A pesar del sufrimiento (serie "Reencuentro" #1) Borrador

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Capítulo 22: No sigas enojada conmigo

Capítulo 22

No sigas enojada conmigo

 

La idea me había estado rondando por la cabeza desde que guarde las cosas de mi no realizada boda.

Tengo entrelazados mis dedos con mis codos apoyados en mi escritorio jugando con un lápiz en mi boca saboreándolo como si fuera un delicioso manjar, ¡qué asco! al final era el limbo en el que me mantenía.

—no sabía que podías mover con la mente los informes en la computadora…

Fabrizio aparece detrás de mí susurrándome al oído sobresaltándome tanto, que tiro al piso mi taza de café favorita de los miniuns, con mi café favorito dentro, rompiéndose en pedazos.

—¡ups!—lo escucho murmurar

Me inclino a recoger los pedazos de mi taza entre mis manos—asesino—susurro…

—es solo es una taza—lo fulmino con la mirada y le señalo su oficina para que se largue, es mi jefe pero a veces es un idiota, un muy sexi y guapo idiota.

El café que sirven en la cafetería es un asco por eso siempre llevo conmigo mi café y mi azúcar y mí ya fallecida taza.

Bufo y vuelvo a mi trabajo, lo veo pasar muy rápido apartando su mirada de la mía, y lo fulminaba deseando que fuese misiles para acabar con su idiota vida.

Asesino…pero muy sexy y delicioso porque no hay que negar que besa exquisito.

El resto de la tarde pasa algo tranquilo hablando con Samuel

— ¿tú qué opinas?—Pregunto buscando un poco de consejo, le había comentado por mensaje mi plan y me llamo al convencional de la compañía.

—lo importante es ¿Cómo lo vas a manejar tú? Sabes que los comentarios pueden afectarte deberías hablar con tu loquero

—su nombre es Lara y no es loquero, es una psicóloga

—entonces es mujer, habla con tu loquera entonces—ruedo los ojos—así, ella te ayudará a manejarlo de la mejor manera y no tendremos el riesgo de que te pongas como una loca y tengamos que guardar las llaves de los autos para que no los destruyas con tus ataques de histeria.

—Tu sinceridad es un asco—lo reprendo—volviendo al tema, en parte tienes razón.

—en parte no, en todo, yo te apoyo Diana pero necesito que estés lista para enfrentar todo eso.

—a pesar de tu manera de neandertal de decirme las cosas, seguiré tu consejo. Gracias por escuchar, te amo

—y yo a ti, pero te amaría más si hubieras elegido a la secretaria que yo quería, no a esta eficiente chica, cabello azabache, ojos color miel y con un muy sentido de respeto jefe-asistente

—De nada. No iba a arriesgarme a contratar la chica de poquita ropa que metía y sacaba el lápiz cuando te veía y arriesgarte a que te descubrieran en la sala de conferencias en actos no laborales ilícitos.

—Aguafiestas —y me cuelga

Un mensaje llega a mi celular

Tiziano: ¿ya pensaste la propuesta que te hicimos? —suspiro

Diana: necesito un poco más de tiempo

Tiziano: el que necesites prima, solo quería que no olvidaras

Diana: me conoces muy bien, ya había olvidado pensarlo.

Tiziano: lo sé, estaremos esperando tu decisión.

Tiziano: por cierto, recuerda la cena en casa de tus padres el fin de semana, creo que la tía Maritza por fin hará oficial lo del jardinero.

Diana: no lo he olvidado (miento) no le digas jardinero, se le llama paisajismo

Tiziano: ¡lo que sea! Nos vemos el fin de semana.

Me dejo caer en el respaldar de la silla con mis manos en la cara, me inclino para ver la hroa y ya es tiempo de irme.

—Di—me llama Sammy—es hora de irnos.

—bien, solo apago el equipo. Me siento tan cansada—digo mientras entramos al elevador.

—Que dices si vamos por una copa —La veo con desaprobación—bien, es una broma—agita sus manos en rendición. —siendo sincera me divertí mucho esa noche. Menos la parte en la que le azotaste la cara a mi jefecito. Pero lo que más me gusto, fue ver como mandaste al imbécil ese al piso ¡pum! —levanta su puño dando un golpe imaginario.

—no sabes cuánto me arrepentí, no me gusta la violencia

A pesar de que la he practicado

—Ahora ya sé dónde lo aprendiste, ¡me encanto! La adrenalina corriendo por todo mi cuerpo. ¿Quién tuvo la idea de que aprendieras defensa personal?

Me encojo de hombros—mi padre nos envió a clases de defensa, no pasaba mucho tiempo en casa como para enseñarnos él mismo así que solo lo aprendimos. Y ese lugar fue mi escape a la realidad que vivía hace unos años con lo que me sucedió.

—Recuerdo que hace mucho una nota en el periódico hablaba de ustedes y después de tu plan, bueno lo que te paso, sacaron fotos donde tú estabas peleando o algo así era en Golden Gloves ¿cierto?

La observo detenidamente, está nerviosa sabe que estoy pisando en terreno inestable, pero no la culpo— ¿cambiara eso tu forma de tratarme? —Niega sin pensarlo— es cierto, fue en ese lugar y ya te diste cuenta que es legal.



Eris Morningstar

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En el texto hay: amistad y amor, reencuentros, amor de familia

Editado: 23.10.2019

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