A pesar del Tiempo (serie "Reencuentro" #2)

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Capítulo 13

El viento sopla dando al ambiente un sentimiento de nostalgia. Me bajo del auto y acomodo mi abrigo.

Es una tarde oscura, el sol se está ocultando y se torna naranja, mi estado de ánimo no es el mejor en este momento. Cierro los ojos unos instantes y saco un suspiro un tanto cansado.

Camino hasta llegar a su tumba, en la lápida se lee Como una profunda nota musical penetró en mi fantasía la noción de que La tumba debía ser el lugar del más dulce descanso. Siempre le gusto la lectura, esa es una frase de uno de los cuentos de Edgar Allan Poe.

Su humor lleno de sarcasmo, sus bromas, su risa, sus concejos los llevo siempre conmigo

La extraño.

Y es que siempre fue muy ocurrente, después de mi madre fue otro amor de mi vida.

—Hola mejor amiga—acaricio la lápida y me siento cerca—sí, otra vez soy yo, es que no puedo dejarte descansar, no puedo evitar venir por extraño que parezca no te he soltado, no puedes solo irte y dejarme solo.

«Recuerdas esa vez que preparábamos galletas y me dijiste que el amor era algo complicado pero esencial para los mortales, sí, sé que lo recuerdas, también recuerdas que me prometiste tu intervención cuando ascendieras al cielo y me darías una mano. »

«Stevana viejita de mi corazón necesito que me ayudes, sabes que eso de orar a Dios es inútil sin ti. Diana está en el hospital junto a su bebita luchando por su vida, ayudala por favor, dile al jefe que no permita que ellas se vayan, no ahora.»

Un día de estos ese amor de ustedes se va a desarrollar de tal manera que querrán matarse

Me rio ante ese recuerdo, viejita ocurrente cuando nos hablaba a Diana y a mí.

Diana

El tercer amor de mi vida.

No creo que se queden juntos Janeth, ese forma suya de verse no es romanticismo, es amor de familia—decía mientras tejía en el jardín mientras nosotros hacíamos las tareas de la escuela cerca de ella cuando éramos adolescentes

Los lazos de familia no solo son de sangre, la sangre solo es un espeso liquido color carmesí, en el caso de mi Val—como solía llamarme—es azul por ser mi príncipe bebé, el caso que hasta los lazos sanguíneos pueden romperse aun así, los que no llevan la misma sangre son capaces de enredarse de tal manera que nada, ni nadie podrá romperlos.

Cuando Virginia llego a nuestras vidas ambos nos sentíamos afortunados de tenerla. Diana la peinaba mientras yo le leía los cuentos que Lucí escribía para ellas.

—Stevana, dame una mano como siempre lo haces, te lo pido abuela. Soy tu nieto favorito recuérdalo

Eres el único—recuerdo que me respondía

Stevana era la única que nos comprendía, ella miraba con profundidad, a veces sentía que escudriñaba mi alma y más allá.

Me quedo ahí una hora más, necesito desahogarme. Llevo días sin poder dormir, trabajo como loco y llego al hospital solo para estar en la sala de espera mientras no me dejan verlas.

Todos estamos pasándola mal, no muestro lo mal que me siento ante Fabrizio uno de los dos debe mantenerse fuerte para sostener al otro.

Cuando al tercer día Diana despertó exigió ver a su nena, no pudo traspasar las ventanas de vidrio que le impedían cargarla, lloro mucho sin embargo, se sostuvo de la mano de su esposo dándose fuerzas el uno al otro.

Los horarios para verla y alimentarla han sido estresantes para ellos, tanto que su humor es escalofriante, el estrés los ha hecho discutir mucho.

Resguardada dentro de la incubadora, veo a mi pequeña sobrina Bianca Stevana, Diana amaba mucho a mi abuela como si fuese suya, ella no conoció a sus abuelos pues murieron cuando ella era una niña, y no los recuerda.

Sus abuelos paternos por otro lado murieron lejos de aquí. Así que yo le compartí a la mía.

La consolé cuando logre verla, prometiéndole que su bebita se iría pronto a casa con ellos. Así que esa promesa me trajo hasta la tumba de mi abuela, aunque no dejo de venir de vez en cuando. Ella juraba iría al cielo.

Para lo que sea yo siempre estaré a tu lado mi príncipe Val

Tres semanas después estoy llamando a Santiago, cuando tuve cabeza para ello, lo cite cosa que le pareció un tanto extraño, no lo soportamos es demasiado egocéntrico y es por eso que aún no encuentra una novia formal, no hay quien lo aguante.

—no puedo creer que vaya a hacer esto—sorbo de mi trago

—Es necesario—responde Cinthya sentada a mi lado en la barra

Tiene puesta una camisa ajustada de hombros descubiertos y una falda semi -acampanada corta.

— ¿Cuándo será el día en que me reúna contigo sin que estés planeando algo?

—eres muy dramático amorcito

—además que eres muy mentirosa Arturo no ha caído contigo

—porque yo no lo he querido, está muy apetecible pero no es mi tipo

—eres muy cínica

—Lo sé—sonríe de lado orgullosa de ser una astuta zorra

Mira su Martini y juega un poco con la aceituna, la observo y su mirada se pierde en algún recuerdo, ahora que trato más con ella he notado eso, su mirada cae y cuando se da cuenta se recompone en instantes.



Eris Morningstar

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En el texto hay: reencuentros, sacrficio, amor de familia y amigos

Editado: 12.10.2019

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