A pesar del sufrimiento (serie "Reencuentro" #1) Borrador

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Capítulo 34: Está detrás de esa muralla

Capítulo 34

Está detrás de esa muralla

 

Tiziano me llama para que salga, ya que están esperándome fuera de casa. Stefano sale del lado del copiloto, nos saludamos con un beso en la mejilla y me abre la puerta mientras él se pasa al asiento de atrás.

—Gracias primo.

—De nada jefa.

Tiziano rueda los ojos— ya empiezas a lamer botas— lo regaña mientras me saluda igual que su hermano.

— ¿Qué?—se queja el otro —es mi jefecita de mi corazón—se defiende, los tres reímos.

Suspiro

— ¿Nerviosa?— pregunta Tiziano sin quitar la vista de la carretera

—Mucho, no sé por qué— hago una mueca.

— ¿Por el trabajo o por…?— la pregunta queda en el aire al interrumpirlo

— ¡No lo digas!

— ¡Vamos! Di, tienes que hablar de esto algún día— me regaña Stefano.

—Y ese día no será hoy— me defiendo.

— ¡Bien!— dicen ambos al unísono.

—Solo te diré que él, ya no está solo.

Escuchar eso me da una punzada en mi pecho. Trago saliva con dificultad y un torbellino de emociones aparece con “él, ya no está solo” revota en mi cabeza una y otra y otra vez abriendo ese hoyo negro para atraparme de nuevo. La inutilidad y sentirme menos, siempre ha estado ahí, pero esta vez lo tomaré a mi favor.

Doy un respiro, cierro los ojos y respiro nuevamente, saco el aire contenido, abro los ojos y me permito sonreír.

—Bien por él— es lo único que logro decir de la manera más tranquila y fría posible.

¿Fría? Sí, claro

Al estacionarse en Fontaine, respiro hondo y bajo del auto no sin que antes Stefano, me abriese la puerta, estos chicos además de guapos, son educados e inteligentes, son Gales.

Entramos a recepción quien nos recibe es Andrea.

—Chuky—mis primos se ven el uno al otro con el ceño fruncido— me alegra que hayas regresado.

—Yo igual estoy contenta de verte pecas—digo sin más y nos damos un cariñoso abrazo.

Entramos al ascensor y marcamos el último piso, mis nervios están presentándose al llegar al destino solicitado.

Destino final buajaja.

¡Dramática!

Al abrirse las puertas de ascensor, salimos de inmediato, llevo a ambos lados a los gemelos, las miradas de dos secretarias la de Valentino y la que supongo es ahora la de Fabrizio, están sobre nosotros.

Busco a Sammy, quien ahora es la encargada de ambas secretarias, pero no se encuentra aquí.

Me acerco a la de presidencia.

—Buenos días señorita, venimos a ver al señor Fontaine— ella me escanea de pies a cabeza arqueando su ceja.

— ¿Tiene cita? —pregunta en tono autoritario.

¡Ah no chiquita!

—Yo no necesito cita— levanto una ceja poniendo mi mano derecha en mi cadera.

Te estas volviendo amargada y altanera.

¡Te vale!

—Necesita una cita, señorita— dice sin dar importancia a lo que le acabo de decir y sigue limando sus uñas. Cuando yo estaba aquí, ni tiempo de eso me daba.

— ¿Diana?— sale Valentino de su oficia—que gusto verte de nuevo por aquí nena— se acerca y me abraza y besa mi mejilla, la verdad es un gusto verlo también, me hace feliz — me alegra que estés mejor— luego saluda a cada Gemelo.

— ¿Podemos hablar?—suelto — aquí tu secretaria—la señalo—dice que necesito cita.

—Tú no necesitas cita— aclara Valentino.

—Fue lo que le dije y aun así, no me quiso hacer pasar.

—Adriana, no me pases más llamadas, estaré muy ocupado— me ofrece su brazo y entramos los cuatro a su oficina.

 

Fabrizio

—Adriana ¿esta valentino en su oficina?— preguntó a la secretaria de este.

—Sí, señor, me solicitó no pasar llamada o que nadie interrumpiera en su oficina, tiene visitas



Eris Morningstar

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En el texto hay: amistad y amor, reencuentros, amor de familia

Editado: 23.10.2019

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