A pesar del Tiempo (serie "Reencuentro" #2) Borrador

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Capítulo 8

Capítulo 8

**Valentino**

Rodeo su cintura entre mis brazos por detrás, aspiro en su cuello y su perfume invade mis fosas nasales. Bailo con ella en esa posición.

—Te amo —le susurró y noto el escalofrío que produce eso en ella—hoy te haré el amor—muerdo el ovulo de su oreja haciendo que saque un sutil gemido, hago que se gire para apoderarse de mis labios, mi entrepierna vibra.

—Las habitaciones están por allá—Samuel pasa con una copa de vino en su mano señalando hacia las escaleras, aun no entiendo como no está ebrio.

— ¿No te aburres de tomar vino?

—Aprovecha Macario—dice perdiéndose dentro de la cava subterránea.

—Virginia estuviera encantada con todo esto.

—Ahora que lo pienso nunca la he conocido, solo hablabas de ella pero no sé cómo es, debe parecerse mucho a Diana con cabello marrón—la giro y la vuelvo a acomodar en mis brazos, lo que me recuerda que ella no sabe que Diana y Virginia no son hermanas de sangre, ya luego habrá tiempo para explicárselo.

—La vas a amar igual que me amas a mí—responde Diana, con una copa entre sus manos, la cual su esposo le quita de inmediato—solo estaba oliendo cielo—hace un puchero y nos hace reír—cuando esta nena salga —señala su panza— ¡juro que voy a emborrarme!—le grita perdiéndose en la cocina, Fabrizio la sigue riendo.

—Ellos se ven tan felices juntos, se nota cuanto se aman.

—No sabes lo que tuvieron que pasar para llegar a esto, Diana, nos dio muchos dolores de cabezas.

—Lo imagino, vi algunas fotografías de ustedes escapando de la prensa el día de su boda.

—No sabes cuánto me controle de no matarlo cuando me lo encontré un tiempo después.

—Y ahora, es tan feliz—los observamos conversando sentados, él acariciando su vientre hablándole a su nena después del berrinche de Diana por querer tomar vino.

—Ella no reacciona cuando le hablo ciela—se queja— tan solo escucha al marica de Valentino, y empieza a patear—me mira con desaprobación.

—No tengo culpa que me ame más a mí, que a su propio padre—lo provoco.

—Maldito, me las vas a pagar.

—Apostaría a que la primera palabra que dirá es tío Valentino—imito la voz de una niñita.

—Cielo cuando Samuel, le habla también se mueve.

— ¡Auch! —me mira con odio.

—No es por nada, conmigo también—la cereza del pastel la puso mi tormento.

—Traicionado por mi propia hija, me iré a dormir ciela, no puedo con esto—se va subiendo las escaleras.

Diana lo observa apretando los labios para no reírse—esta niña es muy mala.

— ¿Enserio hace eso? —asiente—valla, así le paga a su padre tantos antojos que le consintió.

—Mejor voy a consolarlo—se levanta, deja un beso en la mejillas de Kathy y uno muy sonado en la mía—te amo.

—y yo a ti, buenas noches nena—toco y beso su vientre y la bebé se mueve sacándonos una sonrisa por lo mala que ha sido con su padre. —Ven acá—tomo del brazo a Katherine y llevo fuera, tomo una manta y salimos al porche donde hay un sillón aéreo, la cubro con la manta abrazándola, acaricio su cabello, beso su cabeza.

—Nos queda poco tiempo.

—Déjalo, solo hazlo—me mira— dame un motivo del por qué tenemos que pasar eso, está claro que si lo amarás no estuvieras aquí conmigo, no aceptarías mis besos, mi tacto, mis caricias no aceptarías que te haga el amor. Si, por que no pienso dejarte, sin hacer el amor cuantas veces yo quiera esta noche.

«Si después de esta noche no cancelas tu compromiso con ese imbécil, no insistiré más Katherine, si después de estos dos maravillosos días no lo dejas, me alejaré de ti»

Aprieto su cintura, no le miro el rostro, aun así, sé que quiere llorar, su respiración es más pesada controlando las ganas de llorar, la estoy presionando lo sé, no obstante, debe saber que la soltaré de una buena vez.

Ella debe elegir.

La única razón por la que creo ella se casará, es por el beneficio económico que eso le traerá, si se casa conmigo tendrá lo mismo, solo que…mis pensamientos son interrumpidos cuando ella se levanta y se acerca a mí, atrapando mi boca con la suya, se sube a horcadas, acaricio sus piernas desnudas a cada lado de mi cintura, presionando su botón con mi entrepierna que ahora está más que despierta.



Eris Morningstar

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En el texto hay: reencuentros, sacrficio, amor de familia y amigos

Editado: 16.10.2019

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