A pesar del Tiempo (serie "Reencuentro" #2) Borrador

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 17

—Katherine jamás me perdonara lo que hice.

—no tenías ni la más mínima idea de lo que Montenegro haría, papi deja de echarte la culpa por cosas de las que no tenías ningún control.

Virginia entro justo después de quedarme solo en Fontaine, Diana está en video llamada con nosotros ya que no puede salir porque su bebe aún se está recuperando de su salida prematura y no quiere arriesgarla.

—Vir tiene toda la razón parece cruel pero Cinthya no te dio toda la información para que estuvieras más alerta y no la culpo, eso sería cruel, solo digo que tú no puedes hacerte responsable por algo que ignorabas, ahora ve a esa iglesia y rescata a mi asistente por favor que las asistentes de los gemelos están por volverse locas.

—aun así, debí demostrarle que ella también es importante. —tomo mi cara entre mis manos y ellas se miran la una a la otra tras la pantalla.

—ella lo sabe. —miro la Tablet donde está mi mejor amiga que tiene un pedacito de infierno entre sus manos, me sonríe para trasmitirme que está siempre para mí—y ella no te culpa por nada de lo que sea le hayan hecho.

Virginia acaricia mi espalda y también me sonríe.

—papi, ahora ve con ella a rescatar a su hermana y luego te encargas de los demonios de Cinthya.

—las amo como no se imaginan—un sonido de risa se escucha y es la pequeña Bianca sonriendo viéndome con esos enorme ojos aguamarina que heredó de su padre—y a ti también te amo pequeña maléfica.

Me levanto y salgo de la oficina con Virginia siguiéndome los pasos

— ¡no!

— ¿Qué? ¿Porque?

—estas embarazada iré solo, no iras, no, no, no

— ¡pero papi!

— ¡no! —la señalo en advertencia mientras entro al elevador y se cierran las puertas, es capaz de seguirme y no pienso ponerla en peligro.

La iglesia está en un lugar céntrico lo que me complica aún más llegar. Alrededor de 3 manzanas cuadradas dejo mi coche y saldo de este, corro para llegar hasta la iglesia.

Dejo mi saco tirado por ahí y deshago el nudo de mi corbata, voy hecho un desastre.

Cuando al estoy cerca observo muchos autos y personal de seguridad que rodea el lugar.

La puerta está cerrada y muchos hombres apostados en ella resguardándola. Puedo deshacerme de algunos pero definitivamente no de todos ellos.

Escucho mi celular y cuando lo veo la imagen de Cinthya aparece en la pantalla.

—Cinthya ¿estás bien?

—Ve a la parte trasera de la iglesia

—Pero esta atestado de los perros guardianes de Montenegro

—Trata de hacer hasta lo imposible y entra—me ordena y cuelga

¡Mierda!

Rodeo el lugar tratando de no ser visto y reconocido, no dudo que Caín haya enviado una foto mía con el “se busca”.

Al llegar veo a un hombre fornido resguardando la puerta trasera.

Acomodo mi corbata y peino mi cabello con los dedos, camino a paso seguro y sin verlo directamente a los ojos. El hombre me observa y justo al llegar se postra frente a mi.

— ¿Vas a algún lado?

Piensa Valentino, piensa

¡Golpéalo! Me grita mi conciencia

No, si lo hago, se armara un escándalo si no logro derribarlo a la primera.

Siento como si tuviese al diablo en mi hombro izquierdo gritándome que lo golpee y al ángel en el hombro derecho diciéndome que no es buena idea.

Y es que jamás he escuchado la voz de ese ángel, simplemente aparece el diablo susurrándome y exploto.

Y es entonces cuando el angelito limándose las uñas me señala con la lima la camiseta del tipo, frunzo el ceño cuando leo ‹‹Espelliarmus››

— ¡Te pregunte si ibas a algún lado enano! —su tono es de molestia y se cruza de brazos para resaltar los músculos de sus brazos

— ¿Harry Potter? —veo como su expresión se suaviza

— ¿eres fans? —pregunta emocionado

— ¡por supuesto! Ame el vestigio de la muerte

—te refieres a las reliquias de la muerte

Mierda lo estoy perdiendo

—Las reliquias de la muerte perdón, es que estoy pensando en, en, esta iglesia en lo ¿vestigiosa que es? —Lo veo asentir con duda— Espelliarmus

—Espelliarmus—su risa es sonora, sus ojos se iluminan y me palmea la espalda tan fuerte que hago una mueca de dolor— ¿y para donde te diriges amigo?

¡Ah! Ahora soy su amigo y no el “enano”

— ¡Ah! Eso, bueno es que—me acerco a él como si fuese un secreto nacional—al novio se le olvidaron los anillos en el auto.

—entiendo  y ¿Dónde están los anillos?

Mierda ¡golpéalo!

—en el auto solo que, bueno las llaves la tiene el señor Montenegro. —eso ultimo lo digo entre dientes ¿señor? Una mierda—tu sabes los nervios por la gran ocasión, ayúdame amigo es mi primer día y necesito el trabajo

—no tienes cara de ser chofer

— ¡claro que no! El señor, me ha vestido para la ocasión.



Eris Morningstar

#9739 en Novela romántica
#6162 en Otros
#684 en No ficción

En el texto hay: reencuentros, sacrficio, amor de familia y amigos

Editado: 16.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar