A Sólo Un Recuerdo De Ti © Libro Dos de la Serie Olvido

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Capítulo 22

— Y entonces... ¿Qué te impide concretar una salida de viejos amigos con la chica? — Bella se acomodó mejor apoyando su cabeza en mi regazo, a la vez de elevar su mirada hasta la mía y dedicarme una dulce sonrisa — Porque yo no lo hago mi amor, al contrario... Llevo diez minutos animándote a que salgas...

— Salgamos — interrumpí permitiendo que la yema de mi dedo recorriera el contorno de su rostro en una suave pero a la vez profunda caricia — Ya sabes que en caso de ir quiero ir contigo... no me anima la idea de salir solo con ella.

Bella entrecerró los ojos, revelando el agrado que mis caricias provocaban en ella, permitiéndose disfrutar de la sensación varios segundos.

— No comprendo porque le temes a salir solo con la pobre chica... estuvieron juntos sí, pero confío completamente en ti mi amor, realmente no hace falta que los acompañe — replicó con voz queda, abriendo lentamente los ojos.

Mi dedo no cesaba de dejar un recorrido de caricias de amor a través de su piel y en sus ojos reflejaba el brillo, que solo resplandece con intensidad en quien se siente profundamente amado.

Suspiré dejando salir el amor que amenazaba con explotar en mi interior, no solo compartía mi vida con una mujer hermosa e inteligente sino, además era tan comprensiva, que siempre  encontraba el modo de apoyarme en cada uno de los pasos que yo diera o fuera a dar. Centré mis ojos en sus labios y me permití definir su forma de manera lenta y pausada, mientras mi dedo recalcaba el recorrido de mi mirada con parsimonia, disfrutando de su suavidad y calidad que tanto adoraba. El labio superior con forma de arco y tamaño perfecto, el inferior más lleno y tentador, dueños de un color rosa precioso que invitaban a besarlos y disfrutarlos sin premura, perdiendo incluso la noción del tiempo.

Sucumbiendo por completo a la invitación, atrapé sus labios con los míos con aprehensión y necesidad absoluta de sentirlos y adorarlos como lo merecían, tan solo por pertenecer a ella. Una vez que nuestras bocas se disfrutaron hasta el ultimo centímetro y quedaron saciadas de amor, finalmente busqué su mirada una vez más, permitiendo que el brillo de mis ojos se reflejara con libertad absoluta.

— Quiero que vengas conmigo, es importante para mí cariño. No se trata de confianza, se trata de que necesito tu compañía en gran parte de mi vida, además, ya le aseguré a Alba que deseaba presentarte, así como te he presentado a todo mi medio. Eres el amor de mi vida, la mujer con la que deseo compartir mi vida entera, tan solo quiero que todo el mundo lo sepa — repliqué finalmente manteniendo su mirada.

Entornó sus ojos permitiendo que un rubor encantador coloreara su delicado rostro, la sonrisa que surcó sus labios me confirmó que ya estaba todo dicho.

— Iremos — accedió sonriendo, mientras recorría mi nuca con su mano, atrayéndome hacia ella hasta atrapar mis labios una vez más entre los suyos, de esa forma tan sublime y con ese encaje tan perfecto que sólo la unión de nuestras bocas lograba. Sólo bastó sentir la caricia de sus labios sobre los míos para confirmar, una vez más, que Bella era y sería mi perdición siempre.

*

Algunos días después...

Me incliné sobre mi costado para atraer a Bella aún más hacia mí, sus mejillas sonrosadas me obsequiaron su calidez al recorrerlas con mis labios, en un recorrido hasta su boca la que disfruté a consciencia durante un tiempo conciso pero que se me hizo un paraíso eterno. Me aparté apenas unos centímetros para disfrutar de su belleza, percibiendo con adoración como su sonrisa no solo se limitaba a relucir en su boca sino también en sus ojos.

Sucumbí al mágico momento de admirarla embelesado, adorando con cada fibra de mi ser su capacidad de sonreír con el alma y proyectarlo a través de sus ojos.  Pero un leve carraspeo hizo eco diluyendo el mágico momento.

— Lo siento yo... andaba desorientada

Me obligué a regañadientes a separar mi vista de Bella para visualizar a la joven mujer que se encontraba al costado de la mesa. Su mirada alternaba entre ambos pero una sonrisa se dejaba ver cuando esta era posada sobre mí.

— Por Dios Matías... ¡que gusto verte! — con una inmensa sonrisa apoyó una mano en mi hombro, la que descendió lentamente por la extensión de mi brazo  hasta la altura previa al codo — Vaya, estás muy fuerte — acotó con sorpresa aún con su mano descansando cómodamente en mi brazo.

Con una ligera sensación de incomodidad retiré, sin brusquedad, su mano de allí mientras la sostenía durante un par de segundos en señal de saludo.

— Mucho gusto, tanto tiempo — esbocé una media sonrisa mientras soltaba su mano tras los segundos reglamentarios de un saludo de mano y enseguida di un recorrido con mis dedos por el hombro de Bella — Te presento a mi prometida y al amor de mi vida, Bella. Amor, ella es Alba, mi compañera de universidad de la que te comenté.



Belén S.

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En el texto hay: novela romántica, romance, amor

Editado: 26.08.2019

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