A Stranger

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Capítulo 4

El día después.


 


Él me observaba, sus ojos denotaban cansancio, frustración y ganas de mandar a la mierda a todo aquel que se le cruce por su camino, unas tenues ojeras debajo de sus ojos me avisaban que no había pegado un ojo en toda la noche. 
La habitación solo tenía una mesa de luz al costado de la cama y un placard frente a ella, una ventana sin cortinas se encontraba en la otra punta de la misma. 
Se acercó hacia mí a paso lento, calculando los mismos. Solo la luz de la luna proveniente de su ventana alumbraba las facciones de su rostro, resaltando sus ojos grises. Dejó una taza en la mesa de luz y a su lado mi celular, asimismo encendió la luz.
Se sentó en la cama al lado de mis pies, Demian observaba mi rostro detenidamente, extendió su mano hacia mi rostro y lo acarició. El contacto de su piel con la mía fue cálido hasta podría decir que acogedor.

— ¡Aaaj! —me quejé al sentir punzadas en mi rostro nuevamente.

Demian quitó su mano rápidamente al notar mi expresión, — No exageres, solo son unos pequeños moretones. — dijo y sonrió.

Lo observé buscando en su rostro algo que me diga que eso había sido un mal chiste.

Señalé mi rostro y luego levanté mi remera, para señalar mi abdomen— ¿Que no exagere? —pregunte tajante y él guió su mirada hacia mi abdomen.

—Siento como si me hubieran utilizado como saco de boxeo. —me quejé.

—Pareces uno, pero no. — comentó Demian con una sonrisa burlona observando mi aspecto.

Giré mis ojos ante su comentario, lleve mis manos hacía mi nuca entrelazando ambas y me recosté sobre su cama exhalando con cansancio. 
Abrí mis ojos como platos al repasar mi pensamiento, su cama. Me incorporé al instante y salí de ella. Justamente ahora me vine a dar cuenta de que solo tenía una camiseta puesta y oh sorpresa, tampoco era mía.

—Tu ropa estaba hecha un asco. —dijo al ver mi reacción.

Lo observé con la boca abierta, — ¿Tú? —me limité a decir.

Él alzó la comisura derecha de su labio en una sonrisa perversa, — ¿Y qué si lo hice? — preguntó.

Alcé mis cejas.

Dejó salir una risilla y la calló al instante, —Ya quisieras. Mi hermana te cambió de ropa, tranquila.

Respire relajada y metí mis pies debajo de la sábana metiéndome así en la cama, él tomo la taza de café y me la tendió, — ¿Se puede saber cómo llegaste a meterte con Dorian? —pregunto, ahora su rostro no dejaba mostrar ningún sentimiento amable. Se tornó serio, sombrío y perverso.

Tragué grueso incómoda al ver que su rostro para nada amigable había vuelto, — ¿Dorian? — Pregunté desconcertada, — ¿Dorian Gray? — volví a preguntar tratando de sonar tranquila y con carisma.

Soné más pendeja de lo que debería haber sonado.

Él bufó cansado, -Dorian, el que te regaló ese nuevo maquillaje permanente. —dijo frustrado señalando mi rostro.

Bajé mi mirada con vergüenza y comencé a jugar con un mechón de mi cabello para distraer a mis malditos pensamientos nerviosos, — Pues, una cosa lleva a la otra y asesinó a un tipo...—comencé a vociferar sin fin. - Y para mí mala suerte me encontraba ahí, entonces me vio y me hizo...-me detuve abruptamente al darme cuenta de algo que pase tranquilamente por alto. — ¿Lo conoces?

Demian se acercó unos sentimientos a mí y golpeó mi cabeza como tal golpe en puerta, — ¿Hola?, ¿Hay algo ahí?—preguntó hablando de mi cerebro.

Lo empujé, — Idiota.

Él sonrió lamiendo su labio inferior, —Este idiota te salvó, podrías haber muerto en manos de Dorian si no hubiese pasado por allí en ese momento. ¿A caso sabes quién mierda es?—preguntó elevando la voz.

Negué con la cabeza y mi cuerpo instintivamente se corrió hacia atrás apoyando mi espalda en el respaldo de la cama.

Demian me señaló, — Claro que no, si llevas un par de días aquí. — comentó, más bien para sí mismo. —Dorian es una de las personas más importantes en esta triste y horrible ciudad, uno de los pilares, una de las manos que mueve esta ciudad, podría hacer lo que quiera contigo en frente de mil personas y nadie se opondrá, podría haberte matado delante de quién él quisiera, a su antojo y nadie diría nada. Si quisiera secuestrarte mientras duermes nadie se enteraría. En resumen, Dorian es a quién no querrías cruzarte ni en tus más horribles pesadillas, chiquita. —dijo y me lanzó una sonrisa de boca cerrada.

Mi cuerpo había quedado inmóvil ante lo que me acababa de decir y él no se inmutó, solo comenzó a caminar hacia la salida.

— ¿Por qué tú si te opusiste? — pregunte antes de que tome el picaporte de la puerta.

— ¿Eh? — preguntó volviéndose a mí.

Giré mis ojos, asimismo cruce mis brazos a la altura de mi pecho, —Lo que oíste, ¿Por qué ayudarme?

Demian pareció debatir en su mente si contestarme o no, — A veces entre amigos nos pedimos favores, ya sabes. Me prestas tu chaqueta, me prestas tu auto. Ha y por favor, no mates a esta chica es la prima de mi mejor amigo. — dijo y soltó una risilla con el último comentario, su mirada denotaba perversidad.

Quería provocarme, quería ver hasta qué punto era capaz de aguantar lo que me estaba confesando.

Me mordí el labio pensando en si en verdad quería saber la respuesta, pero de todas formas pregunté: — ¿Entonces son amigos?

Demian apretó el puente de su nariz y luego despeinó su cabello en un gesto de molestia, — ¿Puedes dejar de ser tan curiosa y meterte en tu vida color de rosa? De nada te servirá meter tu entrometida nariz donde no pertenece.

Hundí mis cejas, mis puños se apretaron al costado de mis piernas, — ¿Curiosa? Él asesinó a un hombre en un callejón y casi me asesina a mí de no ser p...

Me interrumpió—Exacto, si no fuese por mi estarías en un descampado triste y lúgubre, nadie se enteraría. — Su sonrisa perversa apareció nuevamente en su rostro. —Ahora si sabes lo que te conviene dejaras de meter tu culo donde no lo llaman.



Giu099

Editado: 16.08.2019

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