A Stranger

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Capítulo 5

La fiesta.

 

Dos semanas enteras sin ver ni saber nada acerca de Demian, todo a mi alrededor me resultaba extraño desde lo que había ocurrido la última noche en que lo vi, mis sentidos se mantenían alerta ante cualquier movimiento extraño que pueda captar, ante cualquier acción extraña que tenga cualquier persona para conmigo, ante cualquier intento de acercamiento hacia mí, instintivamente salía corriendo del lugar. Cada vez que cerraba mis ojos podía ver esos ojos amarillos, los que me atormentaron la noche en la que fui atacada. Cuando dormía podía sentir los golpes en mi rostro y el ardor que provocaba cada uno, pero luego aparecía él, en cada sueño, al final él llegaba a rescatarme, si, el típico héroe, pero realmente no lo es. Él no quiso explicarme nada de lo que ocurrió, solo me dejo en casa unas horas después de que desperté. Solo dijo que el desquiciado ese pago por sus errores y aunque no quise preguntar a qué se debía su comentario no pude evitar imaginarme que su rostro quedó peor que el mío, o aún peor.

Y aquí estoy, ocultando mis moretones con base para que mi tía no se entere de lo que realmente ocurrió, el médico dijo que estaría bien, ¿En cuanto a la herida del estómago? Pues, cuatro puntos, sin más. Y aunque esté minimizando el dolor, la herida me duele como nunca me había dolido nada antes.

Comencé a colocarme desinfectante en la herida, — Mierda. — me quejé.

Todavía había algo de sangre coagulada y seca alrededor de la herida, pero como toda una campeona me estaba aguantando las ganas de morir por dentro. Mi tía se había creído la historia de que sólo había estado en el lugar equivocado y salí herida.

Debo darle un punto a Demian por su estrategia.

Alguien tocó la puerta, haciéndome tirar la gasa con desinfectante al suelo, bajé mi camiseta, — ¿Sí? —pregunté.

Stavo asomó su cabeza a través del marco de la puerta, — ¿Kim?

— ¿Sí?

— Iremos a una fiesta esta noche, con Demian. — Dijo e hizo una pausa. — ¿Quieres venir?

Después de tantas semanas sin verlo, teniendo en cuenta lo que ocurrió, ¿aparece así sin más? Sólo quisiera que la tierra me trague en este momento.

–Lo pensaré. – dije mirándolo por el rabillo de mi ojo, asimismo le sonreí.

Él asintió y salió de la habitación.

Luego de tener tres horas para pensar si en verdad iría con ellos me decidí por decirle a mi primo que sí. No sé qué ocurría conmigo por querer verlo a él, por querer saber que ocurre en su cabeza, por querer buscar respuestas después de lo que había ocurrido la otra noche, pero tenía que, no vine en vano hasta aquí para quedarme postrada en mi cama.

Comencé a buscar algo para ponerme, al final me decidí por una camiseta roja, las mangas eran con transparencias, el gran escote que dejaba mostrar mis pechos estaba mínimamente tapado también por transparencias, mientras que mi abdomen no tan definido se encontraba al aire libre, para abajo elegí unos pantalones negros engomados que se ajustaban perfectamente a mi cuerpo y a mí cadera, haciendo resaltar mi culo.
Mire los zapatos con plataforma que me había prestado mi tía, definitivamente no usaría eso, elegí mis Vans negras haciendo juego con mis pantalones.

Me senté en la silla al lado de la mesita de mi habitación decidida a pintarme, elegí un delineado un poco grueso, rímel para alargar mis cortas pestañas y color rojo mate para mis labios, para mi suerte la herida del labio no fue tan grande y con eso no tendría problemas. 
Me coloqué algo de tapa ojeras, quisiera decir que ya no se veían, pero seguían ahí presentes.
Rendida me coloqué una pequeña capa de base por mi rostro, tratando de tapar aún más los pocos moretones que me quedaban el rostro y terminé peinando mi cabello en una cola de caballo bien alta, dos mechones de pelo caían por mi rostro.

Al salir de mi habitación me topé con mi tía.

– ¿Qué pasó con mis zapatos? – preguntó seria.

– Preferí mis Vans. – dije sonriendo y alce mis dos dedos gordos indicándole que mi decisión había sido la mejor.

Giró sus ojos y negó con la cabeza, – Estás hermosa de todas formas. – dijo dándole una mirada a todo mi cuerpo y me dejó un beso en la cabeza.

Ya en el sillón Demian estaba preparado mirando su celular, levantó la mirada solo unos segundos para mirarme de arriba hacia abajo, pero no hubo expresión, no hubo reacción hacia mí.
Estaba vestido con un pantalón azul oscuro y una camiseta gris, también oscura. Esos colores resaltaban sus ojos, le daban un aspecto de chico malo que me gustaba, me atraía, preferí dejar de mirarlo ya que él tampoco me había dado importancia.

Me senté a su lado esperando a Stavo.

–Ya era hora de que se te arregle la cara. – comentó haciendo referencia a la última vez que me vio con la cara hecha un asco.

Giré mis ojos e ignore su comentario.

Stavo apareció por las escaleras, llevaba una camisa blanca de mangas cortas, un jean ajustado negro y el cabello peinado hacia atrás. Estaba muy lindo para ser él.

— ¡Nos vamos!— gritó Stavo avisándole a mi tía.

— ¡Se cuidan!— gritó mi tía en respuesta.

Subimos al auto, manejaba Stavo, de copiloto iba Demian, como siempre yo atrás, no me molestaba, sólo me sentía un poco... excluida.

Bajé mi mirada hacia mi celular, respondí algunos mensajes de mis padres, los extrañaba demasiado, pero de todas formas era por ellos que estaba aquí.

—Llegamos. —dijo Stavo sonriendo.

Mi mirada se dirigió a la enorme fila que había para poder ingresar, llegaba hasta la esquina y daba la vuelta, no entraríamos hasta después de dos horas si esperábamos.

Un enorme cartel neón se hacía visible en la parte de la entrada formando la palabra NIGHT.

—Vamos. —dijo Demian y nos dirigió a Stavo y a mí hacia la entrada donde dos hombres de espaldas anchas cuidaban muy bien su puesto.



Giu099

Editado: 16.08.2019

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