes miedo que tu felicidad sea temporal, pasaste un día extraordinario, te sentías feliz pero tu temor a que se arruine puede provocar episodios como los que me contaste—me explica—es razonable porque aun estas empezando a salir de la oscuridad, no obstante, tienes que concentrarte en lo positivo y lo que te hace realmente feliz. Tienes que aferrarte siempre a lo positivo para que no caigas nuevamente.

Llego a mi trabajo y lamentablemente en recepción están las dos personas más desagradables del mundo mundial.

—Hola Diana— Rodrigo me saluda como si nunca me hubiera embarrado en esta mierda.

En su mierda.

Solo asiento, voy más concentrada en la actividad de este sábado para los chicos, quiero llevarlos fuera del salón.

—Al menos dirígele la palabra—Marianita, no me busques— al final, fue tu prometido.

¡Bum! jalo el gatillo.

—Fue, por desgracia—escupo enfadada—al menos fue, aunque según se, tú sigues siendo su zorra y con tu boquita a la disponibilidad de él y del resto ¿cierto? Marianita.

Entro al elevador mientras me fulmina con la mirada, la enfadé esta vez, Rodrigo por su parte está sonriendo, no voy a permitir que me arruinen mi vida de nuevo, no otra vez. Con mi frente en alto los veo a ambos, les muestro el dedo medio mientras se cierran las puertas del elevador.

Cuando las puertas se cierran suspiro aliviada, no pensé que podría hacerlo, me sentí, bien, eso fue, ¡maravilloso!

Salgo del elevador con los ánimos repuestos, veo a Samuel tecleando en su laptop tomando café y muy concentrado, viendo mujeres con poca ropa, y yo que pensé que estaría trabajando porque si viesen la cara de concentración que pone, digno de un trabajador ejemplar.

—No creo que sea bueno que hagas eso aquí.

Coloco mi bolso en la gaveta y saco un par de fotografías que había tomado en el lago y las ubico donde estaba la anterior, las observo satisfecha.

— ¿Esas son las que tomaste en el lago? —Asiento, las toma y las observa— desde ese día estas cambiadas Diana, la cogida que te pegó Fabrizio estuvo buena.



Eris Morningstar

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En el texto hay: amistad y amor, reencuentros, amor de familia

Editado: 23.10.2019

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